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Apéndice 1: Casos Especiales En La Aplicacion Del Criterio De Residencia

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
March 1988
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La aplicación del criterio de residencia produce en algunos casos resultados que pueden exigir un trato singular o una presentación especial del volumen de deuda externa.

Los problemas surgen principalmente en relación con a) las entidades bancarias extraterritoriales1; b) los países que acogen a sociedades de “pabellón de conveniencia” o de “placa de bronce”2; c) los depósitos bancarios de ciudadanos de un país que viven en otro (depósitos de emigrantes), si bien estos depósitos se emplean en parte o en su totalidad para gastos en el país de depósito; d) los depósitos de residentes en divisas, y e) las cuentas de titularidad conjunta, o de acceso conjunto, de un gobierno nacional y un gobierno extranjero donante. Este apéndice expone las principales cuestiones relacionadas con cada caso y algunas de las prácticas utilizadas en la actualidad por los países declarantes en relación con la inclusión de estas partidas en las estadísticas de la deuda externa.

A. Países que acogen a entidades bancarias extraterritoriales

Una fuente importante de dificultades al clasificar los pasivos de las entidades bancarias extraterritoriales en las estadísticas de la deuda externa tiene que ver con las diferentes relaciones que estas entidades mantienen con la economía del país receptor. Algunos bancos extraterritoriales establecen relaciones financieras muy limitadas con el país en que están asentados y, en tales casos, puede que estén limitados por ley a tratar casi exclusivamente con no residentes; otros quizá realicen transacciones de importancia con residentes, especialmente con el gobierno y los bancos nacionales. Por lo demás, la relación de las autoridades del país en cuestión con las entidades bancarias extraterritoriales difiere de un caso a otro. Por ejemplo, puede ser que las autoridades monetarias anfitrionas actúen como prestamista de última instancia; sin embargo, esta responsabilidad normalmente corresponderá al gobierno del país donde está situado el banco principal o matriz. Las autoridades de un país pueden tratar a las entidades bancarias extraterritoriales como si fueran no residentes, a pesar de su residencia física en el país, con el fin de facilitar una mejor cobertura de datos a efectos del análisis monetario, si las entidades realizan solamente transacciones internas de poca importancia. Igualmente, si los países deciden colocar un volumen importante de reservas de divisas en las entidades bancarias extraterritoriales, la inclusión de los activos y pasivos de tales entidades en la economía se traduciría en un descenso de las reservas de divisas oficiales, a no ser que tal país redefina sus reservas oficiales con el fin de incluir las tenencias de divisas de esos bancos.

Tratándose de estas entidades extraterritoriales, las cifras correspondientes a sus pasivos brutos resultarán probablemente engañosas si no van acompañadas de datos sobre los activos externos.

Podrían aplicarse consideraciones semejantes a ciertas partidas de la deuda bancaria externa de los países industriales en los casos en que los bancos participan en transacciones de préstamo y de recepción de depósitos en gran medida extraterritoriales. Sin embargo, en los países industriales, los bancos que participan en el mercado internacional mantienen también relaciones financieras complejas con la economía interna, en tanto que las autoridades normalmente asumen un cierto grado de responsabilidad, al menos como prestamistas de última instancia, respecto de los pasivos externos de, como mínimo, los bancos de propiedad nacional. Resulta por tanto más difícil decidir qué activos, o qué parte de los activos, deben figurar independientemente como pasivos bancarios externos brutos de los países industriales. En estos casos, los bancos deben ser considerados, y de hecho lo son, como residentes.

B. Países que acogen a empresas de “pabellón de conveniencia” o de “placa de bronce”

La deuda externa de los países que acogen a empresas de “pabellón de conveniencia” o de “placa de bronce” (que no sean empresas bancarias) da lugar a las mismas consideraciones formuladas en relación con los centros extraterritoriales. Sin embargo, los problemas adquieren una complejidad aún mayor dada la falta de simetría entre los activos y pasivos de los balances. En virtud de las actuales convenciones del Manual de balanza de pagos, estas empresas se consideran residentes, si bien se excluyen de las estadísticas de la deuda en la mayoría de los países que acogen a tales empresas.

Un problema semejante se produce en algunos países en desarrollo y también industriales que cuentan con “zonas francas industriales” o de “elaboración de productos de exportación”. Las empresas situadas en estas zonas, como las de “pabellón de conveniencia” o “placa de bronce”, están exentas de la normativa ordinaria del país, no aplicándose los derechos de aduanas a sus importaciones, si bien si se aplican a las transacciones entre la zona franca y el resto del país. La metodología de balanza de pagos, al emplear el criterio de residencia, incluye todas las estadísticas relativas a la zona franca en las estadísticas del país en cuyo territorio se sitúa la zona, con independencia de si el país en cuestión la considera o no entidad extranjera.

C. Remesas de trabajadores y depósitos de emigrantes

También surgen dificultades de clasificación en relación con ciertos depósitos, a saber, los realizados en moneda nacional y extranjera por no residentes.

El criterio básico de residencia en la metodología de balanza de pagos, es decir, la localización del interés general del depositante, no constituye en la práctica una guía inequívoca sobre la residencia de algunos depositantes, y se ha venido aplicando una norma arbitraria de doce meses para distinguir entre residentes y no residentes.

Varios países excluyen los depósitos en los bancos nacionales de ciudadanos del país que viven en el extranjero (remesas de trabajadores, depósitos de emigrantes, depósitos de marineros) a la hora de determinar el volumen de su deuda externa, con independencia de si estos depósitos son en moneda nacional o extranjera y de la longitud del período de permanencia en el extranjero. En muchos casos estos depósitos presentan las características de depósitos internos, y las retiradas parecen destinarse en su mayoría o por entero a fines internos. Por ejemplo, los miembros de la familia del no residente están con frecuencia autorizados a hacer uso de estos depósitos. En estos casos el depósito de moneda extranjera se mantiene como protección contra la depreciación. Desde la perspectiva macroeconómica del país en cuestión es probable, si los designatarios locales utilizan estas cuentas, que se deban considerar como parte de los agregados monetarios, ya que inciden en las decisiones de gasto interno. Sin embargo, en virtud del criterio de residencia, estos depósitos son en realidad parte de la deuda externa, y una variación del comportamiento “depositante” de los ciudadanos que viven en el extranjero podría suponer un drenaje de las tenencias de divisas de ese país. Según la normativa cambiaría vigente, esta variación podría traducirse en un número menor de nuevos depósitos, en una retirada de depósitos o en ambas cosas. La última edición (cuarta) del Manual de balanza de pagos no aborda la cuestión del acceso por parte de residentes.

Se dan casos en que la aplicación estricta del criterio de residencia presenta dificultades o no resulta totalmente correcta. En algunos países se plantean dificultades prácticas para decidir si el “emigrante” está todavía en el extranjero, ya que los titulares de las cuentas están autorizados a mantener la cuenta especial de “emigrante” una vez abierta. En estos países tanto residentes como no residentes son titulares, en proporciones desconocidas, de depósitos de emigrantes. Aún en el caso en que se sepa con certeza si el titular es o no residente, la aplicación estricta de la norma práctica de los doce meses puede ser cuestionable si, por ejemplo, los marineros están fuera del país durante más de doce meses a bordo de un barco que enarbola un pabellón que no sea el de su país. Cabe suponer que los intereses financieros de estos marineros están todavía en sus países de origen, y por tanto sus depósitos deberían quedar excluidos del volumen de deuda externa. Ocurre lo mismo en los países en que el comportamiento observado en los depósitos de emigrantes es el mismo que el de los depósitos internos.

D. Depósitos en moneda extranjera efectuados por residentes

Según el criterio de residencia, los depósitos en moneda extranjera efectuados por residentes no deben incluirse en la deuda externa. Sin embargo, la incidencia que estos depósitos pueden tener en las tenencias de divisas de los países respectivos convierte a estos depósitos en un factor interesante a efectos analíticos. La información relativa a los mismos representa un complemento útil de los datos de deuda externa.

E. Cuentas conjuntas de gobiernos donantes y gobiernos nacionales (fondos de contrapartida)

En algunos casos los gobiernos donantes ofrecen ayuda en especie, y los bienes recibidos se venden en el mercado produciendo así saldos en moneda nacional. En ciertos casos estos saldos se depositan en el banco central bajo control conjunto del gobierno donante y del gobierno beneficiario. Estos saldos, con frecuencia llamados fondos de contrapartida, presentan algunos problemas con respecto a su clasificación como deuda externa o como depósitos internos restringidos. La metodología de balanza de pagos considera la transferencia original de los bienes como un préstamo, a no ser que existan pruebas claras de que la transacción constituye de hecho una transferencia unilateral. La práctica normal es no considerar el saldo depositado en el sistema bancario como pasivo externo ante el gobierno donante, ni como depósito del gobierno beneficiario siempre que el depósito figure bajo control conjunto. Los saldos, si son importantes, deberán clasificarse por separado.

Notas Y Referencias

1.Esto es de interés primordial para los centros bancarios extraterritoriales en que los saldos de las entidades bancarias extraterritoriales son considerables en comparación con el volumen de la economía anfitriona.
2.Los países que acogen a empresas de “pabellón de conveniencia” o “placa de bronce” son paises con normativa y reglamentos tributarios favorables que atraen a una parte o a la totalidad de empresas que desempeñan sus actividades principales fuera del país. Las expresión “pabellón de conveniencia” procede del hecho de que estas compañías eran originalmente en su mayoría empresas navieras, aunque en la actualidad se dedican a la producción de manufacturas o a la prestación de servicios.

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