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Tareas pendientes

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
December 2002
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Son muchos los problemas económicos, sociales y ambientales que surgen cuando se establece como objetivo alcanzar el desarrollo sostenible, y no existe una panacea para resolverlos todos. Un desarrollo acelerado exigirá más bien avanzar en múltiples ámbitos de política, y la combinación adecuada de políticas y los objetivos que persigan variarán de un país a otro. Además, a veces los países deberán tomar decisiones difíciles para encontrar el término medio entre objetivos de política rivales. Por lo tanto, lograr el desarrollo sostenible exigirá un esfuerzo concertado de los países en desarrollo, la comunidad internacional y las instituciones financieras internacionales.

Países en desarrollo

Es esencial adoptar políticas fiscales y macroeconómicas acertadas. El crecimiento sostenible y la reducción de la pobreza solo pueden lograrse adoptando políticas macroeconómicas prudentes, sobre todo en el ámbito fiscal.

Asimismo, la política tributaria y del gasto deben tener por objeto reducir al mínimo todo efecto negativo sobre los incentivos susceptibles de frenar el crecimiento económico. La política tributaria debe recaudar ingresos velando por que las distorsiones que engendre en las decisiones de oferta de mano de obra, consumo, ahorro y otras decisiones sean mínimas. La política del gasto no debe reducir la participación activa de los pobres en el mercado laboral o en el proceso de desarrollo económico.

No es suficiente incrementar el gasto destinado a reducir la pobreza para obtener mejores resultados en el ámbito social. El aumento del gasto debe ir acompañado de medidas para mejorar la eficiencia y la asignación de esos recursos a los grupos más necesitados. Existe un margen considerable para incrementar la eficacia de los recursos que actualmente se destinan al desarrollo reasignándolos hacia insumos de primera necesidad, como libros de texto y medicinas. Asimismo, también hay margen para incrementar la proporción del gasto que beneficia a los pobres en forma más directa, como el gasto en educación primaria y cuidados preventivos de la salud. Para garantizar que las reformas económicas no perjudiquen a los pobres, los países tendrán que integrar el AEPS en el proceso de formulación de la política económica a fin de modificar el diseño de las políticas económicas y establecer redes de protección social bien focalizadas.

Asimismo, la política fiscal debe ofrecer incentivos apropiados para el uso eficiente y sostenible de los recursos naturales. En este sentido, deberán eliminarse progresivamente las subvenciones nocivas y las políticas tributarias inapropiadas que dan lugar a una explotación indebida de los recursos naturales. El precio de la energía debe reflejar su costo social, y deberán suprimirse las subvenciones a los pesticidas y fertilizantes —que contribuyen al cultivo excesivo de las tierras agrícolas—y adoptarse en su lugar programas de gasto público que beneficien más directamente a los pequeños agricultores. Al mismo tiempo, los países industriales deberán adoptar medidas similares para evitar la explotación excesiva de los recursos ambientales mundiales.

También es necesario fortalecer la gestión de gobierno y los sistemas de gestión del gasto público. Los países deben tomar la iniciativa y hacer frente a las deficiencias más graves en la gestión del gasto público; los PPME, sobre todo, deberán aunar esfuerzos con la comunidad internacional para facilitar la implementación de los planes de acción encaminados a mejorar la capacidad de estos países para llevar un control del gasto destinado a la reducción de la pobreza. En muchos países, la adopción del Código de buenas prácticas de transparencia fiscal del FMI constituirá un paso hacia delante en la tarea de incrementar la transparencia.

Asimismo, será necesario que los países lleven a cabo un seguimiento de la aplicación de los programas de reducción de la pobreza y del efecto que tienen sobre el desarrollo humano y los recursos naturales. En el contexto del proceso de los DELP, o de otras estrategias de reducción de la pobreza que formulen los países, será necesario seguir prestando atención a los efectos que el gasto destinado a reducir la pobreza tiene sobre los indicadores sociales del desarrollo humano. La recopilación de datos más detallados y de mayor calidad sobre estos indicadores, complementada con datos más desglosados sobre el gasto que cada programa asigna a la reducción de la pobreza, facilitará una comprensión más cabal de la relación entre el gasto público y los resultados en el ámbito social. Al respecto, las mejoras en los sistemas de gestión del gasto público —y la capacidad concomitante para llevar un control del gasto orientado a la reducción de la pobreza—también redundarán en una mayor comprensión del complejo vínculo que media entre el gasto público y el desarrollo sostenible. Hay indicios favorables de que en los DELP se está reconociendo cada vez más la función que desempeña la correcta utilización de los recursos naturales en la reducción de la pobreza.

Comunidad internacional

Un acceso más libre a los mercados de los países industriales y un suministro más previsible de un mayor volumen de asistencia son factores necesarios para respaldar el logro del desarrollo sostenible (y se incorporan en el octavo objetivo de desarrollo del milenio). Los países del mundo desarrollado deben respaldar un crecimiento económico internacional más robusto abriendo sus mercados a las exportaciones de los países en desarrollo. Como ha declarado el Director Gerente del FMI, Horst Kôhler: “Debemos centrar nuestros esfuerzos en forma prioritaria en el comercio… ello significa que debemos estar más dispuestos a abrir los mercados y eliminar paulatinamente las subvenciones que distorsionan el comercio exterior en los países industriales empezando por el sector agropecuario, los textiles y las manufacturas de uso intensivo de mano de obra”54. El aumento de los flujos de asistencia también promoverá el crecimiento porque es poco probable que muchos países pobres, sobre todo los de África, puedan movilizar un volumen suficiente de recursos propios como para satisfacer sus necesidades en materia de desarrollo humano. Además, podrían mejorarse la continuidad y previsibilidad de estos flujos a fin de facilitar la planificación presupuestaria en los países en desarrollo. La necesidad de ampliar el comercio e incrementar la asistencia se refleja en la Nueva Asociación para el Desarrollo de África, en la que se insta a la comunidad internacional a invertir la tendencia de disminución de la AOD [asistencia oficial para el desarrollo] hacia Africa y permitir que ingresen bienes en los mercados de los países desarrollados55.

Instituciones financieras internacionales

Estas instituciones deben seguir brindando respaldo financiero a los países que apliquen estrategias viables de desarrollo económico y reducción de la pobreza. En este sentido, las instituciones financieras internacionales deben velar por que dicho respaldo se utilice para fomentar estrategias con las que los países puedan identificarse y que dichas estrategias se formulen teniendo en cuenta las conclusiones del AEPS. En países que carecen de capacidad institucional para llevar a la práctica estas estrategias, es esencial que las instituciones financieras internacionales proporcionen asistencia técnica, incluido el ámbito de la gestión del gasto público, y ayuden a aclarar los vínculos entre las políticas oficiales, la pobreza y el uso sostenible de los recursos ambientales. Además de respaldar el fortalecimiento de la capacidad, las instituciones financieras internacionales y los socios en el desarrollo deberán seguir analizando los vínculos entre la política económica y el desarrollo sostenible, porque aún no se comprenden completamente muchas facetas del desarrollo. Por último, las instituciones financieras internacionales deben fomentar un diálogo más estrecho con las autoridades de los países miembros y la sociedad civil para mejorar la comunicación y divulgar más cabalmente los fundamentos en los que se apoyan sus políticas.

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