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Los indicadores fundamentales y el auge de productos básicos prolongan los buenos resultados en Canadá

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
July 2006
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La economía canadiense produjo buenos resultados en 2005 y mantuvo su crecimiento a principios de 2006. Además de su excelente marco de política macroeconómica, el país se benefició de un auge de las exportaciones de petróleo y gas y una inversión creciente. Su flexible fuerza laboral también ayudó a que la economía se adaptase al alza del dólar canadiense, que alcanzó niveles inéditos en un cuarto de siglo. Pero ante la creciente competencia, el país puede flexibilizar aún más su mercado laboral y apuntalar la adaptabilidad de la economía ante desafíos futuros.

En 2005 el crecimiento del PIB permaneció cerca del 3%, mientras el alto precio de los productos básicos estimuló en especial a las provincias occidentales, ricas en recursos naturales (véase el gráfico de esta página). A gran parte del resto del país también le fue bien. Como en años recientes, el aumento de la demanda interna fue el principal motor del crecimiento. El gasto de los hogares fue impulsado por un mayor patrimonio personal, que incluye cierta aceleración del precio de las viviendas. En las empresas, las bajas tasas de interés y la caída del precio de los bienes de capital importados facilitaron la inversión. Una explotación más intensa del gas natural y el petróleo ante la creciente demanda energética contribuyó fuertemente a la demanda de inversión.

Adaptación a los desafíos

En el aspecto externo, el dólar canadiense se fortaleció, en especial frente al estadounidense, alcanzando niveles inéditos desde fines de los años setenta. Este hecho, que en parte refleja una marcada mejoría de su relación de intercambio en los últimos años, deprimió la exportación neta, que en 2005 siguió siendo un lastre para la actividad económica. Empero, el mayor ingreso de la exportación de productos básicos —en particular de petróleo y gas— ayudó a mantener el superávit nominal de la cuenta corriente canadiense en 2¼% del PIB.

El oeste está en auge

La fuerte demanda de exportación de petróleo y gas impulsa el crecimiento de las provincias occidentales.

(Tasa de crecimiento; porcentaje)

Citation: 35, 13; 10.5089/9781451944129.023.A009

Datos: Haver Analytics.

El desempeño económico se benefició de la gran flexibilidad del mercado laboral que permitió reasignar recursos productivos ante los cambios de la relación de intercambio y la valorización de su moneda. Mientras la demanda laboral se trasladó del sector manufacturero al de recursos naturales y servicios, y de la región oriental a la occidental, el empleo creció casi un 1½% en los primeros cinco meses de 2006, y la tasa de desempleo cayó al 6,1%, la menor en 31 años. El crecimiento de la productividad también se aceleró a mediados de 2005, tras varios años de desempeño mediocre.

Políticas macroeconómicas prudentes

Pese al aumento del precio de la energía y al fuerte crecimiento, la inflación sigue bajo control. La inflación global se mantuvo dentro de la meta del Banco de Canadá del 1% al 3%, salvo en septiembre de 2005, cuando el aumento de los precios de la energía tras el huracán Katrina provocó su superación temporal. La inflación básica (que excluye componentes muy volátiles como energía y alimentos) no supera el 2% desde principios de 2004, mientras que la fortaleza de la moneda y la competencia mundial mantienen bajo el precio de las importaciones, y la expectativa fundada sobre la inflación ayuda a prevenir que los shocks del precio de la energía se filtren a otros precios.

El cambio de gobierno tras la elección de enero no afectó el compromiso del país con la disciplina presupuestaria. El presupuesto del ejercicio 2006/07 se centra en la nueva meta del gobierno de reducir la deuda federal en Can$3.000 millones por año. El gobierno también aprovechó el superávit del ejercicio 2005/06 (noveno superávit consecutivo del presupuesto federal; véase el gráfico de la pág. 203) para adelantar un año su meta de reducir la razón deuda federal/PIB al 25% para el ejercicio 2013/14. El presupuesto también aspira a contener el crecimiento del gasto y a bajar la carga tributaria, incluso reduciendo en un 1% el impuesto sobre bienes y servicios, y con otras medidas que incentiven el trabajo, el ahorro y la inversión.

Mirada hacia el futuro

El Directorio Ejecutivo del FMI coincidió con la evaluación del personal técnico en que la perspectiva macroeconómica de corto plazo de Canadá parece favorable. Se prevé que el crecimiento siga en torno al 3% hasta 2007, cercano a las estimaciones sobre su crecimiento potencial. Estas cifras reflejan el continuo apuntalamiento previsto para el ingreso y la demanda interna por el elevado precio de los productos básicos.

Empero, esta perspectiva corre riesgos, inclusive un posible ajuste rápido de desequilibrios globales (que podría valorizar aún más la moneda) y la baja tasa de ahorro por hogar. En esta coyuntura, y ante la creciente competencia mundial y la mayor presión demográfica, es importante mantener políticas fiscales y monetarias prudentes y flexibilizar la economía.

Del lado monetario, el Banco de Canadá actuó con acierto en meses recientes al retirar el estímulo monetario. Con una economía casi al límite de su capacidad, las próximas políticas deberán equilibrar el respaldo que brinda la favorable relación de intercambio contra el lastre de una moneda valorizada, cuya fortaleza aún refleja sus fundamentos económicos. El marco de metas de inflación del país ha controlado la inflación y la expectativa de inflación, y el Banco de Canadá fundó una trayectoria de transparencia encomiable.

El Directorio recibió de buen grado el compromiso del nuevo gobierno de aliviar la carga tributaria, mantener el superávit fiscal y seguir reduciendo la deuda. También encomió el énfasis de las autoridades en acotar el crecimiento del gasto, la proyectada reducción de impuestos a empresas y la eliminación del impuesto al capital (dado el alto grado de tasas marginales efectivas de sus impuestos empresariales). Sin embargo, opinó que se podrían haber incentivado más el ahorro y la inversión, reduciendo las tasas marginales del impuesto a la renta de particulares, y fomentando el ahorro de tributación diferida en lugar de bajar la tasa de impuestos sobre bienes y servicios.

Números positivos

El presupuesto federal vuelve a arrojar un superávit en 2005/06 por noveno año consecutivo.

(Porcentaje del PIB)

Citation: 35, 13; 10.5089/9781451944129.023.A009

1 Puede variar cuando se publiquen las cuentas definitivas.

Datos: Haver Analytics, Finance Canada y cálculos del personal técnico del FMI.

El Directorio apoyó el prudente marco fiscal del nuevo gobierno, beneficiado por medidas para mejorar la transparencia fiscal. Tanto el anclaje de la deuda de mediano plazo como el proyecto de establecer una Oficina parlamentaria de presupuesto pueden contribuir al apoyo social a políticas fiscales prudentes. Con respecto al futuro, el Directorio advirtió que las autoridades deberán estar alertas a los desafíos fiscales en todos los niveles de gobierno por el rápido aumento del gasto en salud de las provincias y territorios. También deberán asegurarse de que el auge del petróleo y el gas no exacerbe la diferencia de capacidad fiscal entre regiones.

Últimamente, el sector financiero canadiense ha gozado de alta rentabilidad, y la solvencia de sus balances y las bajas tasas de mora indican que el sector está bien posicionado para apuntalar el crecimiento económico. Pero aún se puede mejorar la eficiencia y resistencia del sistema, en particular en vista de la creciente competencia mundial en el mercado de servicios financieros.

Por último, aunque en años recientes Canadá se ubicó entre los países industriales de más crecimiento, aún puede mejorar su productividad con reformas del mercado laboral y de productos. En particular, si sigue reduciendo las barreras del bienestar social —es decir, aumentos marcados de la tasa marginal de impuestos en niveles de ingreso donde se cortan las preferencias tributarias dirigidas y las prestaciones sociales—, podría aumentar la participación laboral de grupos de bajos ingresos.

En otros frentes, un cambio del proceso inmigratorio puede ayudar a enfrentar la escasez de personal capacitado, y simplificar las calificaciones ocupacionales en las provincias también flexibilizaría el mercado laboral. Además debería contemplarse financiar las prestaciones sociales del sistema de seguro de empleo con rentas generales en lugar del impuesto a los sueldos, lo que reduciría aún más la distorsión de precios del mercado laboral. ?

Ravi Balakrishnan, Vladimir Klyuev y Evridiki Tsounta FMI, Departamento del Hemisferio Occidental

Este artículo está basado en el documento Canada: 2006 Article IV Consultation (IMF Working Paper No. 06/230). Pueden adquirirse ejemplares al precio de US$15. Véanse las instrucciones de pedido en la página 208. El texto completo, en inglés, puede consultarse en www.imf.org.

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