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El Reino Unido se compromete a combatir la pobreza mundial

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
August 2006
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El año pasado, en la Cumbre de Gleneagles, el Grupo de los Ocho (G-8) asumió amplios compromisos para reducir la deuda de los países pobres, elevar la cantidad y la calidad de la ayuda, hacer más justo el comercio y fomentar el buen gobierno y políticas coherentes en pro del desarrollo. Un año después, en un Foro Económico del FMI realizado el 20 de julio, Mark Lowcock, del Ministerio Británico para el Desarrollo Internacional (DfID), resumió la nueva política (“Eliminating World Poverty: Making Governance Work for the Poor”) con la que el Reino Unido se propone cumplir las promesas de 2005. También participaron Dennis de Tray (Center for Global Development), Abdoulaye Bio-Tchané (FMI) y Jim Adams (Banco Mundial).

En el documento se destacan cuatro aspectos que el Reino Unido considera cruciales en la lucha contra la pobreza: buen gobierno, crecimiento y ayuda, cambio climático y reforma del sistema internacional.

Buen gobierno. Según Lowcock, para el Reino Unido la eficacia del Estado y la mejor gestión de gobierno (nacional e internacional) son esenciales para promover el crecimiento y la reducción de la pobreza. A fin de observar la gestión de gobierno y sustentar las decisiones que se tomarán para distribuir los recursos de ayuda, el país tiene previsto evaluar la calidad de la gestión de gobierno desde una nueva óptica. Ante una pregunta de Andy Berg (FMI) sobre cómo el Reino Unido abordará la disyuntiva de ofrecer ayuda a los países en forma previsible y retenerla cuando la gestión de gobierno es deficiente, Lowcock admitió que este es uno de los mayores problemas que enfrentan los donantes. El Reino Unido no quiere “castigar a los pobres por los fracasos de sus gobiernos”, y tampoco quiere respaldar regímenes mediocres. Lowcock explicó que, en definitiva, las decisiones dependerán de las circunstancias individuales, y que en los casos problemáticos el DfID procurará apoyar los servicios básicos.

Crecimiento y ayuda. “El objetivo de la ayuda es el crecimiento”, declaró Lowcock. Adams asintió y señaló que cuando, se habla de ayuda, muy a menudo se pierde de vista la importancia del crecimiento. Lowcock explicó que muchos países de bajo ingreso no podrán ampliar sus bases imponibles de tal manera que en 2015 estén en condiciones de financiar los servicios públicos necesarios para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Estos países necesitarán donaciones, y el Reino Unido está preparado para asumir las tareas que le corresponden. De Tray advirtió además que muchos países seguirán dependiendo de la ayuda por mucho tiempo, por lo que la participación del DfID y de otros donantes tendrá que ser a largo plazo.

Cambio climático. La reducción de la pobreza también abarca el tema del calentamiento mundial, y en el documento del DfID hay argumentos contundentes de por qué el cambio climático hace peligrar el desarrollo de los países pobres, indicó Bio-Tchané, y añadió que la desertificación del Sahel y la propagación del paludismo debido a las largas estaciones lluviosas en partes de África han sido devastadoras para los pobres. Lowcock coincidió y advirtió que, a largo plazo, el cambio climático es la amenaza más grave para el desarrollo y el logro de los ODM. Los países en desarrollo tienen que ser parte de la solución y hay que ayudarlos a que se adapten.

Desafíos internacionales, soluciones internacionales. Para el DfID también es necesario reformar las instituciones internacionales a fin de que puedan facilitar más el desarrollo y responder mejor a las necesidades de los pobres. Concretamente, Lowcock dijo que los países en desarrollo tienen que influir más en el gobierno de instituciones como el FMI y el Banco Mundial, cuyas autoridades deben elegirse mediante procesos transparentes, competitivos y que dejen al margen las nacionalidades o las tradiciones.

Preservar el apoyo público para la ayuda

El desarrollo es un proceso dilatado que exige un firme compromiso de ayuda por parte de donantes. Según Lowcock, en el Reino Unido ha aumentado el interés en el desarrollo; una de cada seis personas participó de alguna manera en la campaña contra la pobreza denominada “2005 Make Poverty History”. Explicó que es posible seguir apoyando con decisión el gasto público a favor del desarrollo internacional, pero solo si los ciudadanos están convencidos de que los impuestos que pagan rinden frutos. El desafío consiste en demostrar que así es.

Sabina Bhatia

FMI, Departamento de Relaciones Externas

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