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Críticas de Libros: Las dos caras de un cambio radical

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
September 2012
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Reforming the Unreformable

Lessons from Nigeria

MIT Press, Cambridge, Massachusetts, 2012, 202 págs., US$24,95 (tela).

El relato de Ngozi Okonjo-Iweala sobre la transformación de Nigeria de una situación de volatilidad económica, deterioro institucional y deficiente infraestructura, y pobreza endémica a una mayor estabilidad, es excepcional. solo podría haber sido redactado por una persona de nacionalidad nigeriana que estuvo en las trincheras durante el proceso de reestructuración económica y reforma de la gestión de gobierno.

Esta historia, escrita con un lenguaje ameno, brinda un panorama de los aspectos económicos clave y una descripción franca de los desafíos afrontados por el equipo económico que la autora encabezó como Ministra de Hacienda entre 2003 y 2006. Okonjo-Iweala evalúa los resultados, tanto los positivos como los ambiguos, de las reformas macroeconómicas instrumentadas durante los dos períodos presidenciales de Olusegun Obasanjo, narra la historia en forma desapasionada, reconoce el espíritu previsor de Obasanjo, señala los propios aciertos y errores de la autora durante el proceso, y es clemente al describir cómo algunas personas intentaron tramar su fracaso o interponer obstáculos en el proceso.

La crítica popular argumentó que Nigeria no podría salir de su depresión económica a causa de la “maldición” de los recursos petroleros, el militarismo, la intervención estatal en la economía y la corrupción a nivel estatal y local. Pero Okonjo-Iweala demuestra que esto no es cierto. Hacia 2007, Nigeria pudo estabilizar la macroeconomía, reducir la inflación, duplicar el crecimiento económico al 6%–7% y comenzar a reconstruir los sistemas de educación y salud. Demuestra que un liderazgo nacional audaz, preocupado por el bienestar ciudadano, puede ser una fuerza poderosa para cambiar una economía.

Entre las enseñanzas sobre la experiencia nigeriana de Okonjo-Iweala, se encuentran la necesidad de un plan estratégico que el equipo económico pueda llevar a cabo, la comunicación eficaz y un enfoque basado en resultados que cuente con el apoyo de la sociedad civil y el público. El liderazgo interno fue importante, señala. Pero el giro radical de Nigeria tuvo dos caras: también requirió asistencia estratégica y alianzas con la comunidad internacional.

El empresario brasileño Amaury Bier, por ejemplo, le recomendó que formara “un equipo económico de personas con ideas afines que pudiera mantenerse unido y pelear duras batallas”, mientras que el Primer Ministro del Reino Unido Tony Blair y el Presidente del Banco Mundial James Wolfensohn le aseguraron que con el tiempo la estrategia de reforma macroeconómica abriría la puerta a conversaciones fructíferas sobre el alivio de la deuda.

Okonjo-Iweala subraya la importancia de la historia africana en la formulación de estrategias para la reforma económica. La pesadilla económica inducida por el petróleo que sufrió Nigeria, así como su recuperación, estuvieron influenciadas por la historia de antiguas comunidades étnicas, culturales y religiosas, el colonialismo que divide para conquistar, y la guerra entre Nigeria y Biafra de 1967–70, seguida de 25 años de gobierno militar y devastación agrícola y social. Pero ella cree que la gobernanza siempre marca la diferencia.

Los éxitos más importantes fueron, entre otros, la reducción del desvío de fondos durante el proceso presupuestario, la aplicación de una regla fiscal basada en el precio del petróleo que posibilitó una mayor transparencia en el presupuesto, el logro de la estabilidad macroeconómica en 2006, el aumento de las reservas en divisas, la reducción de la inflación y de las tasas activas, y un crecimiento que alcanzó el 7%. En 2003, el gobierno de Obasanjo inició los procesos de privatización, desregulación y liberalización.

Los desafíos más importantes fueron reformar la administración pública para mejorar la prestación de servicios y racionalizar las pensiones, y eliminar la corrupción en torno al comercio, los aranceles y las aduanas. Funcionarios con escasa formación educativa reforzaban sus exiguos salarios permitiendo que la élite desviara ingresos de organismos públicos y los utilizara para apuntalar su condición de benefactores regionales. se dice que el repentino traslado de Okonjo-Iweala en 2006 del cargo de Ministra de Hacienda al de Ministra de Relaciones Exteriores se debió a que se negó a aprobar los abusos de políticos en la importación de arroz, que utilizaban dichos ingresos para cultivar lealtades partidarias.

La historia transporta a los observadores de Nigeria a la trastienda y muestra la complejidad de iniciar reformas macroeconómicas en una sociedad africana cuya diversidad de clases políticas se ha aprovechado de la mala gestión de los recursos, la liquidez financiera, el colapso agrícola, la erosión de la educación y el empobrecimiento de la ciudadanía. Okonjo-Iweala muestra cuán intimidante fue romper el control de los políticos sobre la renta petrolera e impulsar a Nigeria hacia una gestión económica estable, diversificada, impulsada por el mercado y socialmente responsable.

Okonjo-Iweala, que tras cuatro años en el Banco Mundial regresó en 2011 como Ministra de Hacienda bajo la presidencia de Goodluck Jonathan, concluye con la esperanza de que el éxito de Nigeria ayude a transformar África. se pregunta si las reformas serán sostenidas y darán lugar a un crecimiento continuo de Nigeria y, en ese caso, si podrán ser un ejemplo para el resto de África. La autora insiste en la importancia que tienen el apoyo y el monitoreo por parte de la comunidad mundial, así como el compromiso constante de Nigeria para combatir la corrupción, fortalecer el marco macroeconómico y promover la reforma del sector financiero.

Cabe preguntarnos, “¿durará?”.

Gwendolyn Mikell

Profesora de Antropología y Servicio Exterior Universidad de Georgetown

Perspectiva global

Yegor Gaidar

Russia

A Long View

MIT press, Cambridge, Massachusetts, 2012, 525 págs., US$39,95 (tela).

Yegor Gaidar, principal arquitecto de las reformas económicas de principios de los años noventa que dieron lugar a la creación de la economía de mercado en Rusia, también fue un gran escritor y académico, cualidades de las que da sobradas muestras en este libro.

La versión en ruso, publicada en 2005, se centró en la naturaleza del crecimiento económico y contribuyó en gran medida al debate en Rusia sobre la necesidad de modernizar la economía. La versión en inglés omite algunos detalles sobre las políticas en Rusia e incluye un breve epílogo escrito en 2009, poco después del fallecimiento de Gaidar, de manera que solo una tercera parte de este libro trata sobre Rusia.

En primer lugar, Gaidar ofrece un amplio panorama de la historia mundial que nos lleva desde la era neolítica, pasando por las ciudades-estado de Grecia y Roma, las sociedades nómadas y agrícolas sedentarias, hasta los orígenes del desarrollo económico moderno en Europa.

Hay un capítulo interesante acerca de las ideas marxistas sobre el cambio económico y otro sobre los factores determinantes del crecimiento económico y los consiguientes ajustes sociales. Los capítulos sobre la historia económica de Rusia y la Unión Soviética son exhaustivos y equilibrados.

La última parte del libro se centra en los problemas del “mundo posindustrial”, sobre todo de las economías occidentales. Estos incluyen los relacionados con el envejecimiento de la población y la regresión demográfica, el tamaño del gobierno, los disincentivos de los sistemas de bienestar, el elevado costo de las pensiones públicas, la calidad de la educación pública, el financiamiento de la atención de la salud, la corrupción y los aspectos políticos de la reforma económica. A medida que analiza estos problemas, Gaidar extrae enseñanzas para Rusia.

El resultado es una pincelada general, aunque algo esquemática. Sin embargo, se apoya firmemente en la amplísima bibliografía consultada por Gaidar, como lo demuestran las exhaustivas notas finales. Gaidar va más allá del análisis económico y escribe más en el espíritu de Schumpeter, Marx o Kuznets que en el de los historiadores econométricos modernos.

No obstante, también utiliza de manera hábil la evidencia estadística, por ejemplo, al comparar Rusia con los países occidentales en los últimos años cuando su producto interno bruto per cápita se encontraba en un nivel similar. Ya se trate de estadística, filosofía política o disputas históricas, la prosa de Gaidar siempre es clara y dinámica, como corresponde a un ex periodista.

Rusia puede aprender de los países occidentales.

En esta reseña solo podemos presentar una pequeña muestra de las conclusiones del libro. Según Gaidar, a medida que los países se desarrollan, sus instituciones cambian, de acuerdo con la opinión de Marx de que la tecnología determina las relaciones sociopolíticas. (Gaidar podría haber hecho hincapié en esta cuestión para destacar la aprobación de Marx a la opinión, poco popular en Rusia, de que este país puede aprender de los países occidentales). Las sociedades agrícolas tradicionales no crecieron mucho hasta que se debilitaron las élites que se quedaban con la plusvalía generada por las masas y lo gastaban en consumo o guerras y otros pudieron quedarse con el rendimiento de sus inversiones. El crecimiento económico en la Europa moderna comenzó con los comerciantes de las ciudades-estado, los descubrimientos geográficos, los sistemas financieros embrionarios y los derechos de propiedad más seguros. Los factores culturales son relevantes para el crecimiento: por ejemplo, la importancia de los lazos familiares en algunas culturas puede retrasar el desarrollo de relaciones comerciales independientes y dar lugar al capitalismo de amigos.

La economía soviética se derrumbó porque no alentaba la innovación ni la competitividad internacional, atenazaba a la agricultura y dependía de las exportaciones de petróleo y gas para financiar sus ineficiencias. La caída de los precios del petróleo en los años ochenta creó una crisis. Según Gaidar, la recesión transformadora en Rusia después del colapso de la Unión Soviética en 1991 y el comienzo de las reformas económicas en 1992 fue inevitable y no se debió a las reformas concretas adoptadas.

En cuanto a las enseñanzas, Gaidar opina que Rusia debe alentar la inmigración para compensar la regresión natural de la población, elevar la edad de jubilación y promover las pensiones privadas. Considera que hay poco margen para aumentar el tamaño del gobierno. El Estado debería financiar servicios básicos de atención de la salud, más allá de los cuales los costos deberían cubrirse mediante sistemas de seguros, y alentar la aplicación de mecanismos de mercado en la educación y la atención de la salud. Rusia debe reemplazar su actual sistema de democracia dirigida por una democracia activa que aliente las reformas.

En general, las recomendaciones de Gaidar reflejan una opinión algo conservadora sobre los papeles respectivos del gobierno y el mercado, y él las articula con habilidad y erudición.

John Odling-Smee

Ex Director del Departamento de Europa II del FMI (encargado de la antigua Unión Soviética)

Débitos y créditos

Jane Gleeson-White

Double Entry

How the Merchants of Venice Created Modern Finance

W. W. Norton & Company, New York, 2012, 304 págs., US$26,95 (tela)

En este libro sorprendentemente ameno, Jane Gleeson-White describe de manera colorida el nacimiento y desarrollo de la contabilidad por partida doble. Tras establecer el origen de la contabilidad moderna, Gleeson-White toma una dirección más especulativa, postulando que el sistema de partida doble hizo posible la riqueza y el auge del Renacimiento, impulsado por el desarrollo del capitalismo, y fue un precursor fundamental del sistema de cuentas nacionales planteado por Keynes. Con todo este poderío histórico, la contabilidad por partida doble tiene ahora la capacidad de “construir o destruir el planeta” en el siglo XXI.

La primera mitad del libro, que abarca la vida y la trayectoria profesional del fundador de la contabilidad por partida doble, Luca Pacioli (1445-1517), cuenta una historia fascinante. Pacioli utilizó su mente brillante como matemático, mago y monje franciscano. Aprovechando la invención de la imprenta de Gutenberg, publicó varios libros, incluida la primera enciclopedia matemática del Renacimiento, que contenía un tratado de contabilidad en el que se alababa el sistema de partida doble utilizado por los venecianos y que se ha convertido en el principal legado de Pacioli.

Pacioli rompió con la tradición al escribir su tratado contable en lengua vernácula, de manera que todos pudieran leerlo, promoviendo así su uso, y desempeñó un papel decisivo en la sustitución gradual en Italia de los números romanos por los indoarábigos.

si avanzamos rápidamente unos cuantos siglos, vemos que el legado de la contabilidad por partida doble es evidente: los estados financieros de una sociedad por acciones reflejan la intención de Pacioli de saber “si su negocio va bien o no”. La contabilidad por partida doble sin duda también ha influido en el desarrollo de las normas y principios contables. Lamentablemente, los últimos capítulos del libro tienden a presentar de manera sensacionalista (o por lo menos a exagerar) el impacto y la influencia de este sistema. Como el “efecto mariposa”, según el cual el aleteo de una mariposa puede provocar un huracán al otro lado del mundo, se atribuyen al sistema de partida doble todas las imperfecciones de las decisiones actuales basadas en datos contables. Incluso en el caso del Ford Pinto (cuando la empresa de automóviles utilizó un análisis contable de costo-beneficio para no colocar un mecanismo de seguridad en el modelo Pinto en 1977) se culpa a la contabilidad por partida doble de “haberse transformado en un cálculo global estricto y de haber creado una cultura que hace posible razonamientos que generan decisiones crueles”. La contabilidad es, sin duda, solo un instrumento de la codicia y la crueldad humanas.

También sorprende que el libro entre abiertamente en debates polémicos sobre la naturaleza de la contabilidad como fenómeno social. El título del capítulo 7, “Partida doble y capitalismo: ¿el huevo o la gallina?”, prepara al lector para un debate objetivo con el fin de determinar si el sistema de partida doble permitió el auge del capitalismo o viceversa. sin embargo, en un par de párrafos está claro que la autora simpatiza con la tesis de 1924 del economista alemán Werner sombar de que la contabilidad por partida doble era un instrumento tan potente que condujo al desarrollo de un nuevo sistema económico y social que denominamos capitalismo. Esta preferencia solo “se equilibra” haciendo una somera referencia a la tesis opuesta del economista sudafricano Basil Yamey. Igual de desequilibradas son la bibliografía y las citas contra las opiniones más convencionales de que la contabilidad es el resultado de la organización social y las consiguientes presiones.

También puede provocar asombro, especialmente entre los contadores acostumbrados a los balances y a la contabilidad en base a valores devengados, que el origen del sistema de cuentas nacionales se atribuya a la contabilidad por partida doble. La Teoría general de Keynes según la cual el producto agregado viene determinado por el consumo más la inversión es esencialmente una ecuación que debe cuadrar por definición, y no un libro mayor que contiene un resumen de los activos, pasivos, ingresos, gastos y el capital de la economía (a través de los correspondientes débitos y créditos).

La contabilidad es, sin duda, solo un instrumento de la codicia y la crueldad humanas.

Dejando de lado estas objeciones, el libro es ameno para el público contable y no contable. Gleeson-White mantiene al lector interesado y tiene una gran habilidad para las descripciones, rescatando algunos detalles fabulosos que dan vida a Pacioli. Uno puede imaginarse, por ejemplo, las maniobras entre bastidores realizadas por Pacioli cuando los frailes de su monasterio solicitaron a finales de 1509 que se le retiraran los favores papales y fuera relegado de todas sus funciones administrativas debido a que les preocupaba su estilo de vida. ¡Justo unos meses después, Pacioli termina siendo nombrado abad del monasterio!

¿Cómo puede la contabilidad “construir o destruir el planeta”? Para Gleeson-White, la respuesta está en comprender mejor cómo la medición (y la no medición) del valor de los recursos determina la evolución de la economía mundial. Un esfuerzo que merece la pena, y casi sin duda, un reto que a Pacioli le habría entusiasmado.

Christopher Hemus

Subdirector del Departamento Financiero del FMI

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