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Desempeño de la economía: Chile tiene margen para atender las prioridades sociales

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
January 2008
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Las reformas económicas y las prudentes políticas macroeconómicas de Chile en los últimos 15 años han redundado en un crecimiento fuerte y una inflación baja. El ingreso per cápita en dólares se triplicó, y la pobreza se redujo en dos tercios, al 13%. Recientemente el vertiginoso crecimiento de los años noventa ha amainado, pero la tendencia se mantiene en 5%.

En julio, el Directorio del FMI examinó un informe según el cual el crecimiento en 2007 sería de casi 6%, gracias a una reactivación generalizada en el primer semestre. Pero las perspectivas desmejoraron debido a shocks en los precios mundiales de los alimentos y la energía, que elevaron la inflación a más del 6% y mermaron el ingreso real. Aun así, las perspectivas de inflación a mediano plazo no se apartan de la meta oficial de 3%, y los aumentos recientes de las primas de riesgo en el mercado interbancario y de los diferenciales soberanos han sido moderados.

Con un régimen económico y comercial abierto, las políticas macroeconómicas de Chile—flotación cambiaria, metas de inflación y compromiso de superávit fiscal—buscan mitigar la volatilidad derivada de los shocks. Además, han ayudado a mantener la competitividad de la economía pese a la gran volatilidad del precio del cobre—principal rubro de exportación—y han permitido atender las prioridades sociales.

Un desempeño sobresaliente

Chile ha crecido más rápido que muchos países latinoamericanos.

Crecimiento del PIB real (porcentaje)

Fuente: FMI.

El superávit, eje de la política fiscal

Los ingresos fiscales siguen beneficiándose del encarecimiento del cobre, pero aún preocupa la susceptibilidad a las fluctuaciones de los precios de los productos básicos. El avance del gasto público se ciñe a los ingresos, en virtud de una “regla de superávit estructural” (es decir, el superávit fiscal ajustado en función de las desviaciones del producto y los precios del cobre con respecto a su equilibrio a largo plazo). La regla, adoptada en 2000, protege a la economía chilena de los efectos de la volatilidad del cobre, y ha ayudado a que el tipo de cambio flotante permaneciese estable y dentro de los parámetros fundamentales.

Se prevé que el superávit fiscal nominal superará cómodamente el 7% del PIB en 2007, gracias a la fuerte recaudación del impuesto de las empresas y a un repunte de la recaudación del IVA. Los activos financieros públicos invertidos superan el 10% del PIB, y el gobierno es ahora un acreedor neto. Ante esta mejora de las finanzas, Chile recortó la meta del superávit fiscal, de 1% a ½% del PIB a partir de 2008.

Según el FMI, el principal reto fiscal del país consiste en garantizar la buena calidad del gasto público. Es decir, hay que sopesar detenidamente los costos y beneficios de los proyectos nuevos, y hacer más eficiente y transparente el gasto público.

Los mercados financieros de Chile han resistido bien la turbulencia financiera mundial, gracias a la fortaleza del sistema bancario y de los balances de las empresas. La solidez financiera se debe a las mejoras efectuadas en la regulación y supervisión bancaria a raíz de una crisis en los años ochenta, aunque las recientes reformas del mercado de capital también han ayudado a fomentar el ahorro interno, mejorar la liquidez y la profundidad del mercado, ampliar el acceso de las empresas emergentes a los mercados de capital y estimular la competencia local. Últimamente, el interés se ha centrado en integrar mejor el sector financiero con los mercados mundiales de capital, y a tal fin en mayo de 2007 se aprobó como ley un conjunto de medidas.

Amplias reformas estructurales

El plan de reforma estructural es amplio. Además de las mejoras ya mencionadas, se ha propuesto una reforma a fondo de las pensiones para elevar las prestaciones, ampliar la cobertura, hacer más rentable el ahorro y fomentar el ingreso al mercado formal del trabajo. El pilar de la propuesta es una pensión pública universal, y apunta a incentivar la participación de los grupos de bajo ingreso y los trabajadores autónomos. En el plano social, la prioridad clave es mejorar la educación y crear capital humano especializado.

El pasado 26 de septiembre dos altos funcionarios del FMI dijeron que la evolución reciente de las condiciones económicas mundiales no debería incidir mucho en la firme situación económica de Chile. No obstante, señalaron que “los riesgos en contra de las perspectivas han aumentado, dadas la incertidumbre del sistema financiero mundial, las perspectivas de Estados Unidos y el apetito de riesgo de los inversionistas, inclusive con respecto a los mercados emergentes”.

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