Article

Reuniones Anuales de 2007: Seminarios sobre globalización y nueva arquitectura de la ayuda

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
November 2007
Share
  • ShareShare
Show Summary Details

El 19 de octubre, un grupo de destacados economistas debatió los efectos de la convulsión financiera desencadenada por la crisis del mercado estadounidense de la vivienda, en uno de los tres seminarios de temas económicos —este sobre la globalización— organizados durante las Reuniones Anuales del FMI y del Banco Mundial en Washington.

Los otros seminarios —y sus sesiones auxiliares— estuvieron dedicados a la nueva arquitectura de la ayuda internacional y al cambio climático.

La primera crisis de la globalización

Nouriel Roubini, Profesor de Economía y Administración Internacional en la Universidad de Nueva York, describió la implosión del mercado hipotecario estadounidense como “la primera crisis de la titulización y la globalización financiera”. Cuando cayeron en mora hipotecas inmobiliarias de alto riesgo en California y Florida, terminaron sufriendo pérdidas inversionistas de Europa, Australia y Asia que habían comprado títulos respaldados por esos préstamos.

La fuente del problema, según Stanley Fischer, moderador y Presidente del Banco de Israel, “son los préstamos de pésima calidad otorgados por las entidades que originan hipotecas”.

Aún no se conoce la magnitud total de las pérdidas ni la localización de muchos de estos títulos, explicó Larry Hatheway, Economista en Jefe de UBS AG. Según sus cálculos, están en peligro unos US$2 billones en hipotecas y el total de impagos podría llegar a US$200.000 millones.

Dadas las complejidades de la globalización y la titularización, “lo de este verano seguramente se repetirá”, vaticinó Mohamed A. El-Erian, Presidente de Harvard Management Co.

Si el colapso hipotecario golpea fuerte la economía estadounidense, habrá repercusiones mundiales porque Estados Unidos sigue siendo el motor principal, dijo Hiroshi Watanabe, Asesor Especial de la Presidencia del Centro Japonés de Finanzas Internacionales.

Las sesiones auxiliares abordaron el ascenso de los fondos de cobertura y de capital-riesgo, así como la necesidad de afianzar el respaldo a la globalización.

Nuevas fuentes de liquidez

Además de dichos fondos, la globalización ha originado otras fuentes de liquidez: las naciones ricas en petróleo, los bancos centrales asiáticos y los fondos soberanos de inversión. Tanya Beder, Presidenta de SBCC, opinó que ninguna de estas fuentes desaparecerá, señalando que los fondos de cobertura y de capital-riesgo constituyen el destino del 25% de la inversión mundial efectuada por fondos de pensiones.

Por su parte, Garrett Moran, uno de los directores ejecutivos principales del Blackstone Group, puntualizó que algunos de estos nuevos agentes están ayudando a las economías de mercados emergentes a beneficiarse de la globalización.

Cómo fomentar la globalización

Nancy Birdsall, Presidenta del Centro para el Desarrollo Mundial, señaló que hay una reacción populista contra la globalización porque “algunos salen beneficiados y otros, perjudicados”, sobre todo debido a deficiencias educativas.

Por su parte, Stephen Roach, Presidente de Morgan Stanley Asia, afirmó que las instituciones multilaterales pueden ayudar asegurando la inversión en educación, capital humano e intervenciones de política que fomenten la capacidad de competencia de los países pobres.

La nueva estructura de la ayuda

La estructura de la asistencia para el desarrollo evolucionó muchísimo en los últimos años gracias al aumento considerable del nivel de ayuda y del número de participantes.

Dicho aumento puede plantear algunos retos, declaró Robert B. Zoellick, Presidente del Banco Mundial, en el seminario principal sobre la nueva arquitectura de la ayuda, pero fundamentalmente crea oportunidades, aporta innovaciones conceptuales y prácticas, y genera recursos humanos y financieros.

Lo más complicado, dijo Zoellick, es “unir todas las piezas para formar una nueva red de ayuda” y reforzar así la eficacia de la asistencia y la identificación de los países con los programas.

La necesidad urgente de mejorar los mecanismos de prestación de la ayuda fue algo en lo que hicieron hincapié todos los asistentes a la sesión plenaria, moderada por Richard Manning, Presidente del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE.

Birdsall instó a poner nuevo énfasis en la evaluación del impacto, de modo que los países receptores de la ayuda examinen sus políticas e iniciativas para el desarrollo, en lugar de que los donantes evalúen sus proyectos; en la adopción de un modelo de ayuda basado en resultados, en reemplazo de la condicionalidad y de ciclos de alicientes y penalizaciones; en un incremento de los fondos donados para bienes públicos mundiales en ámbitos como la atención de la salud, la energía y el cambio climático, y en incentivos para retener trabajadores calificados en la función pública.

Kwadwo Baah-Wiredu, Ministro de Hacienda y Planificación Económica de Ghana, instó a enfocar la reforma en la composición y la volatilidad de la ayuda, mencionando la frustración de los países receptores por la falta de asistencia libremente aprovechable y la imprevisibilidad de las corrientes de ayuda.

Alan R. Gillespie, Presidente del Ulster Bank (Irlanda) y Director Ejecutivo de la Alianza Financiera Internacional para la Inmunización, que lleva recaudados más de US$1.000 millones mediante la emisión de bonos en los mercados de capital, dijo que la filantropía privada puede galvanizar el sector público.

¿Una época dorada de filantropía?

En una reunión complementaria se examinaron la naturaleza y el papel de las fundaciones en el desarrollo. Independientes de los organismos estatales, las fundaciones suelen reflejar las prioridades y preferencias de sus creadores y directorios. A diferencia de los entes oficiales de desarrollo, pueden focalizar mejor sus esfuerzos y comprometerse a mucho más largo plazo.

La reacción populista contra la globalización ocurre porque “algunos salen beneficiados y otros, perjudicados”, sobre todo debido a deficiencias educativas.

A menudo asumen más riesgos en la búsqueda de nuevos enfoques, lo cual crea una tensión natural con el deseo más tradicional de evaluación y seguimiento.

¿Está a la cabeza la salud?

En otra sesión complementaria, los panelistas abordaron el tema de la atención de la salud, donde se concentró gran parte del incremento extraordinario de la ayuda. Hablaron de la necesidad de armonizar la prestación de servicios y de controlar la imprevisibilidad de los niveles de ayuda y de la falta de compatibilidad entre la ayuda desembolsada y los planes nacionales de salud.

Respuesta al cambio climático

Los panelistas coincidieron en que el cambio climático está científicamente comprobado en sus aspectos esenciales: el planeta se está calentando a causa de la actividad humana, más que nada debido a las emisiones de carbono producidas al quemar combustibles fósiles.

Yvo de Boer, Secretario Ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, afirmó que el próximo paso es una respuesta política, empezando por la conferencia de diciembre en Bali en la cual se establecerán las negociaciones oficiales de un nuevo acuerdo sobre el cambio climático. Según De Boer, bastará con que Bali “ponga el proceso en marcha”, porque de lo contrario el público perderá interés y la mayoría de los científicos piensa que hay un plazo de 10 a 15 años para atacar el problema de las emisiones.

Valli Moosa, Presidente de la Unión Mundial para la Naturaleza, explicó que las organizaciones no gubernamentales se sienten frustradas porque los gobiernos se demoran en hacer “lo factible”, como promover el uso de lámparas compactas fluorescentes y de vehículos híbridos, y fijar normas de edificación más ecológicas.

Jon Williams, cabeza del Grupo de Desarrollo Sostenible del Banco HSBC, dijo que el sector privado puede y desea desempeñar un papel más activo. Pero los inversionistas necesitan un acuerdo mundial sobre el cambio climático. Y precisó: “Cuando financiamos proyectos a 20 ó 30 años”, los inversionistas necesitan certeza a largo plazo sobre aspectos como la regulación y los subsidios tributarios.

Los desequilibrios tendrán un desenlace feliz, según Greenspan

Las autoridades están demasiado centradas en el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos cuando lo que influye en el comportamiento económico y “puede resultar problemático para el sistema” es el nivel general de la deuda, no si está financiada interna o externamente, afirmó Alan Greenspan, ex Presidente de la Junta de la Reserva Federal estadounidense, el 21 de octubre.

En un discurso organizado por la Fundación Per Jacobsson —una tradición de más de cuatro décadas en las Reuniones Anuales del FMI y del Banco Mundial—, Greenspan señaló que la corrección de los desequilibrios de las balanzas de pagos puede llevar un tiempo y probablemente no cause trastornos en la economía real, pero advirtió que el proteccionismo y la desestabilización fiscal en Estados Unidos y otros países podrían complicar el ajuste.

Greenspan puntualizó que “a menos que las fuerzas del proteccionismo vacíen de flexibilidad el sistema financiero internacional, no creo que la corrección del déficit en cuenta corriente de Estados Unidos”, que ronda 6% del PIB nacional, “sea razón para preocuparse demasiado”.

En su opinión, el rápido aumento del déficit durante los últimos 10 ó 15 años no significa que los prestatarios estadounidenses —ya sean hogares, empresas o gobiernos— hayan adoptado repentinamente un comportamiento poco sano.

Es necesario contextualizar el déficit: es consecuencia de la decisión del gobierno y de las empresas estadounidenses de recurrir a “fuentes externas para financiar sus déficits” en lugar de fuentes internas, y “no es predominantemente el resultado de una aceleración de la tendencia ascendente secular de desequilibrios empresariales y gubernamentales que generan tensiones en la economía”.

En otras palabras, las fuentes externas de financiamiento sustituyeron a las fuentes internas en un momento en que los extranjeros abandonaban la propensión por la inversión local y veían mejores oportunidades en Estados Unidos que en otras regiones, gracias al rápido aumento de la productividad. Ese cambio de comportamiento de los inversionistas extranjeros es la explicación más “convincente” del profundo déficit estadounidense en cuenta corriente.

Other Resources Citing This Publication