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6. Estructura de gobierno, cooperación y transparencia

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
September 2004
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Estructura de gobierno del FMI

El FMI es responsable ante los gobiernos de los países miembros. En la cúspide de la estructura de la organización está la Junta de Gobernadores, integrada por un gobernador y un gobernador suplente designados por cada uno de los 184 países miembros del FMI. En general, los gobernadores son los ministros de Hacienda o los presidentes de los bancos centrales. Los gobernadores se reúnen normalmente una vez al año, en las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial, que se realizan en septiembre y octubre. Las Reuniones Anuales están precedidas de reuniones de grupos regionales, reuniones de las jurisdicciones y reuniones de grupos de países miembros, entre las cuales revisten particular importancia las reuniones del Grupo de los 24 países en desarrollo y del Grupo de los Siete principales países industriales. Estos grupos promueven los temarios de diferentes jurisdicciones dentro de los países miembros, como lo hacen los países miembros en forma individual para impulsar sus objetivos nacionales de política exterior.

También existen dos comités de gobernadores que representan a todos los países miembros. El Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI) de la Junta de Gobernadores es un órgano asesor integrado por 24 gobernadores del FMI (o sus suplentes) —ministros u otros funcionarios de jerarquía comparable— que representan a los mismos países o jurisdicciones (grupos de países) que los 24 directores que integran el Directorio Ejecutivo del FMI. El CMFI se reúne normalmente dos veces al año, en abril y mayo y, en oportunidad de las Reuniones Anuales, en septiembre y octubre. Sus responsabilidades incluyen brindar orientación ministerial al Directorio Ejecutivo y asesorar e informar a la Junta de Gobernadores sobre aspectos relacionados con la gestión y adaptación del sistema monetario y financiero internacional, incluidas las perturbaciones repentinas que pueden amenazarlo. El Comité para el Desarrollo (el Comité Ministerial Conjunto de la Junta de Gobernadores del Banco Mundial y el FMI sobre la Transferencia de Recursos Reales a los Países en Desarrollo) es un órgano conjunto también integrado por 24 gobernadores o suplentes de ambas instituciones, a nivel de ministros u otros funcionarios de jerarquía similar. Habitualmente, el Comité se reúne un día después que el CMFI. En general, ambos comités resumen el resultado de sus respectivas reuniones en comunicados que son publicados en el sitio del FMI en Internet.

La gestión cotidiana del FMI se realiza en su sede de Washington y está a cargo de su Directorio Ejecutivo; esta labor es pautada por el CMFI, con el apoyo de los funcionarios técnicos de la institución. El Directorio está compuesto por 24 directores designados o elegidos por los países o grupos de países miembros y el Director Gerente del FMI, que lo preside. El Directorio tiene una función central en la formulación de políticas y la toma de decisiones en el FMI, y ejerce todas las competencias en la conducción de sus actividades, con excepción de las reservadas en el Convenio Constitutivo a la Junta de Gobernadores y al Director Gerente.

El Directorio se reúne en “sesión permanente”, es decir, con la frecuencia que requieren los asuntos a su consideración, habitualmente tres jornadas completas por semana. En promedio, el tiempo total de sesión del Directorio es de 600 horas por año, lo que demuestra su intensa supervisión del quehacer de la institución. En el año calendario 2003, el Directorio celebró 116 sesiones oficiales (en las que se toman decisiones), 32 seminarios informales y otras ocho reuniones de carácter informal, incluidas las del Comité. En 2003, el Directorio dedicó el 55% de su tiempo a asuntos de los países miembros (sobre todo, a las consultas del Artículo IV y el examen y aprobación de los acuerdos financieros del FMI; 19% a la supervisión mundial y regional y a asuntos de política en general (como las perspectivas de la economía mundial, los informes sobre la estabilidad financiera mundial, los recursos financieros del FMI, el fortalecimiento del sistema financiero internacional, la situación de la deuda y cuestiones relacionadas con los servicios crediticios y el diseño de los programas de la institución), y el tiempo restante, a cuestiones administrativas y de otra índole.

Recuadro 6.1Cómo se forja en la práctica el consenso en torno a las políticas

Habitualmente, el análisis de un tema de política en el Directorio comienza por un documento del personal técnico en el que se establecen los objetivos principales de la política, se examina la práctica reciente y se indica en qué aspectos la gerencia y el personal técnico consideran que habría que pensar en cambios. En las deliberaciones iniciales, los directores ejecutivos intervienen extensamente, varios de ellos sobre la base de declaraciones escritas que han distribuido con anterioridad. En el debate general podrían revelarse grandes áreas de discrepancia entre los directores en relación con la orientación y los objetivos futuros de la política. En ese caso, el Director Gerente, como Presidente del Directorio Ejecutivo, puede convocar a una etapa siguiente de debate para la cual la gerencia o los técnicos pueden distribuir un memorando sugiriendo posibles vías de conciliación de los enfoques encontrados.

Cuando se ha avanzado lo suficiente en esta segunda etapa de deliberaciones para reducir las diferencias más marcadas en relación con los objetivos generales de política, el Director Gerente pide a los funcionarios que preparen un borrador detallado de las propuestas de modificaciones a las políticas y prácticas, en base a las áreas de consenso que vayan surgiendo. En los casos en que se consideran propuestas de política específicas, el Presidente no se conforma con la percepción de una opinión prevaleciente (lo que significa que si la cuestión se sometiera a votación apenas se lograría una mayoría por un margen mínimo), e insta al Directorio a seguir considerando la cuestión hasta llegar a un consenso o, al menos, hasta que surja una mayoría muy clara en tomo a los aspectos sustanciales de la política que se está examinando. La exposición sumaria de la reunión que prepara el Presidente (que forma parte de la nota de información al público que se divulga después de casi todas las deliberaciones del Directorio) indica cuáles fueron las discrepancias y los puntos de coincidencia entre los directores. Finalmente, las actas de las sesiones presentan, no solo la posición de cada director, sino que también explican cómo las posiciones fueron evolucionando y se fueron ajustando a la luz de los planteos de los demás, y de qué manera el proceso continuo de negociación de posiciones permitió a los directores llegar a soluciones que todos o casi todos consideraron aceptables.

En la subsección siguiente, “Transparencia del FMI y de sus países miembros”, se describe cómo el proceso de búsqueda de consenso permite llegar a decisiones colectivas a partir de puntos de vista divergentes.

Adopción de decisiones por consenso en una institución cooperativa

La adopción de decisiones por consenso ha sido siempre una característica esencial de la labor del Directorio Ejecutivo. A juicio de los miembros fundadores del FMI, la jurisdicción y amplitud del mandato de la nueva institución, con su diversidad de integración y de intereses, aconsejaban un marco cooperativo en que las políticas fueran establecidas por todos y para todos. El Reglamento del FMI dispone que “Ordinariamente el Presidente se cerciorará de la opinión prevaleciente en la reunión en vez de proceder a una votación formal”. O sea que, desde el principio, el Directorio Ejecutivo, la gerencia y los funcionarios técnicos formularon métodos de trabajo que permitieron establecer un terreno común entre los miembros para fijar las políticas (véase el recuadro 6.1). La toma de decisiones por consenso preserva el carácter cooperativo del FMI, salvaguarda los intereses de los países en desarrollo y con mercados emergentes que son, en la práctica, los usuarios de los recursos de la institución y, en última instancia, protege los derechos e intereses de los accionistas minoritarios.

El Directorio actúa como un colegiado de funcionarios dedicados exclusivamente a las tareas y los objetivos del FMI. La “opinión colectiva de la sesión” que el Presidente debe definir es una posición respaldada por los directores ejecutivos con suficientes votos para llevar adelante el asunto si el mismo se sometiera a votación (véase el apéndice VII). El “consenso” denota unanimidad. En tanto el objetivo sigue siendo la unanimidad, la Presidencia y el Directorio consideran que, para muchas decisiones, basta “una amplia mayoría”. Los directores ejecutivos no están sujetos a limitaciones de tiempo para expresar sus posiciones, reservas y preguntas, inclusive, con frecuencia, en intervenciones sucesivas, para responder a las preguntas y argumentos de sus pares. En este entorno, la influencia de algunos directores en las políticas y decisiones del FMI puede llegar—y con frecuencia lo hace— mucho más allá de su poder de voto. La idoneidad técnica es importante; cuenta mucho la elocuencia; la diplomacia, el sentido de oportunidad y la experiencia; determinan en buena medida la influencia que puede ejercer un director ejecutivo. Es práctica establecida que, en asuntos de política, todos los directores intervengan por turnos. Las actas de las sesiones del Directorio, que se hacen públicas al cabo de 10 años, registran todas las intervenciones de los directores ejecutivos, la gerencia y los funcionarios técnicos. El sistema garantiza así que el proceso de adoptar decisiones por consenso sea totalmente compatible con la rendición de cuentas.

El debate y la reflexión se producen, no solo en las sesiones oficiales del Directorio, sino también en las reuniones informales de los directores ejecutivos y del Director Gerente y el personal técnico. Este está disponible para ayudar al Directorio en la búsqueda de mecanismos que permitan avanzar en las cuestiones y para preparar material adicional, con el fin de garantizar de que hayan sido exploradas todas las vías posibles en aras de una solución viable. Cuando los países miembros de una misma jurisdicción tienen opiniones encontradas en torno a un tema, el director ejecutivo que los representa puede dejar constancia de las opiniones pero no puede dividir su voto. La solución de esas diferencias compete a cada director, que está en libertad de dejar constancia de su abstención u objeción a una determinada decisión. El sistema tiene un efecto moderador y las evidencias demuestran que, en última instancia, las decisiones que se adoptan bien pueden ser las mejores, habida cuenta de las circunstancias. La condición del Director Gerente como Presidente del Directorio agrega un peso considerable a sus intervenciones. Los directores mantienen contactos informales con el Director Gerente para indicar dónde existe margen para ejercer flexibilidad. Los directores con frecuencia se dirigen al decano —el miembro más antiguo del Directorio— o al Secretario del FMI para procurar orientación en la labor del Directorio y asistencia en la formulación de posibles salidas a un debate difícil, o para hallar áreas de transacción y solución.

De acuerdo con las políticas aplicadas desde mediados de los años noventa para fomentar la transparencia, ahora se pone cotidianamente a disposición del público información sobre las actividades del Directorio (véase más adelante “Transparencia del FMI y de sus países miembros”). Además, un creciente número de miembros ha convenido publicar los documentos de países y la exposición sumaria del Presidente del Directorio sobre las consultas del Artículo IV (notas de información al público). No obstante, aunque el material archivado en general se divulga al público después de cinco años, existe un desfase de 10 años en el caso de las actas de las sesiones del Directorio.

Exposición sumaria

En la labor del Directorio sobre supervisión y formulación de políticas en general, la toma de decisiones por consenso se complementa con la práctica de concluir las deliberaciones con la “exposición sumaria del Presidente” o los “comentarios finales del Presidente”. El procedimiento de la exposición sumaria se ha vuelto norma, no solo en el caso de las consultas del Artículo IV, sino también al concluir la consideración de temas de política y operacionales a nivel del Directorio1.

El objetivo de la exposición sumaria es incluir los principales argumentos de las deliberaciones del Directorio y reflejar las diferencias entre las opiniones del Directorio y la posición de los funcionarios técnicos del FMI. La exposición sumaria también debe indicar con claridad los aspectos del debate en torno a los cuales los directores en general convinieron y aquellos que suscitaron diferencias. Es importante la indicación precisa de si, por ejemplo, “una mayoría” o “algunos directores” manifestaron tal o cual opinión. Para completar la exposición sumaria es preciso reflejar los desacuerdos sustanciales de algunos directores respecto de las opiniones de otros o de las posiciones que adoptan los funcionarios técnicos. Las partes de la exposición sumaria que reflejan la opinión general de la reunión tienen el carácter y el efecto de una decisión del Directorio.

Salvaguardia de los derechos de los accionistas del FMI

El carácter cooperativo del proceso de adopción de decisiones por consenso fomenta la búsqueda de un denominador común mediante la participación activa de todos los que comparten la responsabilidad de formular y ejecutar la política institucional. Es un enfoque que promueve una reflexión exhaustiva para llegar a soluciones que concilien las diferencias de intereses de un gran número de miembros, considerando que existe la voluntad de analizar las decisiones cuantas veces sea necesario ante la presencia de nuevas circunstancias. En consecuencia, la adopción de decisiones por consenso ha beneficiado sustancialmente a la institución y a sus miembros y es especialmente valiosa como mecanismo de protección de las opiniones minoritarias que sostienen los accionistas del FMI.

Representación y voz de los países miembros en la institución

En su comunicado de septiembre de 2003, el Comité Monetario y Financiero Internacional subrayó que la eficacia del FMI como institución cooperativa depende de que todos los países miembros tengan la voz y la representación adecuadas. El CMFI celebró las medidas que se estaban adoptando para lograr una participación más efectiva de los países en desarrollo y en transición en la formulación de políticas y la toma de decisiones del FMI. Asimismo, expresó su beneplácito por el informe de situación del Directorio Ejecutivo sobre las cuotas, la representación y la voz de los miembros, y pidió que el FMI continúe estudiando esos temas.

Las medidas a que hacía referencia el CMFI, que habían sido adoptadas por el FMI para fomentar la capacidad de los directores ejecutivos de los países en desarrollo y los países de mercados emergentes a fin de participar efectivamente en la toma de decisiones dentro de la institución, en el marco actual de poder de voto, incluían las limitaciones de personal y de otra índole que enfrentaban los directores que representaban a numerosos países. La representación de los miembros en el FMI depende vitalmente de la distribución de cuotas, tema debatido por última vez por el Directorio Ejecutivo en julio de 2003 (véase la sección 7). Un mayor avance con respecto a la voz y la representación, inclusive por medio de modificaciones de las cuotas, hubiera exigido un consenso más amplio sobre el tema que el que en ese momento existía entre los accionistas del FMI. Tras examinar los progresos, y teniendo en cuenta la complejidad del tema, en el comunicado de abril de 2004, el CMFI pidió al Directorio que continúe su labor sobre las cuotas, la voz y la representación en el FMI, señalando que espera con interés un informe de situación para la próxima reunión.

Como parte del esfuerzo en busca de un consenso entre los accionistas, en la reunión de abril de 2004 del Comité para el Desarrollo, el Presidente distribuyó entre los miembros la propuesta de crear una “hoja de ruta” sobre los procedimientos y los pasos a seguir en esta esfera. Se ha programado que los Directorios Ejecutivos del FMI y del Banco Mundial preparen informes sobre todos los aspectos del tema de la voz y la participación para ser considerados por el Comité para el Desarrollo en las Reuniones Anuales de octubre de 2004.

Transparencia del FMI y de sus países miembros

Las crisis financieras de mediados y fines de los años noventa pusieron de manifiesto la importancia de la transparencia como herramienta fundamental para la prevención de crisis en un entorno de creciente integración de los mercados de capital. Una mayor apertura de parte de los países miembros del FMI estimula un debate y un examen más amplios de las políticas de los países miembros por parte del público en general, fomenta la rendición de cuentas de quienes formulan las políticas y la credibilidad de estas, a la vez que facilita un funcionamiento eficaz de los mercados financieros. La mayor apertura y claridad del FMI respecto a sus propias políticas y del asesoramiento que brinda a los países miembros contribuye a comprender mejor el papel y el funcionamiento de la institución y fomenta su rendición de cuentas respecto a sus recomendaciones de política.

La política de transparencia del FMI, que fue formulada en enero de 2001, fomenta la publicación de los documentos de política de los países y del FMI, a la vez que insta a debatir con franqueza las políticas con los países miembros y a preservar el papel de la institución como su asesor confidencial. En el ejercicio 2004, el FMI siguió empeñado en fomentar aún más la transparencia, tanto en las políticas de los países miembros como en las evaluaciones que el propio FMI realiza, dentro del actual marco voluntario (véase el recuadro 6.2).

Examen de la política de transparencia

Antecedentes

En su decisión de enero de 2001, el Directorio Ejecutivo aprobó una política sobre publicación voluntaria de los documentos de los países y la publicación más sistemática de los documentos de política y las correspondientes notas de información al público. En su análisis de la política de transparencia de junio de 2002 (véase el Informe anual 2003), el Directorio acordó reconsiderar la posibilidad de pasar a una política de publicación presunta de los informes sobre las consultas del Artículo IV y los informes sobre el uso de los recursos del FMI de los países en el ejercicio 2004.

A la fecha de las deliberaciones del Directorio del ejercicio 2004, el análisis de los funcionarios técnicos revelaba que, desde el examen realizado en 2002:

  • Las publicaciones de los informes sobre las consultas del Artículo IV habían seguido aumentando: del 59% al 66% en el caso de los informes independientes, y del 63% al 71% en el caso de los informes combinados sobre el Artículo IV y sobre el uso de los recursos del FMI. Sin embargo, los índices de publicación continuaron siendo heterogéneos entre las regiones.

  • Casi tres cuartos de los países miembros convinieron publicar, por lo menos, un informe sobre el país; más del 90% había publicado una nota de información al público.

  • La publicación de informes independientes sobre el uso de los recursos del FMI se incrementó ligeramente, de 56% a 57%. Aunque tres cuartos de los informes independientes del equipo técnico sobre el uso de los recursos del FMI correspondientes a casos de acceso normal fueron publicados, el índice correspondiente a los casos de acceso excepcional disminuyó de 36% a 21%.

  • La proporción de informes con fragmentos suprimidos disminuyó de 12% a 8%, lo que refleja en parte una proporción muy inferior de supresiones en los informes independientes sobre el uso de los recursos del FMI. Los informes con correcciones aumentaron de 53% a 57%.

  • Casi todos los documentos de intención de los países en materia de políticas (las cartas de intención y memorandos de política económica y financiera, así como los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza) habían sido publicados.

Modificaciones a la política de transparencia

En junio y septiembre de 2003, el Directorio Ejecutivo examinó la implementación de la política de transparencia del FMI y analizó los pasos a seguir. Los directores consideraron que el tema clave era determinar si debía pasarse a una política de publicación presunta de los informes del personal técnico sobre los países. Los directores reconocieron que se había progresado en los índices de publicación de casi todos los tipos de documentos y en la mayoría de las regiones, en el marco de la política de publicación voluntaria, lo que refleja la amplia aceptación por parte de los países miembros de los beneficios de la transparencia. Sin embargo, la mayoría de los directores observó que el avance en los índices de publicación había sido lento y se había distribuido en forma despareja entre las regiones, y que el pasaje a una política de publicación presunta daría un nuevo impulso.

Estos directores observaron que la publicación de los informes sobre los países ayudaría a fortalecer la supervisión y fomentaría la rendición de cuentas del FMI. La extensión de la política de publicación presunta a todos los documentos relacionados con el uso de los recursos de la institución ayudaría a colocar dentro de contexto las solicitudes de uso de recursos que plantean los países miembros y que se incluyen en las cartas de intención y los memorandos de política económica y financiera, a la vez que ayudaría a explicar el fundamento de las recomendaciones de la gerencia y las acciones del Directorio.

No obstante, muchos otros directores señalaron que la información suministrada por el personal técnico demostraba que el actual enfoque voluntario había sido eficaz y que no estaba claro que una política de publicación presunta diera lugar a un avance adicional sustancial en los índices de publicación. Estos directores sugirieron que pasar a la publicación presunta podría socavar la franqueza de las conversaciones y los documentos, así como la función consultiva del FMI.

Recuadro 6.2Aspectos fundamentales de la publicación de documentos

Documentos sobre el uso de los recursos del FMI

  • Consentimiento voluntario pero presunto de la publicación de los informes del personal técnico sobre el uso de los recursos del FMI.

  • En general, a partir del 1 de julio de 2004, se requerirá la publicación de los informes del personal técnico sobre el uso de los recursos del FMI, en el caso de los programas que implican un acceso excepcional, para que la gerencia recomiende la aprobación o el aumento de recursos de un programa o la conclusión de una revisión. No se aplicará este requisito a los programas vigentes al 1 de julio de 2004.

  • Consentimiento voluntario pero presunto de la publicación de las cartas de intención y los memorandos de políticas económicas y financieras.

  • Se requiere la publicación de los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP) para que la gerencia recomiende su aprobación por el Directorio Ejecutivo.

Documentos sobre supervisión

  • A partir del 1 de julio de 2004, consentimiento voluntario pero presunto de la publicación de los informes de países sobre las consultas del Artículo IV, así como de las notas de información al público, después de concluidas dichas consultas.

  • Publicación voluntaria de los Informes sobre la observancia de los códigos y normas (IOCN), las evaluaciones de la estabilidad del sector financiero (EESF) y las evaluaciones de la supervisión y regulación del sector financiero.

Otros documentos

  • El Directorio Ejecutivo decide si se publican los informes sobre asuntos de política del FMI.

  • Publicación semanal del orden del día del Directorio Ejecutivo en el sitio del FMI en Internet.

Política sobre supresiones y correcciones

  • Las supresiones de fragmentos de documentos que pertenecen a los países miembros se limitan al material que puede tener fuertes repercusiones en los mercados, y las correcciones se limitan a las modificaciones fácticas necesarias.

Archivos y actas del Directorio Ejecutivo

  • Se otorga acceso público a los archivos del FMI en el caso de los documentos del Directorio Ejecutivo que tengan más de cinco años, a las actas de las sesiones del Directorio Ejecutivo que tengan más de 10 años y a todo otro material documental que tenga más de 20 años, con sujeción a ciertas restricciones.

Todos los directores resaltaron que la franqueza en el diálogo del FMI con los países miembros y en los informes del Directorio seguiría siendo esencial para una supervisión eficaz. Expresaron expectativas por la oportunidad de debatir el posible conflicto entre la transparencia y la franqueza en el examen bienal de la supervisión previsto para mediados de 2004, a la luz de la mayor cobertura que se prevé dar en los informes de los técnicos a temas como la vulnerabilidad, la sostenibílidad de la deuda, los descalces monetarios y otros aspectos de los balances y la cuenta de capital.

La mayoría de los directores señaló la sustancial disminución de los ya reducidos índices de publicación (de 36% a 21%) de los informes del personal técnico sobre las solicitudes para hacer uso de los recursos del FMI por parte de países miembros con un acceso excepcionalmente voluminoso (un acceso a los recursos generales del FMI por encima de ciertos límites). Resaltaron la importancia vital de la transparencia para fomentar la confianza en esos casos, pues habitualmente implican crisis de la cuenta de capital en las que se asigna gran importancia al fomento de la comprensión del público y al apoyo del mercado a la estrategia del programa. Sin embargo, muchos otros directores expresaron su preocupación de que, dadas las fuertes repercusiones que pueden tener en el mercado los casos de acceso excepcional, la publicación de esos informes pudiera entrar en conflicto con la necesidad de una evaluación franca de los riesgos implícitos.

El Directorio Ejecutivo acordó un conjunto de medidas para fomentar la transparencia. Convino en establecer una política de publicación voluntaria pero presunta de todos los informes del personal técnico sobre el uso de los recursos del FMI y la supervisión posterior a los programas, la cual entrará en vigor tan pronto se distribuyan en el Directorio y sean aprobadas las enmiendas a la decisión sobre la política de transparencia (véase el apéndice III).

Asimismo, se acordó que, en los casos de acceso excepcional, el Director Gerente no recomendaría para la aprobación por parte del Directorio un programa o la conclusión de una revisión a menos que las autoridades consientan la publicación del informe del personal técnico correspondiente. Esta nueva política de publicación de los informes del personal técnico sobre el uso de los recursos del FMI en los casos de acceso excepcional se aplicaría a los nuevos acuerdos aprobados del 1 de julio de 2004 en adelante, que contengan un acceso excepcional, y a los acuerdos vigentes que, en razón de un aumento posterior al 1 de julio de 2004, den lugar a un acceso excepcional. Se respetarían los acuerdos de acceso excepcional a los recursos (es decir, los acuerdos en los mismos términos, condiciones y fechas) vigentes al 1 de julio de 2004.

El Directorio también acordó pasar a una política de publicación voluntaria pero presunta de todos los informes sobre las consultas del Artículo IV de los países, de las notas de información al público sobre el tema y de los documentos de antecedentes relacionados con estas consultas (los informes preparados, por ejemplo, como material de antecedentes seleccionado o estadístico para las consultas del Artículo IV). Si un país miembro no deseara que se publique una nota de información al público, el FMI emitiría con prontitud un breve comunicado de prensa para informar al público que el Directorio ha concluido la consulta. Estos cambios empezarían a regir el 1 de julio de 2004; hasta esa fecha, seguirían rigiendo las políticas vigentes.

Los directores consideraron la posibilidad de pasar a una política de publicación presunta de los informes sobre la observancia de los códigos y normas (IOCN) y las evaluaciones de la estabilidad del sector financiero (EESF). Aunque varios directores resaltaron el valor de informar mejor al público y a los mercados, a través de una política de publicación presunta de estos documentos, otros directores se refirieron al carácter voluntario de las normas y códigos, y advirtieron que la publicación presunta podría afectar la participación en el programa de evaluación del sector financiero (FSAP, por sus siglas en inglés). Con estos antecedentes, los directores decidieron mantener la política existente de publicación voluntaria y exhortar a los países miembros a publicar esos informes.

Los directores también analizaron las modalidades de publicación voluntaria pero presunta en relación con varios documentos. Se convino que, con la política de publicación presunta, se prevería la publicación dentro de los 30 días calendario a partir de la consideración de los documentos pertinentes en el Directorio. En este contexto, los directores subrayaron que la presunción de la publicación requería el consentimiento explícito del país miembro, sin el cual no se pubilicaría el documento.

Además, los directores reexaminaron el tema de permitir la eliminación de fragmentos del material que tengan fuertes connotaciones políticas así como del material que socavaría la capacidad de las autoridades para implementar las políticas o que hiciera más costosa esa implementación. Aunque muchos directores continuaron respaldando la extensión de la política sobre supresiones por razones políticas, la mayoría del Directorio no brindó ese respaldo, observando las dificultades prácticas de definir objetivamente lo que se consideran “fuertes connotaciones políticas” para implementar esa política y los riesgos de atentar contra la franqueza y la integridad de los documentos del Directorio. Los directores instaron a los funcionarios técnicos a que continúen evitando un léxico que pueda exacerbar las dificultades políticas internas de la implementación de las reformas.

Con estos antecedentes, los directores convinieron, en general, que era adecuado continuar la aplicación de la actual política de supresión de fragmentos de los documentos, si el alcance de estas supresiones comprendía información que pudiera tener fuertes repercusiones en los mercados, incluyendo, no solo asuntos cambiarios y de las tasas de interés, sino también la información sobre las evaluaciones de la vulnerabilidad y sobre las áreas de la actividad bancaria y fiscal. Los directores también acordaron que, cuando en los informes del personal técnico se presenten análisis de terceros, debe indicarse la fuente o debe incluirse en el documento una evaluación de ese análisis por parte de los técnicos.

Los directores expresaron su preocupación de que, en el contexto de una mayor publicación, se intensifiquen las presiones para eliminar elementos sustanciales de los documentos con el fundamento de que pueden tener repercusiones en los mercados. Acordaron que la gerencia podría recomendar al Directorio que no se publiquen ciertos documentos, si la eliminación de material que puede afectar a los mercados pudiera perjudicar la evaluación global del FMI y su credibilidad.

Los directores acordaron aplicar los principios generales de las supresiones y correcciones ahora vigentes para los informes sobre los países a los documentos de política que preparan los funcionarios técnicos. Las modificaciones a estos últimos antes de la publicación se limitarán a correcciones fácticas y a la supresión de información que pueda tener fuertes repercusiones en los mercados y de las referencias específicas a los países. Si los directores considerasen que existe riesgo de confusión cuando la exposición sumaria difiera de las recomendaciones del personal técnico, la versión que se publique de los documentos de política indicaría claramente en el texto las posiciones de los técnicos que no fueron respaldadas por el Directorio.

En cuanto a los documentos administrativos, aunque varios directores se mostraron a favor de pasar a una publicación presunta, la mayoría convino en que la publicación debía seguir considerándose caso por caso. En todos ellos, las recomendaciones del personal técnico en relación con la publicación de esos documentos serían explicadas a los directores cuando los documentos se distribuyan en el Directorio.

En cuanto a otros aspectos relacionados con la publicación, los directores apoyaron la publicación del temario del Directorio al mismo tiempo que se distribuye a los directores ejecutivos, con la indicación de que el documento es preliminar y sujeto a modificaciones (véase el recuadro 6.3).

Se prevé que el próximo examen de la política de transparencia del FMI en el Directorio tenga lugar en junio de 2005.

Mecanismo de auditoría externa

Un aspecto clave de la estructura de gobierno del FMI se refiere a los procedimientos de supervisión financiera, en particular la auditoría de sus estados financieros. Los mecanismos de auditoría externa del FMI consisten en un Comité de Auditoría Externa y una empresa de auditoría externa. El Comité de Auditoría Externa se encarga del control general de la función de auditoría externa y de los procesos de control interno. Está integrado por tres miembros elegidos por el Directorio Ejecutivo y designados por el Director Gerente. Los miembros tienen un mandato de tres años, en forma escalonada, y son independientes. Los miembros del Comité son ciudadanos de diferentes países miembros del FMI en el momento de su designación y deben poseer las calificaciones necesarias para supervisar la auditoría anual. El Comité de Auditoría Externa en general se reúne dos veces por año, en Washington, y está disponible para consultas todo el año.

Los miembros del Comité de Auditoría Externa de 2004 son: el Sr. Hazem Hassan (Presidente), Presidente de KPMG Hazem Hassan, Egipto; el Sr. Philippe Adhémar, Consejero Principal del Tribunal de Cuentas, Francia, y el Sr. Pentti Hakkarainen, miembro del Directorio del Banco de Finlandia.

La responsabilidad de realizar la auditoría externa y preparar la opinión de auditoría compete a la empresa de auditoría externa. Esta es seleccionada por el Directorio Ejecutivo, en consulta con el Comité de Auditoría Externa, y es designada formalmente por el Director Gerente. Al concluir la auditoría anual, el Comité de Auditoría Externa remite el informe preparado por la empresa de auditoría externa, por intermedio del Director Gerente y el Directorio Ejecutivo, a la Junta de Gobernadores. En ese proceso, el Comité de Auditoría Externa informa al Directorio Ejecutivo de los resultados de la auditoría. La empresa de auditoría externa es normalmente designada por un período de cinco años. Actualmente es PricewaterhouseCoopers (Washington).

Los estados financieros del FMI correspondientes al ejercicio 2004 figuran en el apéndice IX del presente Informe Anual.

Recuadro 6.3Publicación del temario semanal del Directorio Ejecutivo del FMI

En febrero de 2004, el FMI comenzó a publicar regularmente un calendario semanal con el temario del Directorio Ejecutivo. La medida fue aprobada por el Directorio para fomentar el acceso del público a la información sobre las operaciones del FMI. El Directorio Ejecutivo es responsable de la supervisión de las actividades cotidianas del FMI en nombre de los 184 países miembros.

El calendario semanal, que será actualizado periódicamente, incluye el calendario tentativo de las reuniones formales y los seminarios del Directorio. El temario que tratará el Directorio, en general, queda definitivamente establecido el día anterior a cada reunión, de manera que el que se divulga es necesariamente provisional. No obstante, el calendario ofrece la información más actualizada sobre las actividades programadas del Directorio Ejecutivo.

Para tener acceso al calendario, visite el sitio del FMI en Internet www.imf.org/external/np/sec/bc/eng/index.asp.

La consideración por el Directorio de asuntos operacionales, cuestiones financieras, solicitudes del uso de recursos del FMI y otros asuntos, concluye, si es necesario, con decisiones oficiales para las cuales el Departamento juridico presenta los correspondientes documentos en borrador. La síntesis de una selección de decisiones de política se publica en el Informe Anual del FMI (véase el apéndice III) y se reproduce en la Recopilación seleccionada de decisiones.

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