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Análisis: Canadá: Impulso del mercado laboral femenino

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
August 2006
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La participación laboral femenina en Canadá aumentó mucho en la década pasada, lo que es de interés para muchos países industriales, las autoridades intentan estimular la participación femenina en el mercado laboral para impulsar el crecimiento y aliviar los efectos del envejecimiento. Un documento de trabajo del FMI que analiza esta experiencia plantea que las reformas del sistema tributario y de prestaciones de mediados de los años noventa explican al menos un tercio del aumento durante 1995–2001, y concluye que políticas como las canadienses podrían ayudar a otros países a afrontar el envejecimiento.

Tras un largo período de estabilidad, la tasa de participación laboral femenina en Canadá aumentó rápidamente en la década pasada. Situada actualmente en un 73½%, es una de las tasas más altas del mundo industrial, apenas inferior a la de los países nórdicos (véase el cuadro), lo que ha estimulado el crecimiento de Canadá desde 1995 y ofrece lecciones a otros países.

Para comparar la experiencia canadiense con la de otros países, se examinaron los datos de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) sobre impuestos y prestaciones de los trabajadores secundarios de 10 grandes países industriales. Además, se consideraron otros determinantes, como las preferencias por la educación y la maternidad, las condiciones y las características institucionales del mercado laboral (compresión salarial, protección del empleo y densidad sindical), y se examinaron los factores culturales y las normas sociales utilizando los datos de la participación parlamentaria femenina o las tendencias de cada país para captar las diferencias fundamentales entre los países.

Un panel de datos de la OCDE ofreció varias ventajas. Primero, los países seleccionados presentaban diversas políticas y experiencias sobre la participación laboral femenina y, por tanto, fueron una fuente útil de información y una referencia para la eficacia relativa de las políticas canadienses. Segundo, el análisis exclusivo de Canadá se vio limitado por los datos; es decir, la falta de estadísticas amplias de guarderías provinciales (como gastos en guarderías en cada provincia durante períodos prolongados). Tercero, a menudo un análisis de panel es más informativo, debido a las dificultades que se presentan al comparar los resultados de los estudios específicos de un país, en particular, por la variación de los datos y las metodologías. Así, los datos obtenidos de la misma fuente en general proporcionan conclusiones más fiables. Al usar los datos de la OCDE se aplicó la misma metodología para calcular la cuña fiscal y los gastos en guarderías de cada país.

Una reforma bien pensada

En teoría, las cuñas fiscales del trabajo —la diferencia entre lo que los empleadores pagan en salarios y cargos de seguro social y el ingreso neto de los empleados más todas las prestaciones en efectivo a las cuales pueden acceder— elevan el costo de oportunidad del trabajo, lo que desalienta el ingreso en la fuerza laboral, en especial, para los trabajadores secundarios, que suelen ser mujeres. Las prestaciones, como guarderías accesibles y disponibles, tienen el efecto opuesto. En la década pasada, el sistema tributario y de prestaciones federal y provincial de Canadá sufrió importantes reformas.

Las cuñas fiscales canadienses de las rentas secundarias han disminuido en forma constante (véase el gráfico). El beneficio tributario para guarderías se implantó en 1997; un impuesto adicional general del 3% sobre la renta individual se comenzó a eliminar gradualmente en 1998, y en 2000 se iniciaron otras reducciones del impuesto sobre la renta, como parte de un plan quinquenal de reducción de impuestos. Al mismo tiempo se iniciaron reducciones similares del impuesto provincial sobre la renta.

Las prestaciones en pro de la familia han aumentado desde mediados de los años noventa. Desde 1996, los ministerios de educación federales y provinciales o territoriales asignan alta prioridad a la mejora de la calidad y el acceso a la educación y atención preescolar. El programa nacional para la infancia de 1997 se estableció para apoyar y mejorar la salud, la seguridad y el desarrollo de los niños pequeños. Bajo su auspicio, el gobierno federal introdujo el beneficio nacional para la infancia, que incentivó más el ingreso de los padres solteros al mercado laboral y liberó fondos provinciales para que se invirtieran en proyectos de apoyo familiar; el acuerdo de desarrollo preescolar, que proporcionó fondos federales a las provincias o territorios para mejorar y extender las guarderías y otros servicios a niños menores de seis años; el marco multilateral de aprendizaje preescolar y guarderías, que asignó fondos federales para “mejorar el acceso a programas de aprendizaje preescolar y de guardería de calidad, regulados a nivel provincial o territorial”; y las licencias federales para padres de familia se ampliaron de 35 semanas a 50. A nivel provincial, desde 1996–97, Quebec ha aplicado una política de apoyo familiar integral que incluye cuidado infantil universal durante todo el día por Can$7 diarios. Así, el gasto público (por niño) en guarderías reguladas ha aumentado más de tres veces y casi un tercio de las madres canadienses trabajadoras ahora tiene acceso a ellas (menos de un quinto hace una década).

Notable participación femenina

La participación de las mujeres en la fuerza de trabajo ha aumentado rápidamente en Canadá.

TotalMujeres
1995200419952004
Canadá74,678,267,773,5
Países nórdicos77,278,073,175,1
UE-15167,670,557,062,6
G-10272,874,163,466,6
OCDE69,570,058,059,9
Estados Unidos76,975,469,769,2

UE-15: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido, Suecia.

G-10: Alemania, Bélgica, Canadá, Francia, Estados Unidos, Italia, Japón, los Países Bajos, el Reino Unido, Suecia y Suiza.

Datos: Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), base de datos de estadísticas de la fuerza de trabajo, 2005.

UE-15: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido, Suecia.

G-10: Alemania, Bélgica, Canadá, Francia, Estados Unidos, Italia, Japón, los Países Bajos, el Reino Unido, Suecia y Suiza.

Datos: Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), base de datos de estadísticas de la fuerza de trabajo, 2005.

Impuestos más bajos y más guarderías

Los resultados de las regresiones indican que la disminución de la cuña fiscal de las rentas secundarias, junto con el aumento en las prestaciones para guarderías, pueden explicar al menos un tercio del incremento en la participación femenina canadiense en el mercado laboral entre 1995 y 2001. Como se esperaba, la cuña fiscal frena la participación laboral de las mujeres, a diferencia de las prestaciones para guarderías. Más específicamente, se observa que una reducción de 1 punto porcentual en la cuña fiscal aumenta la tasa de participación femenina entre 0,17 y 0,19 puntos porcentuales, mientras que el efecto de un incremento equivalente en las prestaciones para guardería es similar o mayor, con estimaciones entre 0,14 y 0,99 puntos porcentuales.

Las preferencias y los factores institucionales también parecen ser importantes a la hora de explicar la tasa de participación femenina y las tendencias en los países:

Tasa de desempleo. Un aumento en la tasa de desempleo general tiende a disminuir la participación de las mujeres, posiblemente debido a que en principio las condiciones más precarias en el mercado laboral desalientan su ingreso.

Grado de regulación del mercado laboral. Los aumentos en la densidad sindical y la protección del empleo tienen un efecto positivo en la participación femenina al elevar la estabilidad laboral. Una compresión salarial más alta —por ejemplo, una relación menor entre la mediana y el décimo percentil más bajo de los ingresos brutos de todos los empleados— dificulta la participación porque las guarderías son relativamente más costosas en los países con estructuras salariales comprimidas, ya que, en general, las niñeras ocupan el extremo inferior de la distribución salarial.

Educación y preferencias de maternidad. Existe una estrecha relación entre educación, preferencias de maternidad y participación femenina en el mercado laboral. La decisión de estudiar, captada por los años de educación, y la decisión de tener hijos son desincentivos para ingresar en el mercado laboral. Se observó un efecto ambiguo de la licencia de maternidad en la participación femenina, con diferentes signos según las especificaciones.

Características culturales. Las normas sociales, captadas por el papel de las mujeres en política y por efectos específicos del país, con frecuencia vinculadas a las preferencias institucionales y otras características no modeladas explícitamente, también explican la participación femenina en el mercado laboral. En los países con una mayor participación de mujeres en el parlamento —una aproximación de la actitud cultural— la participación laboral femenia también es mayor.

Ventaja tributaria para las mujeres

El aumento de la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo canadiense coincidió con la reducción de la cuña fiscal de las rentas secundarias.

(Porcentaje)

Citation: 35, 16; 10.5089/9781451944228.023.A010

1 No se incluyen las aportaciones del seguro social debido a limitaciones de los datos. Se supone que el trabajador secundario percibe un 67% del salario medio de los empleados de producción.

Datos: “Female Labor Force Participation: Past Trends and Main Determinants in OECD Countries”, F. Jaumotte, Economics Department Working Paper No. 376 (París: Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, 2003); y cálculos del personal técnico del FMI.

Enseñanzas para Canadá y otros países

Según el estudio, si las cuñas fiscales y las prestaciones de los trabajadores secundarios hubieran permanecido en el nivel de 1995, la tasa de participación de la fuerza laboral femenina canadiense habría aumentado hasta 2 puntos porcentuales entre 1995 y 2001. En su lugar, el aumento fue de 3¼ puntos porcentuales. Los efectos de las reformas tributarias y de prestaciones parecen ser similares.

Otros países podrían adoptar políticas similares que “concilien trabajo y familia” para facilitar el aumento de la participación femenina en la fuerza laboral y en especial para motivar a las jóvenes, lo cual podría tener repercusiones positivas a largo plazo, dado su efecto en la participación a lo largo de la vida. Esta mayor participación laboral, en particular de trabajadores de bajo ingreso y ancianos, sería conveniente para Canadá y otros países industriales, dados los desafíos que plantea el envejecimiento de la población a los sistemas nacionales de bienestar, pensiones y atención de salud.

Evridiki Tsounta

FMI, Departamento del Hemisferio Occidental

Este artículo se basa en “Why Are Women Working So Much More in Canada? An International Perspective” (IMF Working Paper No. 06/92), de Evridiki Tsounta. Pueden adquirirse ejemplares al precio de US$15. Véanse las instrucciones de pedido en la página 256. El texto completo, en inglés, puede consultarse en www.imf.org.

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