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Panorama nacional: Egipto avanza

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
August 2006
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Egipto ha crecido más rápido en los últimos años con la ayuda de una amplia gama de reformas, políticas macroeconómicas que las respaldan, y un ambiente externo favorable. El gobierno ahora impulsa reformas estructurales para lograr un muy necesario ajuste fiscal junto a ambiciosas metas de crecimiento y empleo.

Las reformas económicas recientes han encaminado a Egipto a una economía de mercado plena, lo que es auspicioso tras largos años de magros resultados. En los años ochenta y noventa, burbujas de crecimiento ocasional y reformas esporádicas fueron seguidas de retrocesos en políticas y crecientes desequilibrios económicos y financieros. En 2000–03 los ingresos reales se estancaron, el desempleo subió y la economía estaba contra las cuerdas.

Con la nominación en 2004 de un gabinete reformista liderado por el Primer Ministro Ahmed Nazif, confirmado en diciembre de 2005, las políticas económicas de Egipto dieron un viraje radical y ahora apuntan al estímulo de la actividad privada y la modernización del gobierno. El nuevo gabinete dejó clara su orientación desde el principio, con drásticos cortes en los aranceles y las tasas de impuesto sobre la renta, y el anuncio de planes para reestructurar el sector financiero y privatizar la mayor parte de las empresas públicas.

Animado por condiciones globales favorables, el desempeño económico desde 2004 ha sido notable. El crecimiento económico real se aceleró (a 5,7% en la segunda mitad de 2005), la inflación ha bajado con fuerza, las tasas de interés real se han hecho positivas y la confianza de los inversionistas se ha fortalecido. La bolsa de Egipto logró el mejor rendimiento global en 2005 y, tras una fuerte caída en la primera mitad de 2006, rebotó un 20% en julio.

Ante todo, generar empleo

Egipto tendrá que lograr un crecimiento sostenido de por lo menos 6%–7% para absorber el rápido aumento de la fuerza laboral.

(Porcentaje)

Citation: 35, 16; 10.5089/9781451944228.023.A009

Los sectores que generan divisas, como energía, turismo, Canal de Suez y remesas de trabajadores emigrantes, han estado boyantes. El déficit en la balanza comercial no petrolera comenzó a crecer a fines de 2005, pero la balanza de pagos fue reforzada por grandes entradas de capital, en su mayoría no creadoras de deuda. Las reservas internacionales han subido a US$23.000 millones (7,5 meses de importaciones), y la deuda externa y los factores de vulnerabilidad externa son bajos.

Aceleración del crecimiento, más empleos

A pesar de los buenos resultados, acelerar el crecimiento y aumentar el empleo siguen siendo asuntos urgentes. El país necesitará tasas de crecimiento anual de al menos 6%–7% para absorber su creciente fuerza laboral (véase el gráfico). Dados sus recursos energéticos, su favorable ubicación geográfica, sus atractivos turísticos y la juventud de su población, estas tasas deberían ser alcanzables.

El gabinete de Nazif reconoció de partida que, para aprovechar el potencial del país, el aparato de gobierno y los fundamentos de una economía de mercado debían ser reconstruidos. Y las reformas debían apuntar a las barreras que frenan su dinamismo: el gran déficit fiscal (9% del PIB); la alta deuda pública (69,8% del PIB en términos netos); deficiencias en la intermediación financiera; distorsiones de precios, y trabas burocráticas.

El gobierno lanzó un conjunto de reformas bien secuenciadas, ambicioso en su alcance pero equilibrado por un agudo realismo político. Para dar un primer impulso a las reformas y generar confianza, las autoridades tomaron varias medidas de alta visibilidad y se dedicaron de lleno a fortalecer las capacidades y las instituciones.

Promoción del sector privado

Mejorar el clima de negocios era una prioridad. Las autoridades redujeron y simplificaron las tarifas aduaneras, bajaron las tasas de impuesto sobre la renta a la mitad y simplificaron las declaraciones de impuestos. Luego se lanzó un plan de privatizaciones que en dos años ha vendido 87 activos estatales por un valor de US$3.600 millones. Además, hace poco se vendió en US$2.900 millones una tercera licencia para operar telefonía móvil.

El gobierno está también reforzando las normas de regulación y supervisión en el mercado de capitales, seguros, y en el sector bancario; ha creado un comité ministerial para acelerar la solución de disputas comerciales con el gobierno, y ha preparado una ley por la que se crean tribunales económicos especiales, para mejorar la estructura judicial relativa a los contratos financieros. Tomando el sector privado como motor de la creación de empleo y riqueza, el gobierno está sacando sistemáticamente al Estado de los sectores productivos de la economía.

Reestructuración del sector financiero

La reestructuración del sector financiero es uno de los pilares del programa de reformas. Antes de 2004 los indicadores bancarios se estaban deteriorando, y el crédito al sector privado declinaba. Por esto, las autoridades concluyeron que sin un sistema bancario sano y eficiente no habría un crecimiento sostenible del sector privado.

En el curso de 24 meses vendieron 10 bancos de operación conjunta y dos compañías de inversiones; reestructuraron y ofrecieron a la venta un gran banco estatal (Banco de Alejandría), y reestructuraron la mitad de los préstamos en mora del sector privado utilizando un mecanismo de arbitraje liderado por el banco central. Ahora están trabajando para reestructurar y recapitalizar los dos bancos estatales restantes, en paralelo, en los próximos dos o tres años.

Renovación de la política macroeconómica

Desde que tomó las riendas, el gobierno de Nazif ha buscado fortalecer sus herramientas de política macroeconómica. En la segunda mitad de 2004 el banco central hizo la transición a un régimen cambiario unificado, eliminó el requisito de entrega de divisas y lanzó un mercado cambiario interbancario. Tras una fuerte revalorización a comienzos de 2005, el tipo de cambio de la libra egipcia respecto al dólar de EE.UU. permanece estable.

Con asistencia técnica del FMI, el banco central se ha centrado en modernizar las políticas monetarias, sus operaciones y comunicaciones. Ha ampliado su instrumental, incluso con el establecimiento de un corredor de tasas de interés, y ha mejorado las comunicaciones con el público. La inflación anual promedio en precios al consumidor bajó de 16% a comienzos de 2005 a 4% en la primera mitad de 2006. La cifra repuntó levemente desde mayo, pero según el banco central el alza se debe a factores transitorios de demanda que encarecieron los precios de ciertos alimentos y a ajustes de ciertos precios administrados. El banco central planea adoptar una política de metas de inflación en el mediano plazo, para lo cual está fortaleciendo su análisis y formulación de políticas, y ganando autonomía.

En 2004 las autoridades comenzaron a preparar las condiciones para enfrentar el gran déficit fiscal del país y su creciente deuda pública. Con asistencia técnica del FMI, el Ministerio de Finanzas lanzó una amplia gama de reformas fiscales, como una revisión del régimen tarifario, la reformulación de la ley del impuesto sobre la renta, el mejoramiento de la administración de los ingresos fiscales, y el fortalecimiento de la administración de las finanzas públicas, especialmente la gestión de tesorería.

Además, Egipto adoptó una nueva clasificación presupuestaria acorde con la norma del FMI (Manual de estadísticas de finanzas públicas, 2001). La reclasificación de las cuentas fiscales y algunas revisiones de datos revelaron un mayor déficit fiscal en años recientes (9% del PIB) que el que se había descrito antes. Pero la integridad y transparencia de las cuentas fiscales ha aumentado, en línea con la política gubernamental de mayor apertura: Egipto adoptó las Normas Especiales para la Divulgación de Datos del FMI, y en 2005 empezó a publicar los informes anuales del Artículo IV que el FMI elabora sobre el país.

Control de la deuda pública

Con la deuda pública neta cercana a 70% del PIB, la consolidación fiscal debe encabezar las políticas macroeconómicas de Egipto. Bajar la deuda será esencial para asegurar la estabilidad, reducir la incertidumbre para los inversionistas, evitar efectos de sobreendeudamiento, y elevar las posibilidades de las autoridades de enfrentar conmociones externas. Se contribuirá además a mejorar la asignación de recursos en la economía, puesto que gran parte del gasto del gobierno ha sido improductivo: el subsidio a los combustibles de 7% del PIB es el ejemplo más notorio.

Con este fin, y teniendo una comprensión más amplia de la real situación fiscal del país, el gobierno ha diseñado un plan plurianual de consolidación para reducir el déficit en más de 1% del PIB por año en los próximos cuatro años, hasta el 3%–4% del PIB. Se ha dado el primer gran paso en julio, con un plan para reducir el subsidio a la energía y con el anuncio de su intención de introducir cambios profundos en los impuestos sobre las ventas y sobre la propiedad; las compras públicas; el manejo de tesorería, y la modernización administrativa. Las autoridades están tomando medidas para focalizar la asistencia social en los hogares de bajo ingreso, y están elaborando una profunda reforma del sistema de pensiones.

Desafíos futuros

La implementación de la próxima fase de reformas presentará grandes desafíos en términos de elección entre opciones de políticas. El gobierno necesitará construir un fuerte consenso político y social para lograr sus objetivos, especialmente con conflictos en la región que dificultan las cosas. Por otra parte, dadas las condiciones económicas globales aún favorables, el impulso alcanzado por las reformas y el alto grado de confianza de los inversionistas, este podría ser el momento para resolver los asuntos más difíciles.

Nicole Laframboise

FMI, Departamento del Oriente Medio y Asia Central

Pueden adquirirse ejemplares de Arab Republic of Egypt: 2006 Article IV Consultation (IMF Country Report No. 06/253), al precio de US$15. Véanse las instrucciones de pedido en la página 256. El texto completo, en inglés, puede consultarse en www.imf.org.

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