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Globalización: La tecnología separa más a ricos y pobres

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
November 2007
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La economía mundial cambió radicalmente en las dos últimas décadas. El comercio mundial se quintuplicó desde 1980 y su cuota del producto mundial pasó del 36% al 55%. En los años noventa la integración comercial se aceleró, cuando las economías previamente comunistas se incorporaron al sistema comercial mundial y los países asiáticos en desarrollo desmantelaron barreras. La globalización financiera también fue veloz: entre 1990 y 2004, el volumen de activos financieros transfronterizos subió a más del doble, como porcentaje del producto, del 58% del PIB mundial al 131%. Las economías avanzadas siguen a la cabeza de la integración financiera, pero otras regiones ya no están tan rezagadas.

En un capítulo de la edición de octubre de 2007 de Perspectivas de la economía mundial titulado “Globalización y desigualdad”, el FMI se plantea cómo influyen estos hechos en los ingresos particulares y en la brecha entre ricos y pobres dentro de cada país.

En base a datos recientes, el estudio muestra que durante las dos últimas décadas la desigualdad (medida según el coeficiente de Gini) se agudizó en la mayoría de las regiones, incluidas las economías en desarrollo de Asia, las economías emergentes de Europa, América Latina, las economías recién industrializadas de Asia y las economías avanzadas. Las únicas regiones en las que disminuyó fueron África subsahariana y la Comunidad de Estados Independientes.

La gran divisoria

El avance de la tecnología es el factor que más contribuye a agudizar la desigualdad del ingreso.

(Variación porcentual anual promedio)

Citation: 36, 13; 10.5089/9781451973631.023.A004

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Puntos clave

La cuestión: ¿Existe un vínculo entre el aumento de la desigualdad en la mayoría de los países durante las dos últimas décadas y la integración sin precedentes de la economía mundial?

Los hechos: El avance tecnológico es lo que más contribuyó —más que la globalización— a agravar la desigualdad de los ingresos. Aunque la globalización comercial ayudó a reducir la desigualdad, la globalización financiera —sobre todo la inversión extranjera directa (IED)— tendió a acentuarla.

Consideraciones: Un mejor acceso a la educación y la capacitación facilitaría una distribución más equitativa del aumento de los ingresos que la globalización fomenta. También ayudarían la ampliación del acceso de los pobres al financiamiento y la promoción de la liberalización comercial.

Para la mayoría, un avance

Pese a ese crecimiento observado de la desigualdad, los ingresos per cápita subieron en todos los segmentos de la población —incluso los más pobres— de casi todas las regiones. Es decir, en términos absolutos los pobres están mejor, si bien en la mayoría de los casos aumentaron más rápido los ingresos de quienes ya estaban bien.

Al buscar los factores que contribuyeron a agravar la disparidad del ingreso dentro de los países, el análisis llegó a cuatro conclusiones fundamentales.

Primero, el factor principal que impulsó el aumento reciente de la desigualdad entre los países es el progreso tecnológico (gráfico). Este factor en sí mismo explica la mayor parte del incremento del coeficiente de Gini desde principios de los años ochenta y reafirma la opinión de que, tanto en las economías avanzadas como en desarrollo, la nueva tecnología acrecienta la importancia de la calificación laboral.

Segundo, la globalización tuvo un efecto mucho más pequeño que el avance tecnológico, lo cual refleja las influencias opuestas de la globalización comercial y la globalización financiera en la desigualdad.

Tercero, al contrario de lo que comúnmente se cree, la globalización comercial contribuyó a reducir la desigualdad, no a agravarla. En los países en desarrollo, el creciente nivel de exportación agrícola y liberalización comercial ayudó a mejorar la distribución del ingreso. En las economías avanzadas, el aumento de las importaciones provenientes de países en desarrollo está vinculado a la reducción de la desigualdad del ingreso, presuntamente mediante la sustitución de empleos menos remunerados en el sector manufacturero con empleos mejor remunerados en el sector de servicios.

Cuarto, la IED tuvo un efecto más bien negativo en la distribución del ingreso. El aumento de la IED estimuló la demanda de mano de obra calificada en los países en desarrollo, en tanto que la IED que salió de las economías avanzadas redujo la demanda de obreros menos calificados en estos países.

Estas conclusiones llevan a pensar que el avance tecnológico y la IED están vinculados a un alza de los ingresos y que por ende corresponde fomentarlos, y no desalentarlos. Un acceso más amplio a la educación y la capacitación es crítico para una distribución más equitativa de los frutos del crecimiento económico, ya que potencia la rentabilidad de la adquisición de aptitudes.

Florence Jaumotte y Subir Lal

FMI, Departamento de Estudios

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