Article

Actualidad: La importante labor del FMI en los países de bajo ingreso

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
August 2006
Share
  • ShareShare
Show Summary Details

Las valiosas ventajas derivadas del alivio de la deuda podrían perderse si los países vuelven a endeudarse para financiar gastos que no estimulan el crecimiento, advirtió el Director Gerente del FMI, Rodrigo de Rato, en un discurso el 31 de julio en el Center for Global Development (CGD) en Washington. Señaló que una de las tareas del FMI es “evitar nuevas crisis de deuda” y, al resumir la estrategia de la institución, insistió en que el FMI está “firmemente dedicado a los países miembros de bajo ingreso y a la lucha internacional contra la pobreza”. Subrayó que por mucho tiempo el FMI ha defendido el aumento y el uso eficaz de la ayuda y la importancia de proteger la voz y la representación de los países pobres en el FMI.

Participaron también en el debate Kemal Dervis (Administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), Ricardo Hausmann (Director del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard) y Dennis de Tray (Vicepresidente del CGD). La moderadora fue Liliana Rojas-Suarez, del CGD.

La perspectiva del FMI

De Rato explicó que la Iniciativa para el Alivio de la Deuda Multilateral del FMI aportó mucho a la reducción de la deuda de los países de bajo ingreso, ya que permitió cancelar rápidamente los montos que le adeudaban 19 países pobres. Pero hay señales de que nuevos prestamistas privados y oficiales ya han puesto en sus miras a los mismos países. Indicó que, para mitigar el riesgo de acumulación de deuda, el FMI y el Banco Mundial elaboraron un marco prospectivo de sostenibilidad de la deuda para facilitar las decisiones de financiamiento de los países de bajo ingreso. “También podemos advertir a los acreedores oficiales cuando la deuda o el servicio de la deuda alcanzan niveles que probablemente terminen resultando problemáticos”, agregó.

En cuanto a otras fuentes de financiamiento, De Rato señaló que la comunidad internacional tiene que ofrecer donaciones suficientes y préstamos en condiciones muy concesionarias, con compromisos oportunos y predecibles de apoyo de los donantes para que los planes de los países de bajo ingreso sean eficaces. El FMI puede ayudar a potenciar la eficacia de la ayuda “verificando que el país cuente con un marco macroeconómico sólido y un sistema adecuado de gestión del gasto público, a fin de que esas mayores corrientes de asistencia lleguen a su destino previsto”, explicó.

Señaló que el “FMI también se ha comprometido firmemente a verificar que los países tengan el ‘espacio fiscal’ que necesitan para ampliar los programas sociales, sobre todo en salud pública y educación”, y que a diferencia de lo que ciertas organizaciones no gubernamentales aseveran, el FMI no recomienda recortar el gasto en esos sectores, aun en épocas de austeridad fiscal. De hecho, muchos programas incluyen umbrales del gasto relacionado con la lucha contra la pobreza.

Al referirse al comercio, mencionó el reciente colapso “tan doloroso” de la Ronda de Doha, e hizo votos por que se preserven los avances ya logrados.

De Rato también recalcó que la legitimidad del FMI como institución mundial depende de que todos los países estén bien representados y de que su voz se pueda escuchar, tema que se tratará en las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial en Singapur.

El FMI también se ha comprometido firmemente a verificar que los países tengan el ‘espacio fiscal’ que necesitan para ampliar los programas sociales, sobre todo en salud pública y educación.

—Rodrigo de Rato

La función del FMI

En un animado debate posterior, Dervis celebró las palabras de De Rato sobre la voz y representación en el Directorio Ejecutivo del FMI, pero reveló inquietud porque, al parecer, al FMI le preocupa menos la apreciación del tipo de cambio real que a veces provocan las entradas de capital en los países de ingreso mediano que la derivada de los flujos de ayuda a los países de bajo ingreso, a lo que llamó “negligencia benigna”. Rojas-Suarez recordó que los organismos multilaterales en general no han evitado la acumulación de deuda insostenible en los países de bajo ingreso, y se preguntó si el futuro será diferente y si la dependencia de la ayuda no habrá suplantado al sobreendeudamiento.

Para Hausmann, la estrategia internacional para los países de bajo ingreso se centra demasiado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio y no lo suficiente en el crecimiento económico. Se preguntó por qué, pese a un supuesto éxito, la inversión, la infraestructura y las exportaciones no tradicionales escasean en Tanzanía. De Rato reiteró que la estabilidad macroeconómica es parte de toda estrategia de crecimiento y que la inflación alta y el endeudamiento insostenible impiden el crecimiento económico. Dijo que la política económica siempre se enfrenta a disyuntivas, y que las decisiones atañen a los propios países.

De Tray, que estuvo en Indonesia a finales de los años noventa, dio fe del gran éxito del FMI en la gestión de crisis y en la promoción de estabilidad macroeconómica, pero se preguntó si el FMI ejerce suficiente flexibilidad y apertura para contribuir significativamente al desarrollo a largo plazo de los países. A su juicio, la cultura del FMI precisa cambios, cuyos efectos no serán inmediatos.

Other Resources Citing This Publication