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Actualidad: Estados Unidos enfila hacia un aterrizaje suave, pero debe centrarse en la sostenibilidad fiscal

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
August 2006
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Apesar de una política de restricción monetaria, el alza en los precios de la energía y los daños causados por la temporada de huracanes en distintas partes del país, la economía de Estados Unidos siguió siendo el motor del crecimiento mundial en 2005. En el corto plazo, cabe esperar una desaceleración suave a una tasa más sostenible, pero el déficit fiscal a largo plazo permanece insostenible. Según la consulta del Artículo IV del FMI sobre la economía, el principal reto futuro será sentar bases duraderas para el sistema de seguridad social, en particular, para Medicare y Medicaid.

El PIB real de Estados Unidos creció un 3,2% en 2005 como resultado del fuerte consumo y la inversión empresarial. El consumo privado se apoyó en un endeudamiento significativo a bajas tasas de interés y en el crecimiento moderado del empleo. Desde 2001, las cuantiosas ganancias de capital —atribuibles, en parte, a la inflación de dos dígitos en el sector de la vivienda— generaron mayor riqueza y un consiguiente aumento del consumo real y de la inversión residencial a una tasa medio punto porcentual superior a la del PIB. Como resultado, el ahorro privado registró cifras negativas en 2005.

Las perspectivas de la economía de Estados Unidos en 2006 siguen siendo favorables (véase el cuadro), y el FMI prevé una desaceleración del crecimiento real del PIB a una tasa más sostenible, de alrededor del 3%, en 2007. Este escenario de aterrizaje suave se basa en expectativas de fuerte aumento de la productividad, sólidas inversiones empresariales y un mayor crecimiento externo. Persisten, no obstante, los riesgos de desaceleración del mercado de la vivienda, debilitado en 2006. Un descenso más abrupto y el alza de los precios de la energía podrían provocar un ajuste más riguroso en el consumo privado y socavar el crecimiento.

Presiones emergentes

El crecimiento sostenido redujo la atonía de la economía y, sumado a las alzas de precios de los productos básicos, generó presiones inflacionarias. La tasa de desempleo —apenas por encima del 4½% en junio— se sitúa en el límite inferior de las estimaciones de la tasa natural de desempleo, mientras que la utilización de la capacidad alcanzó su media de largo plazo. La inflación básica de precios al consumidor fue superior al 2½% en el período de 12 meses finalizado en junio. Los costos unitarios de mano de obra aumentaron levemente en el primer trimestre como resultado de la fuerte productividad y de aumentos salariales modestos.

Tras 17 aumentos consecutivos de la tasa de interés, la Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo la tasa sin cambios y advirtió que el ritmo y la oportunidad de los futuros ajustes son menos previsibles. El Comité Federal de Mercado Abierto observó que “el alcance y la oportunidad de cualquier aumento que pueda ser necesario […] dependerán de la evolución de las perspectivas de inflación y del crecimiento económico”. Agregó que persisten los riesgos de inflación por los altos niveles de utilización de recursos y el posible traslado del alza de los precios de los productos básicos (principalmente energía).

El aumento reciente de la inflación básica y la disminución de la tasa de desempleo exponen los riesgos inflacionarios. Según el FMI, la eliminación gradual del estímulo monetario durante el último año fue una medida adecuada y, en el próximo año, la Reserva Federal debería maniobrar con delicadeza entre riesgos contrapuestos.

El déficit en cuenta corriente llegó a un nuevo máximo del 6,4% del PIB en 2005, producto del alza de los precios del petróleo y la fuerte demanda de productos importados. Aun así, el dólar se mantuvo mayormente estable, y los pasivos externos netos apenas se deterioraron en 2005, dada la fortaleza relativa de los mercados extranjeros de acciones.

El personal técnico del FMI destacó la sobrevaloración del tipo de cambio a la luz de los fundamentales macroeconómicos. Aún se teme una corrección desordenada del desequilibrio de la cuenta corriente. Para reducir estos riesgos, el FMI instó a elevar el ahorro nacional, incluso mediante una consolidación fiscal más rigurosa, en conjunción con una mayor flexibilización cambiaria en los países emergentes de Asia, y reformas para fortalecer el crecimiento en Europa y Japón.

Continúa la expansión económica

Pese a los vientos en contra, el crecimiento económico de Estados Unidos no ha menguado, pero están surgiendo presiones inflacionarias.



2002


2003


2004


2005
Proy.

2006
(Variación porcentual)
PIB real11,62,53,93,23,4
Índice de precios al consumidor1,62,32,73,43,6
(Porcentaje de la fuerza de trabajo)
Tasa de desempleo5,86,05,55,14,8
(Porcentaje del PIB)
Saldo del gobierno federal (ejercicio fiscal)–1,5–3,5–3,6–2,6–2,3
Saldo en cuenta corriente–4,5–4,8–5,7–6,4–6,4

En este cuadro figuran datos disponibles después de la publicación del informe del personal técnico sobre Estados Unidos, como la revisiones de los datos de las cuentas nacionales que indican menor crecimiento en 2003–05.

Datos: Haver Analytics y proyecciones del personal técnico del FMI.

En este cuadro figuran datos disponibles después de la publicación del informe del personal técnico sobre Estados Unidos, como la revisiones de los datos de las cuentas nacionales que indican menor crecimiento en 2003–05.

Datos: Haver Analytics y proyecciones del personal técnico del FMI.

Resistencia del sector financiero

La economía de Estados Unidos ha logrado sostener un crecimiento admirable y financiar su déficit en cuenta corriente mediante el ahorro externo a tasas relativamente bajas. El sector financiero, innovador y resistente, ha sido un factor decisivo en esta labor. Concretamente, la innovación del mercado financiero —como la titulización y las técnicas de transferencia de riesgo— ha hecho posibles bajos diferenciales de riesgo crediticio, y mejoras en los costos y la asignación de créditos, en especial para los activos de alto riesgo. Los bancos tienen una buena capitalización y son muy rentables pese a las dificultades del mercado.

El sector financiero está bien preparado para la inversión del ciclo de crédito, pero la resistencia y la eficiencia del sistema podrían mejorar si se profundizan las reformas, por ejemplo, con medidas para introducir una supervisión más rigurosa en las empresas patrocinadas por el Estado —como la Federal National Mortgage Association (“Fannie Mae”) y la Federal Home Loan Mortgage Corporation (“Freddie Mac”)—, limitar el tamaño de sus balances, reformar los planes de beneficios definidos e, incluso, consolidar la supervisión y reglamentación de las empresas de seguro.

A largo plazo

En el terreno fiscal, las perspectivas han mejorado gracias al fuerte crecimiento de los ingresos y, en menor medida, a la disciplina del gasto. La recaudación del impuesto sobre la renta personal y de empresas excedió las proyecciones con creces, y todo indica que este año el déficit federal disminuirá por debajo del 2½% del PIB, frente al 3½% en 2004. No obstante, queda por ver si la bonanza recaudatoria perdura; por otra parte, persisten las presiones en favor de un mayor gasto, aunque se logró reducir moderadamente el gasto discrecional fuera del sector de defensa en 2005.

Pese a las mejores perspectivas a mediano plazo, la trayectoria fiscal a largo plazo es insostenible (véase el gráfico). El FMI y los funcionarios de Estados Unidos coinciden en la necesidad de profundizar la reforma de los programas de prestaciones (incluidos la seguridad social y Medicare) para restablecer la sostenibilidad fiscal. En el presupuesto del ejercicio 2007, el gasto estimado en programas de prestaciones aumentará a razón de un 1½% del PIB por década hasta 2080, ya que el envejecimiento de la población y los crecientes costos de la salud representan un lastre cada vez mayor en los sistemas públicos de jubilación y de salud. En Estados Unidos, el gasto en salud ronda el 15% del PIB —muy por encima del promedio de los países industriales—, y el sector público absorbe la mitad de esos recursos. Los costos generales siguen creciendo más aceleradamente que el PIB nominal.

El principal reto será acordar entre ambos partidos un paquete de reformas que dé mayor viabilidad a estos programas de prestaciones. El gobierno ha propuesto reformas a la seguridad social —incluida una indexación progresiva de precios, que mantiene una mayor proporción de las prestaciones de beneficiarios de bajo ingreso— pero, aparentemente, los esfuerzos del poder legislativo se han paralizado. La estrategia del sistema de salud combina planes de ahorro para la salud con ventajas fiscales y una mejor información sobre la calidad y la eficacia de los procedimientos y servicios médicos. Sin embargo, las dificultades financieras de la seguridad social son pequeñas comparadas con las de los programas de Medicare y Medicaid, y es preciso encarar una reforma más radical de estos sistemas.

Perspectivas fiscales sombrías

Aun con las reformas de las prestaciones, el déficit será insostenible si no se reordenan más las finanzas públicas.

(Proyecciones federales a largo plazo, porcentaje del PIB)

Citation: 35, 16; 10.5089/9781451944228.023.A003

Datos: Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos.

Dada la reducción del déficit a raíz del crecimiento económico, el FMI considera que es el momento propicio para fijar una meta fiscal más ambiciosa a mediano plazo, que afiance la sostenibilidad fiscal a largo plazo. En particular, sus estudios sugieren que el equilibrio presupuestario —excluido el superávit de la seguridad social— en los próximos cinco años permitirá reducir el endeudamiento federal. Dadas las proyecciones actuales, una consolidación fiscal de aproximadamente tres cuartos de punto porcentual del PIB por año, sumada a la reforma de prestaciones, sería un gran paso en pos de la solvencia fiscal a largo plazo. Esta política tendría un efecto manejable en la demanda global y de Estados Unidos y, al impulsar el ahorro nacional, facilitaría los esfuerzos multilaterales por reducir los desequilibrios mundiales.

Sam Ouliaris y Andrew Swiston

FMI, Departamento del Hemisferio Occidental

Pueden adquirirse ejemplares de United Estates: 2006 Article IV Consultation (IMF Country Report No. 06/279) al precio de US$15. Véanse las instrucciones de pedido en la pág. 256. El texto completo, en inglés, puede consultarse en www.imf.org.

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