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Actualidad: El FMI aprueba préstamo por US$119 millones para Afganistán

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
July 2006
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El Directorio Ejecutivo del FMI aprobó el 26 de junio un préstamo por US$119 millones a favor de Afganistán en virtud del Servicio para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza. El Directorio tomó nota de que se están aplicando reformas estructurales en el marco de un programa supervisado por el FMI y de los buenos resultados económicos, aun en medio de la violencia y la revuelta civil. Ahora será prioritario seguir ampliando la capacidad productiva, reducir la pobreza y crear un clima de inversión propicio para la inversión del sector privado y el crecimiento sostenido.

Con la ayuda de la comunidad internacional, las autoridades afganas han conseguido admirables avances hacia la estabilidad macroeconómica desde principios de 2002, cuando asumió sus funciones la Administración Transitoria tras más de 20 años de conflicto. Las autoridades se centraron inicialmente en la gestión de crisis y la reconstrucción, o creación, de instituciones económicas y servicios públicos esenciales. A principios de 2002, el FMI proporcionó asesoramiento en política económica y asistencia técnica principalmente en la adopción de una moneda nacional, la preparación de leyes bancarias y de banca central, la mejora de la gestión fiscal, el refuerzo de la política y administración de ingresos, y la mejora de la base de datos estadísticos.

Primeros pasos

A principios de 2004, el FMI y las autoridades afganas acordaron un programa supervisado por la institución, que ofrecía un marco detallado de política económica orientado principalmente a mantener la estabilidad macroeconómica y desarrollar la capacidad para implementar políticas y reformas. En virtud del programa, que —según Steven Symansky, jefe de la misión del FMI— era tan estricto como muchos programas formales de la institución, la economía creció rápidamente, la inflación disminuyó y las reservas internacionales se fortalecieron. A pesar de los focos de inseguridad, la mala infraestructura y las débiles instituciones, las autoridades lograron mejorar la recaudación de ingresos, crear un sistema transparente de gasto con normas fiduciarias, modernizar las operaciones del banco central y reforzar el marco regulatorio del sector bancario.

Labores complementarias

La reconstrucción suscitó un repunte de la actividad económica en todos los sectores, incluida la agricultura. Pero el crecimiento sostenido, según Symansky, requiere un ambiente favorable para el sector privado y la inversión. El FMI colabora con las autoridades, que desean mantener la inflación relativamente baja, seguir una política fiscal prudente y poner en marcha un banco central. Afganistán ha logrado recaudar más ingresos que los previstos pero no ha podido gastarlos, como explica Symansky. Es decir, su capacidad para implementar los proyectos sigue siendo inadecuada.

Según Symansky, los donantes colaboran estrechamente con el gobierno, pero al mismo tiempo este debe aprender a manejar las expectativas de sus gobernados. Las promesas de los donantes no significan gasto, y el gasto de los donantes no siempre se traduce en resultados palpables, como un aumento del empleo. A veces el desarrollo significa construir mejores instituciones, lo cual lleva tiempo. Además, los resultados no siempre pueden ser apreciados por la población en general.

La senda del futuro

Pese a la pujanza del crecimiento, Afganistán sigue siendo uno de los países más pobres del mundo. Para aliviar la pobreza se requieren programas sociales bien focalizados y grandes inversiones que permitan alcanzar la meta de un PIB per cápita superior a US$500 para 2015.

El nuevo programa económico tiene como fin resolver estos retos y los problemas de endeudamiento vigentes, quizás en el marco de la Iniciativa para los Países Pobres muy Endeudados, pero la creciente inseguridad y las deficiencias de capacidad plantean un reto. No obstante, Symansky es optimista en vista de los resultados del programa supervisado por el FMI.

En el próximo trienio, el programa respaldado por el FMI procurará sostener un crecimiento del PIB real cercano al 10% anual, reducir la inflación a casi el 5% y mejorar la situación externa del país. El objetivo es elevar los ingresos presupuestarios a más del 8% del PIB y mejorar la oferta de servicios de salud y educación.

Para el ejercicio fiscal de 2006/07, se prevé un crecimiento del PIB real del 12% y un descenso de la inflación interanual al 9%. La meta es bajar el déficit presupuestario operativo al 2,9% del PIB combinando medidas fiscales con austeridad en el gasto. El programa fiscal contempla cierta flexibilidad para elevar el gasto de desarrollo si mejora la capacidad de implementación del país.

Las autoridades también se proponen reforzar el marco de política monetaria desarrollando la capacidad analítica del banco central, modernizando los instrumentos de política y mejorando las estadísticas monetarias. Para mejorar el clima de inversión, se dará prioridad al buen gobierno y al fortalecimiento del marco institucional, la simplificación de normas y la reducción del papel del sector público.

Ante las grandes necesidades de desarrollo y la limitada capacidad de reembolso de Afganistán, seguirá requiriéndose una estrategia de financiamiento externo prudente, un alivio de la deuda de gran alcance y apoyo de los donantes en condiciones muy concesionarias.

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