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1. Fomentar el crecimiento y la estabilidad: La supervisión que ejerce el FMI

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
September 2004
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Una de las funciones centrales del Fondo Monetario Internacional es mantener un diálogo con los países miembros sobre las repercusiones nacionales e internacionales de sus políticas económicas y financieras. Este proceso de seguimiento y consulta, que se denomina “supervisión”, está estipulado en el Artículo IV del Convenio Constitutivo del FMI y constituye un elemento fundamental de la labor de la institución en materia de prevención de crisis.

El FMI ejerce esta función de supervisión de varias formas (véase el recuadro 1.1). A continuación se presentan las principales actividades de supervisión del ejercicio 2004:

  • En el marco de la función de supervisión de la economía mundial, el Directorio Ejecutivo realizó las dos evaluaciones generales semestrales de las Perspectivas de la economía mundial en agosto de 2003 y en marzo de 2004. Ante las perspectivas de una recuperación gradual, aunque moderada, de la actividad económica mundial, en agosto de 2003 los directores instaron a seguir aplicando políticas macroeconómicas de respaldo y a revitalizar los planes de reforma estructural. En marzo, la incipiente recuperación de la economía mundial había comenzado a fortalecerse y a extenderse, y los directores convinieron en que se debería dar prioridad a las medidas a mediano plazo para apuntalar la sostenibilidad de la recuperación mientras se reconstruye el margen de maniobra para responder a posibles perturbaciones futuras. Señalaron asimismo que el desafío clave será manejar la transición al entorno de tasas de interés más altas.

  • También en agosto de 2003 y en marzo de 2004, el Directorio examinó la evolución de los mercados financieros de todo el mundo, tomando como base el informe sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report) preparado por el personal técnico del FMI. En agosto de 2003, los directores señalaron que los mercados financieros mantuvieron su flexibilidad, a pesar de la atonía persistente del crecimiento económico, pero expresaron su inquietud por varios factores que plantean el riesgo de corrección a la baja de las proyecciones y se refirieron en particular a las repercusiones de la evolución de los mercados en la política económica. En marzo de 2004, ante unas perspectivas más halagüeñas con respecto a la estabilidad financiera mundial, los directores hicieron hincapié, entre otros aspectos, en que las condiciones relativamente favorables imperantes en los mercados maduros y emergentes brindan la excelente oportunidad de centrar la atención en varias reformas estructurales clave.

  • El Directorio Ejecutivo realizó 115 consultas con los países miembros de conformidad con lo establecido en el Artículo IV del Convenio Constitutivo del FMI.

  • Los directores ejecutivos examinaron cuestiones regionales en varias ocasiones. En particular, analizaron las políticas económicas de la zona del euro (septiembre de 2003), la adopción del euro en Europa central (febrero de 2004) y la evolución y las políticas económicas de la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (noviembre de 2003).

Supervisión en el plano nacional

Para realizar la supervisión de los países de conformidad con el Artículo IV, un equipo de funcionarios del FMI visita el país para reunirse con autoridades del gobierno y del banco central y obtener información económica y financiera. En las consultas se analiza lo acontecido recientemente en el plano económico y las políticas monetaria, fiscal y cambiaria, así como las medidas estructurales pertinentes que está aplicando el país. En general, el director ejecutivo por el país de que se trata participa en estas consultas en calidad de observador. Este equipo también se reúne con otros grupos, como órganos legislativos, sindicatos, asociaciones de empleadores, catedráticos y representantes de los mercados financieros. Normalmente, el equipo de funcionarios del FMI prepara una declaración final o un memorando en el que se resumen las conclusiones y recomendaciones de política formuladas por el personal técnico del FMI, y lo deja en manos de las autoridades, quienes tienen la opción de publicarlo.

Recuadro 1.1Formas de supervisón

El FMI, institución de la que son miembros prácticamente todos los países del mundo (184), constituye un foro internacional en el cual los países pueden llevar a cabo un seguimiento de la evolución de la economía mundial, de cada país y de cada región. El FMI ejerce su función de supervisión de tres formas principales:

  • Supervisión de cada país (”bilateral”). Conforme a lo preceptuado por el Artículo IV del Convenio Constitutivo del FMI, el Directorio Ejecutivo celebra regularmente consultas con cada país miembro en relación con sus políticas económicas y financieras, analizando sus repercusiones internacionales. Mediante estas consultas, que se basan en informes preparados por el personal técnico, el FMI procura identificar deficiencias y puntos fuertes en la política económica, señalar vulnerabilidades potenciales y asesorar a los países en la aplicación de medidas correctivas adecuadas. La institución también ejerce una supervisión bilateral a través del programa de evaluación del sector financiero (PESF). (Véase la sección 2.)

  • Supervisión mundial (“multilateral”). El Directorio Ejecutivo del FMI analiza regularmente la evolución de los mercados económicos y financieros internacionales. Esa actividad se basa en parte en los informes denominados Perspectivas de la economía mundial y Global Financial Stability Report (GFSR) [informe sobre la estabilidad financiera mundial], que se preparan dos veces al año. Además, el Directorio Ejecutivo realiza análisis informales más frecuentes sobre la evolución de la economía y los mercados financieros mundiales. También se lleva a cabo un seguimiento continuo de la evolución de los mercados maduros y emergentes, que comprende la preparación de un informe diario por parte del personal técnico de la institución.

  • Supervisión regional. Como complemento de las consultas con los países, el FMI examina también la política económica aplicada en el marco de acuerdos regionales. Mantiene un diálogo regular con instituciones económicas regionales como la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, la Comunidad Económica y Monetaria de África Central, la Unión Monetaria del Caribe Oriental y la Unión Económica y Monetaria de África Occidental.

Asimismo, el FMI participa en debates de política económica con ministros de Hacienda, gobernadores de bancos centrales y otros funcionarios de grupos de países como el Grupo de los Siete (integrado por los países industriales más importantes), el Grupo de los Veinticuatro y el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico. (Véase la sección 6.)

Una vez de regreso a la sede, los funcionarios del FMI redactan un informe en el que se describen la situación económica del país y los aspectos más importantes del diálogo de política económica realizado con las autoridades, y se evalúa la orientación de la política económica nacional. A continuación, el Directorio Ejecutivo examina ese informe. Las opiniones de las autoridades del país son presentadas al Directorio por su correspondiente director ejecutivo. Las opiniones vertidas por los directores ejecutivos durante la reunión son resumidas por el Presidente o el Presidente Interino del Directorio Ejecutivo y se elabora un resumen escrito. Si el país está de acuerdo, el texto completo del informe de la consulta del Artículo IV se da a conocer, junto con una nota de información al público que comprende el resumen de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo y la documentación utilizada como antecedente. Cabe la posibilidad de que las autoridades del país estén de acuerdo con la publicación de la nota de información al público pero no deseen que se dé a conocer el informe completo. En el ejercicio 2004 el Directorio Ejecutivo realizó 115 consultas del Artículo IV (véase el cuadro 1.1). Las notas de información al público y los informes del Artículo IV correspondientes a los países que han acordado que estos se divulguen, se publican en el sitio del FMI en Internet.

Cuadro 1.1Consultas del Artículo IV concluidas en el ejercicio 2004
PaísReunión del

Directorio
Nota de

Información

al público
Publicación del

informe del

personal
Afganistán, Estado Islámico del21-XI-200322-XII-200322-XII-2003
Alemania3-XI-20036-XI-20036-XI-2003
Angola25-VII-200310-IX-200310-IX-2003
Antigua y Barbuda24-XI-2003
Antillas Neerlandesas4-VI-200313-VI-200313-VI-2003
Arabia Saudita10-X1-20035-XII-2003
Argelia14-I-200429-I-200410-II-2004
Australia22-X-200329-X-200329-X-2003
Austria24-XI-200326-XI-200326-X-2003
Azerbaiyán14-V-20034-VI-20036-VI-2003
Bahamas, Las2-VII-200323-VII-200323-VII-2003
Bangladesh20-VI-200311-VII-200311-VII-2003
Bélgica13-II-200427-II-200427-II-2004
Belice24-III-200416-IV-200416-IV-2004
Bolivia7-VII-200320-VIII-200320-VIII-2003
Bosnia y Herzegovina25-II-20045-III-200416-III-2004
Botswana24-III-200430-VII-200430-VII-2004
Burkina Faso11-VI-200330-VI-200330-VI-2003
Burundi23-I-200410-II-200420-II-2004
Canadá18-II-200410-III-200410-III-2004
Chad19-III-200429-IV-200429-IV-2004
Chile18-VIII-200320-VIII-200326-IX-2003
China31-XI-200318-XI-2003
Comoras30-IV-200414-V-2004
Congo, República del13-VI-200330-VI-200330-VI-2003
Corea20-II-200425-II-200425-II-2004
Côte d’lvoire31-III-200421-IV-2004
Djibouti7-I-200419-III-200419-III-2004
El Salvador18-VII-200322-XII-2003
Eritrea2-V-20031-VII-20031-VII-2003
España19-III-20042-IV-20042-IV-2004
Estados Unidos30-VII-20035-VIII-20035-VIII-2003
Estonia22-X-200327-X-200327-X-2003
Filipinas5-III-200430-III-2004
Finlandia8-X-200317-X-200317-X-2003
Francia8-X-200329-X-200329-X-2003
Gabón10-XI-200320-XI-20035-II-2004
Gambia8-III-200418-V-200418-V-2004
Georgia17-X-20037-X-20037-X-2003
Ghana9-V-200316-V-200321-V-2003
Grecia16-V-200311-VI-200311-VI-2003
Guinea16-VII-200314-VIII-200314-VIII-2003
Guinea Ecuatorial12-XI-20039-XII-20039-XII-2003
Honduras5-V-2003
Hong Kong, RAE de16-V-200330-V-200330-V-2003
Hungría2-V-20039-V-20039-V-2003
India18-VII-200321-VIII-2003
Irán, República Islámica del25-VIII-20035-IX-20035-IX-2003
Irlanda30-VII-20035-VIII-20036-VIII-2003
Islandia22-VIII-200329-VIII-200329-VIII-2003
Islas Marshall26-I-200413-II-2004
Israel19-IV-200429-IV-20043-VI-2004
Italia7-XI-200313-XI-200313-XI-2003
Jamaica9-VI-200323-III-200423-III-2004
Japón20-VIII-20035-IX-20035-IX-2003
Jordania2-IV-200428-IV-20044-V-2004
Kazajstán28-V-200317-VI-200318-VII-2003
Kenya2-V-20039-VII-20039-VII-2003
Kiribati16-VI-20037-VII-2003
Kuwait9-II-200425-II-200412-VII-2004
Lesotho21-I-20045-II-20045-II-2004
Libia18-VIII-200323-X-200323-X-2003
Lituania5-IX-20039-IX-200311-IX-2003
Luxemburgo28-IV-20044-V-20045-V-2004
Malasia9-II-200424-III-2004
Malí15-XII-200312-I-200412-I-2004
Malta18-VIII-20033-IX-20033-IX-2003
Mauricio30-VI-20036-VIII-200314-X-2003
Mauritania18-VII-200313-VIII-200310-X-2003
México15-XI-200330-XI-2003
Moldova26-I-20042-II-200418-II-2004
Mozambique10-XII-200322-XII-20035-III-2004
Myanmar17-III-2004
Nepal22-VIII-20035-IX-20035-IX-2003
Noruega22-III-200431-III-20042-IV-2004
Nueva Zelandia30-IV-20045-V-20045-V-2004
Omán6-X-200322-X-2003
Páises Bajos30-VII-20038-VIII-20038-VIII-2003
Palau27-II-20042-III-20041-IV-2004
Panamá22-III-200426-III-2004
Papua Nueva Guinea4-VI-200325-VI-200325-VI-2003
Perú23-II-200428-V-200428-V-2004
Polonia9-VI-200319-VI-200325-VI-2003
Portugal15-III-200422-III-200422-III-2004
Reino Unido3-III-20045-III-20045-III-2004
República Árabe Siria30-IV-2004
República Centroafricana2-IV-200414-IV-200410-VI-2004
República Checa22-VIII-20035-IX-20039-I-2004
República Dominicana29-VIII-200314-X-2003
República Eslovaca23-VII-20035-VIII-20035-VIII-2003
Rusia, Federación de2-V-20039-V-200330-V-2003
Saint Kitts y Nevis24-X-20034-XI-2003
Samoa2-VI-200330-VI-200330-VI-2003
Santo Tomé y Príncipe17-III-20042-IV-200419-I-2004
Seychelles20-II-2004
Singapur15-III-200426-IV-200426-IV-2004
Sri Lanka5-III-200412-III-200416-III-2004
Sudáfrica20-VIII-20031-VII-20041-VII-2004
Sudán31-X-200319-XII-200319-XII-2003
Suecia25-VII-20035-VIII-20035-VIII-2003
Suiza23-V-20032-VI-20032-VI-2003
Suriname17-X-200319-XI-200319-XI-2003
Swazilandia9-II-200425-V-2004
Tailandia25-VIII-200317-IX-2003
Timor-Leste14-VII-200328-VII-200328-VII-2003
Togo28-IV-200413-V-2004
Trinidad y Tabago23-VI-200310-VII-20034-VIII-2003
Túnez25-VII-20037-VIII-200321-VIII-2003
Ucrania14-V-200313-VI-200319-VI-2003
Uruguay11-VII-20034-VIII-20037-VIII-2003
Uzbekistán19-V-2003
Vietnam3-XI-20031-XII-20035-XII-2003
Yemen, República del22-XII-2003
Zambia7-IV-200416-VII-200421-VII-2004
Zimbabwe6-VI-200328-VII-200328-VII-2003

Además, el Directorio Ejecutivo evalúa las condiciones y políticas económicas de los países miembros que han recibido créditos del FMI cuando examina los acuerdos financieros que sirven de apoyo a los respectivos programas económicos. El Directorio también celebra frecuentemente reuniones informales para realizar un seguimiento y análisis de la evolución económica de los distintos países.

Supervisión mundial

En su tarea de supervisión a escala mundial, el Directorio Ejecutivo se basa en gran medida en dos informes elaborados por los funcionarios técnicos: Perspectivas de la economía mundial y Global Financial Stability Report [informe sobre la estabilidad financiera mundial], así como en las sesiones en que se analizan la evolución de la economía y los mercados mundiales.

Perspectivas de la economía mundial

Los exámenes semestrales que realiza el Directorio sobre las Perspectivas de la economía mundial forman parte de la supervisión continua de las políticas y la evolución de las políticas de cada país en particular y del sistema económico mundial en su conjunto. Estos estudios de las perspectivas y las políticas son el resultado de un examen integral de la evolución económica mundial en los que se analizan las perspectivas a corto y mediano plazo para la economía mundial y para cada país y grupo de países. Estos estudios se basan principalmente en la información recogida por el personal técnico en las consultas con los países y constituyen el marco de evaluación de las relaciones entre las políticas económicas de los países miembros del FMI.

En el ejercicio 2004, el Directorio analizó las Perspectivas de la economía mundial en dos ocasiones: en agosto de 2003 y en marzo de 2004. (En el recuadro 1.2 se presenta una cronología de los aspectos principales de la evolución de la economía mundial durante el ejercicio 2004.)

Perspectivas de la economía mundial, agosto de 2003

Cuando se celebró la reunión sobre las Perspectivas de la economía mundial en agosto de 2003, los datos económicos de algunos países y los indicadores prospectivos, sobre todo de los mercados financieros, indicaban una reactivación del crecimiento mundial durante el segundo semestre de 2003 y en 2004. Los directores ejecutivos tomaron nota de las perspectivas de una recuperación gradual, aunque moderada, de la actividad económica.

En esas circunstancias, los directores instaron a seguir aplicando políticas macroeconómicas de respaldo y a revitalizar los planes de reforma estructural para estimular la confianza y reducir la vulnerabilidad a mediano plazo. En particular, consideraron que por el momento las políticas monetarias de los países industriales deben seguir orientándose a respaldar la actividad económica y que, dado que las presiones inflacionarias son muy moderadas, en la mayoría de las regiones hay margen para mantener una política monetaria expansiva si la reactivación pierde impulso o la inflación se sitúa muy por debajo de los objetivos. La ordenada depreciación del dólar fue, en general, bien recibida. De cara al futuro, la mayor parte de los directores opinaron que el enfoque de cooperación, que debería seguir sirviendo de base para el proceso de ajuste mundial, debería complementarse con ajustes más generalizados de los tipos de cambio y que varios mercados emergentes de Asia se encuentran relativamente bien posicionados para permitir una mayor flexibilidad al alza de su tipo de cambio.

Los directores convinieron en que el campo de maniobra de la política fiscal será mucho más reducido. Si bien generalmente debe permitirse el funcionamiento de los estabilizadores automáticos, subrayaron que ha de darse más prioridad a un saneamiento fiscal creíble y de alta calidad, a fin de frenar el reciente deterioro de las perspectivas fiscales en las economías más grandes y las inminentes presiones derivadas del envejecimiento de la población. Los directores también formularon un llamado a las economías industriales y a los mercados emergentes para que sigan implementando en forma sostenida y con decisión las reformas estructurales en marcha.

Los directores subrayaron la particular importancia de llevar a feliz término la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), celebrada en septiembre de 2003 en Cancún, a fin de poner freno a las presiones proteccionistas y lograr una mayor liberalización comercial, ya que ello contribuirá a fortalecer la confianza en la recuperación económica. El avance en las reformas agrícolas—sobre todo en las economías industriales más grandes— será crucial para dar un impulso a las perspectivas de crecimiento de las economías en desarrollo y avanzar en los planes de reducción de la pobreza. En este contexto, los directores expresaron su decidido apoyo a las iniciativas adoptadas por el FMI y el Banco Mundial para reforzar la asistencia que brindan a los países en desarrollo, a fin de ayudarlos en sus planes de liberalización del comercio.

Perspectivas de la economía mundial, marzo de 2004

La incipiente recuperación de la economía mundial observada a mediados de 2003 había comenzado a extenderse cuando el Directorio Ejecutivo celebró su segunda reunión sobre las Perspectivas de la economía mundial. Los directores ejecutivos observaron con satisfacción el fortalecimiento y la expansión de la recuperación económica mundial, que ha estado marcada por un repunte especialmente rápido en Estados Unidos y las economías emergentes de Asia. La producción industrial y el comercio mundial han registrado una mejora drástica, se ha afianzado la confianza de las empresas y de los consumidores, y el crecimiento de la inversión muestra un signo sólidamente positivo en la mayoría de las regiones. La recuperación tiene el respaldo de un amplio repunte de los mercados financieros, que incluye un aumento de las cotizaciones bursátiles, una nueva reducción de las primas de riesgo de los bonos y una reactivación de los flujos privados de financiación hacia los mercados emergentes. Aunque el crecimiento ha cobrado nuevo impulso y los precios del petróleo y de los productos primarios han subido, la inflación mundial se ha mantenido en un nivel bajo, lo cual refleja un continuo exceso de capacidad, mercados laborales aún débiles y una intensa competencia de precios en los mercados nacionales y mundiales.

Los directores tomaron nota de la significativa revisión al alza de las previsiones de crecimiento mundial para 2004 y 2005, y observaron que la fortaleza de la recuperación en curso apunta a la posibilidad de que los resultados superen las proyecciones en el corto plazo. Sin embargo, los directores también hicieron hincapié en una serie de riesgos de corrección de las proyecciones a la baja. Los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid y lo ocurrido recientemente en Oriente Medio son claros recordatorios de la incertidumbre geopolítica que sigue perfilando las perspectivas mundiales. Los directores reconocieron que los recientes ajustes de los tipos de cambio fueron útiles dados los grandes desequilibrios de la cuenta corriente mundial. Sin embargo, la mayoría de los directores advirtió que estos desequilibrios seguirán siendo grandes, y por lo tanto plantearán riesgos de fluctuaciones cambiarías, posiblemente desordenadas, y de mayores presiones proteccionistas. La mayoría de los directores señaló también el posible aumento de la volatilidad de los mercados y las consecuencias adversas para el consumo privado en los países con mercados inmobiliarios pujantes, lo cual podría llevar a un incremento abrupto de las tasas de interés, que actualmente se encuentran en niveles muy bajos.

Recuadro 1.2Aspectos principales de la evolución económica y financiera, mayo de 2003 a abril de 2004

La recuperación de la economía mundial adquirió tracción a lo largo de 2003 y se registró un nivel de crecimiento próximo a la tasa tendencial a largo plazo (véase el gráfico 1.1). El crecimiento económico se afianzó y extendió, impulsado por la aplicación de políticas monetarias acomodaticias en los países industriales y una renovada confianza a partir del segundo trimestre de 2003. El volumen del comercio mundial también se repuntó, apoyado en la expansión del comercio intrarregional en Asia, sobre todo en China y Japón. Los flujos netos de capital privado hacia los países de mercados emergentes y en desarrollo aumentaron al revitalizarse la inversión de cartera y también se aceleró la inversión extranjera directa. Las primas de riesgo de los bonos de mercados emergentes se redujeron y las autoridades de muchos de estos países aprovecharon las bajas tasas de interés para emitir deuda.

Gráfico 1.1Crecimiento del PIB real mundial y volumen de comercio mundial

(bienes y servicios)

Si bien la recuperación fue extendiéndose a un creciente número de países, el ritmo y la naturaleza de la misma variaron mucho de un país a otro. En el ejercicio, las economías emergentes de Asia, sobre todo China, y Estados Unidos registraron el ritmo de crecimiento más rápido, y la zona del euro el menos firme. La recuperación en Estados Unidos y Japón cobró impulso, respaldada por el aumento del consumo privado y el repunte de la inversión empresarial en Estados Unidos, y el aumento de las exportaciones netas, la inversión empresarial y el consumo en Japón. En comparación con la misma etapa en la mayoría de los ciclos anteriores, el aumento del empleo en Estados Unidos fue poco vigoroso a lo largo de casi todo el ejercicio, acelerándose solo hacia el final.

En la zona del euro se observaron algunas señales de recuperación de la actividad económica a principios del segundo semestre de 2003, pero el crecimiento se mantuvo muy por debajo de su nivel potencial y la demanda interna aumentó a un ritmo débil. Las pérdidas de empleo derivadas de la situación coyuntural fueron menos pronunciadas en la zona del euro, pero la progresiva recuperación no fue suficiente para reducir el desempleo, que se situó en una tasa próxima al 9%.

En el ejercicio 2004, la recuperación se amplió, afianzándose el crecimiento del PIB en todas las regiones de mercados emergentes. En muchos casos, la recuperación fue impulsada por las exportaciones, pero gradualmente el fortalecimiento de la demanda interna comenzó a contribuir al crecimiento.

El crecimiento en América Latina mejoró en la mayoría de los países. En Argentina, la actividad económica repuntó apreciablemente tras sufrir su recesión más profunda en 20 años. En Brasil, el crecimiento se recuperó durante el ejercicio, pero en otros países, sobre todo en Venezuela y Bolivia, la incertidumbre política siguió afectando al crecimiento. Al cierre del ejercicio 2004, la actividad económica, impulsada inicialmente por las exportaciones, comenzó a basarse en mayor medida en la demanda interna.

Las economías emergentes de Asia siguieron registrando el crecimiento más vigoroso y los países afectados por el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) comenzaron a recuperarse rápidamente. Casi la mitad del aumento de la producción mundial en 2003 puede atribuirse a esta región, lo que demuestra su importancia como motor de la expansión mundial. China siguió registrando altas tasas de crecimiento y se observaron señales incipientes de recalentamiento de la economía hacia finales del ejercicio. El crecimiento se aceleró en India, lo que obedeció a factores cíclicos y estructurales.

En Europa central y oriental el crecimiento se mantuvo a un ritmo relativamente vigoroso, a pesar de la atonía de la actividad económica en los países de la zona del euro, sus principales socios comerciales. En algunos países, el déficit en cuenta corriente aumentó debido a que la rápida expansión del crédito y la aplicación de políticas fiscales expansivas aceleraron las importaciones. Los flujos netos de inversión extranjera directa contribuyeron en menor medida al crecimiento que en el ejercicio anterior, pero, en casi todos los países, se controlaron los riesgos de un cambio de sentido de los flujos de capital. La subida de los precios mundiales del petróleo, junto con factores internos positivos, aceleró el crecimiento en los países exportadores de petróleo de la antigua Unión Soviética. El fuerte aumento de la demanda interna también contribuyó a acelerar considerablemente el crecimiento del PIB en los países importadores de petróleo de la región.

La región de Oriente Medio también se vio favorecida por la subida de los precios del petróleo y el aumento de la producción de crudo (incluido el restablecimiento de la producción en Iraq). Sin embargo, al cierre del ejercicio 2004, la intensificación de las hostilidades en este país podría originar nuevas perturbaciones de la oferta de petróleo.

El crecimiento en África mejoró en el ejercicio 2004, favorecido por la aplicación de políticas macroeconómicas más eficaces, condiciones climáticas favorables, la reducción de los conflictos y el alivio de la deuda en el marco de la Iniciativa para los países pobres muy endeudados (PPME). La subida de los precios del petróleo y de los productos no combustibles también contribuyó a mantener un ritmo de crecimiento más vigoroso en varios países exportadores de África.

AI afianzarse la recuperación, se registraron subidas de los precios al productor y de los productos no combustibles. Los precios del petróleo sobrepasaron los niveles alcanzados antes de la guerra de Iraq, debido al aumento de la demanda y a la incertidumbre con respecto a la oferta de crudo debido a los riesgos geopolíticos. La inflación de precios al consumidor se mantuvo en un nivel relativamente débil, en parte debido al exceso considerable de capacidad y a los aumentos moderados de los salarios. El dólar de EE.UU. se depreció, en cifras ponderadas por el comercio exterior, durante el ejercicio. Sin embargo, hacia finales del ejercicio la moneda estadounidense se estabilizó, mientras que el euro volvió a depreciarse con respecto a su nivel máximo. Las monedas de las economías emergentes de Asia también se depreciaron, en cifras ponderadas por el comercio exterior, y las reservas oficiales de los países con regímenes cambiarios relativamente poco flexibles volvieron a aumentar considerablemente.

La política monetaria mantuvo una orientación acomodaticia en casi todos los países, aunque en algunos países que se encuentran en una fase más avanzada del ciclo, como el Reino Unido, se incrementaron las tasas de interés, y en otros las autoridades económicas comenzaron a preparar a los mercados para ello. La orientación de la política fiscal varió de un país a otro. En Estados Unidos se aplicó una política menos restrictiva que contribuyó a acelerar el crecimiento durante la mayor parte del ejercicio, pero el Pacto de Estabilidad y Crecimiento limitó el uso de la política fiscal en algunos países de la zona del euro.

En los principales mercados financieros, a mediados de 2003 los rendimientos nominales de los bonos registraron el nivel más bajo de los últimos 40 años en Estados Unidos. Debido a la abundante liquidez en los mercados mundiales, la expansión del crecimiento mundial y el mejoramiento de la calidad crediticia de los prestatarios de los mercados maduros y emergentes, los inversionistas prefirieron cada vez más los activos de mayor riesgo. Por lo tanto, se redujeron las primas de riesgo de los bonos de los mercados maduros y emergentes, y el costo de la protección contra un incumplimiento de pagos. Hacia finales del ejercicio, ante las expectativas de un aumento de las tasas de interés de política en Estados Unidos, los participantes del mercado comenzaron a reducir sus operaciones de compra y venta simultánea de valores para aprovechar sus descalces de precios y disminuir su riesgo crediticio.

Los mercados bursátiles mundiales se recuperaron considerablemente, favorecidos por las expectativas de que se mantendría un fuerte crecimiento a escala mundial y que, por consiguiente, mejorarían las utilidades de las empresas y se reducirían las tasas de interés (véase el gráfico 1.2, pág. 7). El índice S&P 500 aumentó un 45% con respecto al bajo nivel registrado en marzo de 2003 y posteriormente se redujo en parte al cambiar las expectativas con respecto a las tasas de interés hacia finales del ejercicio. La evolución de los mercados bursátiles europeos fue similar: las acciones aumentaron un 50% con respecto al nivel registrado a mediados de marzo de 2003 y posteriormente perdieron parte de esas ganancias hacia finales del ejercicio. En Japón, las acciones experimentaron un aumento de casi el 60%, al afianzarse el crecimiento de la economía japonesa, y posteriormente se redujeron ligeramente, junto con otros índices de mercados maduros.

Gráfico 1.2Resultados de los mercados de acciones

(Mayo 2003 = 100)

Gráfico 1.3Primas de riesgo soberano

(Puntos básicos)

1Índice Plus de Bonos de Mercados Emergentes de J.P. Morgan.

La mayor disposición de los inversionistas a asumir riesgos y la búsqueda de altos rendimientos contribuyeron al fuerte aumento de las entradas de capital hacia los mercados emergentes. La prima de riesgo del EMBI+ se redujo rápidamente de un nivel de 756 puntos básicos a finales de enero de 2003 a un nivel casi récord de 384 puntos básicos a principios de enero de 2004 (véase el gráfico 1.3, pág. 7), debido al mejoramiento de los fundamentos económicos y a la abundante liquidez. Los bajos rendimientos nominales y la fuerte demanda de los inversionistas contribuyeron a que los prestatarios de los mercados emergentes emitieran más bonos, ya que muchos trataron de aprovechar los atractivos costos de financiamiento para prefinanciar sus necesidades futuras de recursos. Las emisiones de bonos de los mercados emergentes en el mercado primario aumentaron a un nivel sin precedente en enero de 2004 y ascendieron a un total de US$40.000 millones aproximadamente entre enero y abril, cifra que abarcó más de la mitad de las necesidades de financiamiento del año calendario. Alrededor del 56% de las emisiones totales en este período correspondieron a entidades no soberanas. La deuda de Brasil experimentó uno de los episodios de recuperación más prolongado de la historia y las primas se redujeron ininterrumpidamente a lo largo de 15 meses consecutivos. Del mismo modo, la prima de riesgo del subíndice EMBI+ correspondiente a Turquía, que registró un nivel máximo de más de 1.100 puntos básicos en marzo de 2003, se redujo en alrededor de las tres cuartas partes en menos de un año. No obstante, hacia finales del ejercicio, las primas de riesgo de los bonos de los mercados emergentes habían empezado a repuntar al aumentar los rendimientos de los bonos de Estados Unidos ante las expectativas de un aumento de las tasas de interés indicativas de la política monetaria. También se efectuaron fuertes emisiones de acciones en el mercado primario durante el ejercicio, aunque el apetito de los inversionistas se redujo ligeramente hacia finales del ejercicio.

Con el trasfondo de mejores perspectivas mundiales, los directores convinieron en que ahora se debería dar prioridad a las medidas a mediano plazo encaminadas a reforzar la sostenibilidad de la recuperación mientras se reconstruye el margen de maniobra para responder a posibles perturbaciones futuras. Un desafío clave para la política monetaria será manejar la transición al entorno de tasas de interés más altas que a fin de cuentas deberá tener lugar en los países en los que se está afianzando el crecimiento. Aunque es probable que la situación varíe significativamente entre los países según la evolución del ritmo y de la naturaleza de la recuperación, los directores previeron que a medida que continúe la recuperación las tasas de interés de la mayoría de los países deberán aumentar hacia niveles más neutrales. En este sentido, consideraron que es especialmente importante que los bancos centrales comuniquen claramente a los mercados financieros sus intenciones en cuanto a las políticas para reducir el riesgo de cambios abruptos de las expectativas, y que, cuando efectivamente tengan lugar los aumentos de las tasas, estén bien anclados en las variables económicas fundamentales.

Para respaldar una corrección ordenada de los desequilibrios mundiales en el contexto de un crecimiento sostenido de la economía mundial, los directores instaron a los países miembros a adoptar una estrategia creíble y cooperativa que permita reequilibrar a mediano plazo la demanda de los diferentes países y regiones. Los principales pilares de esta estrategia deberían ser un esfuerzo creíble a mediano plazo de consolidación fiscal en Estados Unidos, una aceleración de las reformas estructurales en la zona del euro, nuevas reformas bancarias y empresariales en Japón y un movimiento gradual hacia una mayor flexibilidad de los tipos de cambio en la mayoría de las economías emergentes de Asia, combinado con más reformas estructurales para respaldar la demanda interna. Reiterando la importancia crítica de la apertura de los mercados para respaldar un crecimiento económico mundial de amplia base y la reducción de la pobreza en los países de bajo ingreso, los directores instaron a que se reanuden y se concluyan oportunamente las negociaciones multilaterales sobre comercio internacional de la Ronda de Doha.

Los directores enfatizaron que las perspectivas económicas relativamente favorables ofrecen una oportunidad provechosa para hacer frente a las vulnerabilidades. En particular, se deben seguir haciendo esfuerzos vigorosos para restablecer saldos fiscales sostenibles a mediano plazo. En la mayoría de los países industriales, estos esfuerzos deberán implicar, además de una oportuna consolidación fiscal, medidas creíbles y de alta calidad para reformar los sistemas de jubilación y atención de la salud. Además, en los mercados emergentes y otros países en desarrollo la prioridad debería ser hacer frente a las inquietudes que aún existen en cuanto a la sostenibilidad de la deuda pública a través de reformas tributarias para reducir la volatilidad de la recaudación, el fortalecimiento de las instituciones fiscales y la adopción de medidas para mejorar la estructura de la deuda.

Principales zonas monetarias

Los directores manifestaron satisfacción por el fuerte crecimiento registrado recientemente en Estados Unidos. Como el impacto del estímulo fiscal y monetario aplicado en el pasado se está desvaneciendo gradualmente, consideraron que la sostenibilidad de la recuperación dependerá cada vez más de un crecimiento sólido y constante de la inversión y de la productividad y de un repunte del empleo, que hasta la fecha ha quedado rezagado. En vista de la debilidad del mercado laboral y del bajo nivel de inflación, los directores respaldaron la decisión de la Reserva Federal de mantener una política monetaria muy acomodaticia por el momento. De cara al futuro se debería seguir preparando el terreno para comenzar a adoptar una política monetaria más neutral. Aunque reconocieron que la política fiscal expansiva que han seguido las autoridades estadounidenses en los últimos años ha dado un valioso respaldo al crecimiento del país, con un efecto positivo en el producto mundial, los directores subrayaron que la prioridad actual es una consolidación fiscal sostenida. Sobre la base del análisis del impacto mundial de la política fiscal estadounidense que llevó a cabo el personal técnico del FMI, la mayoría de los directores respaldó la conclusión de que un plan de ajuste fiscal más ambicioso que el que se contempla actualmente produciría beneficios sustanciales, en particular al contener el riesgo de que el aumento de las tasas de interés reales reste recursos para las inversiones productivas. Por lo tanto, estos directores instaron a las autoridades estadounidenses a seguir adelante con el establecimiento de un marco fiscal viable con el claro objetivo de que el presupuesto (excluida la seguridad social) recobre el equilibrio a mediano plazo y a llevar a cabo reformas que fortalezcan la situación financiera de los programas de seguridad social y atención de la salud.

La recuperación en la zona del euro ha sido leve hasta el momento. Mientras que las perspectivas de un crecimiento más fuerte de origen interno se ven respaldadas por el repunte previsto de la inversión fija, los directores observaron las repercusiones de la apreciación del euro, la reestructuración en curso de los balances y el posible impacto de los atentados de Madrid en la confianza, como factores que pueden continuar empañando las perspectivas. En vista de este frágil entorno, los directores respaldaron el mantenimiento de la política monetaria actual hasta que surjan señales convincentes de una recuperación autosostenida de la demanda interna. En cuanto a la política fiscal, los países con una situación presupuestaria débil deberán apuntar a un ajuste sostenido de los desequilibrios subyacentes, para lograr la consolidación fiscal dentro del marco del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Los directores manifestaron su satisfacción por el reciente avance de las reformas estructurales, incluidas la iniciativa “Agenda 2010” en Alemania y las reformas jubilatorias en Francia. Sin embargo, opinaron que queda más por hacer para lograr un mayor crecimiento sostenible a largo plazo y mejorar la capacidad de la zona del euro para ajustarse a las perturbaciones. En particular, previendo los futuros cambios demográficos, se deberían fortalecer más el mercado de trabajo y el de productos, incrementar la participación de la fuerza laboral y aumentar la productividad.

En Japón, la fuerza de la recuperación ha seguido superando sustancialmente las expectativas, con señales satisfactorias de un repunte del consumo privado que complementa la exportación y la inversión empresarial como principales motores del crecimiento. Las presiones deflacionarias también han disminuido, y se ha avanzado en el fortalecimiento de los sectores bancario y empresarial. Los directores alentaron a las autoridades japonesas a usar esos logros como base para realizar nuevos esfuerzos vigorosos a fin de sustentar la recuperación. En este sentido, recomendaron que se continúe con la distensión monetaria cuantitativa para poner fin decisivamente a la deflación, que se adopte un plan bien definido de consolidación fiscal para corregir una situación presupuestaria muy difícil, y que se realicen más reformas de los sectores financiero y empresarial, sobre todo entre los bancos y las empresas más pequeñas.

Los directores opinaron que el análisis realizado por el personal técnico del FMI con respecto a la experiencia de los países industriales en la aplicación de reformas estructurales es útil para comprender cómo avanzar en la implementación de reformas estructurales clave. Mientras que, en general, las reformas han progresado más rápidamente en las zonas en las que generaron beneficios más inmediatos, la experiencia de los últimos 20 años también muestra que el fin de un período dilatado de crecimiento lento ofrece un ambiente especialmente propicio para emprender las reformas más difíciles. En un ambiente tal, las autoridades y el electorado siguen siendo conscientes de los costos de un crecimiento débil, mientras que al mismo tiempo la recuperación económica en curso ayuda a mitigar los costos del ajuste a corto plazo. Por lo tanto, los directores alentaron a las autoridades a aprovechar la actual recuperación para seguir adelante con los programas de reforma estructural, explotando cuidadosamente las complementariedades entre las reformas en distintos ámbitos.

Iraq

Iraq fue uno de los miembros fundadores del Fondo Monetario Internacional en 1946. No obstante, entre 1980 y 2002, debido a la evolución política interna, tres guerras y las sanciones internacionales, el FMI mantuvo escasos contactos oficiales con el Gobierno de Iraq. Tras la caída del Gobierno de Saddam Hussein en marzo de 2003, el FMI restableció el contacto con los funcionarios iraquíes que colaboran con el Consejo de Gobierno iraquí. El FMI envió varias misiones a Baghdad hasta el bombardeo de la oficina de las Naciones Unidas en Iraq en agosto de 2003 que llevó a la suspensión de dichas misiones. Desde entonces, las conversaciones entre el FMI e Iraq tienen lugar fuera del país. La labor del personal técnico del FMI se ha centrado en dos ámbitos principales: 1) establecer un marco macroeconómico y 2) proporcionar asistencia técnica. Además, el Director Gerente del FMI está representado en la Junta Internacional de Asesoramiento y Supervisión (IAMB), el organismo creado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para fiscalizar las auditorías del Fondo de Desarrollo para el Iraq, los ingresos de las exportaciones de petróleo que ingresan al mismo y los controles financieros establecidos por las unidades de gasto de los ministerios.

La labor preliminar sobre el marco macroeconómico sirvió de base para preparar la evaluación de las necesidades iniciales para la conferencia de donantes celebrada en Madrid en octubre de 2003. En esa conferencia, a la que asistieron representantes de 73 países y 20 organismos internacionales, los donantes se comprometieron a aportar unos $33.000 millones en donaciones y préstamos para apoyar la reconstrucción de Iraq en 2003-07. En abril de 2004, el FMI participó en una reunión en el Departamento de Estado de Estados Unidos en Washington en la que el grupo principal de donantes e instituciones inició los preparativos para la creación del Mecanismo del Fondo Internacional para la Reconstrucción de Iraq.

El personal técnico del FMI preparó un análisis de la sostenibilidad de la deuda en consulta con funcionarios iraquíes y representantes de la Autoridad Provisional de la Coalición. El FMI se puso en contacto con 50 países que no son miembros del Club de París para obtener información sobre los préstamos pendientes de Iraq y estimó que la deuda con estos acreedores asciende probablemente a alrededor de $60.000 millones-$65.000 millones, en comparación con unos $42.000 millones con los acreedores del Club de París y $15.000 millones con los acreedores comerciales. Este análisis se presentó al Club de París a finales de mayo de 2004 para su consideración a la hora de determinar el alivio de la deuda que podría recibir Iraq. En la declaración emitida por el Grupo de los Ocho en junio se señaló que deberá llegarse a un acuerdo con respecto al alivio de la deuda sobre la base de los análisis de la sostenibilidad de la deuda preparados por el FMI a más tardar a finales de 2004, una vez que los miembros del Grupo de los Ocho y del Club de París hayan celebrado consultas entre ellos y con los acreedores que no forman parte del Club de París. El 8 de junio de 2004 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas apoyó la formación del gobierno provisional de Iraq, que asumió sus funciones tras la disolución de la Autoridad Provisional de la Coalición el 28 de junio. Este nuevo gobierno provisional prestará servicios hasta que asuma sus funciones el gobierno elegido de transición, lo que debería ocurrir el 31 de diciembre de 2004 o, a más tardar, el 31 de enero de 2005. El apoyo de las Naciones Unidas contribuirá a sentar las bases para el reconocimiento internacional del gobierno provisional y facilitará la normalización de las relaciones entre Iraq y el FMI.

El FMI ha sido uno de los principales proveedores de asistencia técnica a Iraq desde el tercer trimestre de 2003. Ha brindado un volumen considerable de asistencia técnica en varios ámbitos, como la adopción de una nueva moneda, la legislación del banco central y de los bancos comerciales, el sistema de pagos, la ejecución del presupuesto y la gestión del gasto público, la política tributaria, la administración de los ingresos, y la compilación y divulgación de estadísticas económicas. También se han organizado programas de capacitación para funcionarios iraquíes en el ámbito macroeconómico, fiscal, monetario y de estadística.

Países emergentes y otros países en desarrollo

Los directores manifestaron satisfacción por la recuperación en los países emergentes y otros países en desarrollo, a la cual han contribuido la mejora de las variables económicas fundamentales, las fuertes entradas de capital privado y las primas de riesgo históricamente bajas. Se prevé que el crecimiento del PIB se afianzará en la mayoría de las regiones, aunque las perspectivas —sobre todo en los países cuya deuda pública sigue siendo elevada— podrían verse afectadas por un deterioro de las condiciones de financiamiento externo, por ejemplo como resultado de un aumento abrupto o inesperado de las tasas de interés. Los directores reconocieron que, además de la abundante liquidez en los mercados financieros mundiales, la reducción de las primas de riesgo de los bonos de los mercados emergentes también refleja el considerable progreso que están realizando muchos países para fortalecer sus fundamentos económicos y mejorar la estructura de su deuda pública.

El Directorio se mostró alentado por la mejora de las perspectivas de América Latina, donde el fortalecimiento de la demanda interna está comenzando a contribuir a una recuperación inicialmente liderada por las exportaciones. Para sustentar las perspectivas de un mayor afianzamiento de la recuperación, los países tendrán que seguir haciendo esfuerzos vigorosos para reducir su vulnerabilidad ante un posible deterioro de las condiciones de los mercados financieros mundiales, y fortalecer más la confianza de los inversionistas. Los directores tomaron nota del desafío que enfrenta una serie de países de la región para atender las necesidades sociales apremiantes con el trasfondo de niveles de deuda pública aún elevados. En este sentido, destacaron la importancia de poner en práctica amplias estrategias de reforma encaminadas a lograr un crecimiento firme y sostenido, combinadas con inversiones y programas sociales bien focalizados.

Los directores subrayaron el crecimiento excepcionalmente dinámico de las economías emergentes de Asia, que está apuntalado por políticas macroeconómicas acomodaticias, creciente demanda interna, tipos de cambio competitivos y la recuperación del sector de tecnología de la información. El crecimiento pujante de China está brindando un importante respaldo a la actividad económica de la región. Como el crecimiento se está acelerando y están surgiendo algunos desequilibrios financieros, los directores consideraron que muchos países de la región deberán adoptar gradualmente políticas macroeconómicas más restrictivas en 2004-05. En una serie de países, es posible que se justifique una consolidación acelerada de las cuentas públicas, junto con una supervisión prudencial más rigurosa del sistema bancario, para asegurar que los prestamistas evalúen y controlen los riesgos debidamente. La mayoría de los directores opinó que los pasos oportunos y graduales que dé China hacia una mayor flexibilidad del tipo de cambio —combinados con el avance en el desarrollo de los mercados cambiarios y el fortalecimiento del sector bancario— ayudarán a apuntalar la estabilidad de precios a más largo plazo al contener la acumulación continua de reservas internacionales. Esos pasos facilitarían también medidas parecidas en otros países de la región que se enfrentan a la necesidad de una restricción monetaria, y permitirían que la región en su conjunto contribuyera a un crecimiento más equilibrado a escala mundial. Los directores analizaron las repercusiones que tendría para la economía mundial un crecimiento y una integración rápidos de China, y señalaron que, si bien la propia China es claramente la que más se vería favorecida con este proceso, el resto del mundo también continuará gozando de los beneficios a largo plazo del surgimiento económico de China, como ya lo evidencian los aumentos de la productividad. Para llevar esos aumentos al máximo, los directores subrayaron la importancia de que todos los países continúen redoblando esfuerzos por flexibilizar sus economías para fomentar la movilidad de los recursos entre sectores.

El Directorio expresó satisfacción por el sólido desempeño económico en la mayoría de los demás países de mercados emergentes. Las perspectivas de que continúe el fuerte crecimiento siguen siendo favorables en todas las regiones, a condición de que se sigan tomando medidas oportunas para corregir las vulnerabilidades y afianzar más los cimientos de un crecimiento liderado por el sector privado. En lo que respecta a muchos países de Europa central y oriental, los directores destacaron la importancia de seguir adelante con la consolidación fiscal, en particular en los países que debido a un marcado aumento del déficit en cuenta corriente se requiere firmeza para restablecer la disciplina presupuestaria. En los países de la Comunidad de Estados Independientes, la prioridad debería ser continuar con las reformas para mejorar el clima de inversión, fortalecer el sistema bancario y el sistema judicial, y desmantelar las barreras al comercio intrarregional. Para la mayoría de los países de Oriente Medio exportadores de petróleo, los directores subrayaron la importancia de la consolidación fiscal para reducir la vulnerabilidad a las fluctuaciones del precio del petróleo. Para la región en su conjunto, una situación de seguridad más estable y una reducción de las tensiones geopolíticas— junto con reformas generadoras de empleo— serán clave para acelerar el crecimiento a mediano plazo.

Los directores también examinaron el auge del crédito en las economías de mercados emergentes, dado el riesgo de que ese auge presagie marcadas desaceleraciones económicas y crisis financieras. Aunque es difícil identificar ex ante un auge de crédito, las autoridades deben mantenerse alertas, sobre todo en situaciones en que un rápido aumento del crédito vaya acompañado de otras señales de desequilibrio macroeconómico, como déficit en cuenta corriente, auges de inversión y aumentos del precio relativo de los bienes no comerciables. En casi todos los casos, para contener el auge del crédito seguirá siendo necesario fortalecer la supervisión del sistema bancario y realizar un examen riguroso del endeudamiento de las empresas durante períodos de crecimiento rápido.

Los directores se mostraron alentados por la mejora continua de los resultados económicos de África, y por la expectativa de que el crecimiento se acelerará más. Sin embargo, continúa siendo una prioridad apremiante realizar nuevos esfuerzos sostenidos para acelerar el crecimiento y lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir la pobreza a la mitad para el año 2015. Esto requerirá promover una inversión y una actividad más vigorosa del sector privado, reducir la vulnerabilidad a perturbaciones exógenas, desarrollar la infraestructura y fortalecer las instituciones, la gobernabilidad y la transparencia, así como medidas vigorosas para evitar que resurjan conflictos civiles. Los directores manifestaron satisfacción por las recientes iniciativas regionales para acelerar el avance en estos ámbitos, incluidos el mecanismo africano de evaluación paritaria y la adopción de la Convención de la Unión Africana sobre Prevención y Lucha contra la Corrupción. También enfatizaron que seguirá siendo crítica una mayor asistencia de la comunidad internacional para el desarrollo de África, e instaron a que se incremente la ayuda, se mantenga el alivio de la deuda y —fundamentalmente— se amplíe el acceso a los mercados de los países industriales.

Informe sobre la estabilidad financiera mundial

Otro instrumento clave que utiliza el FMI para el seguimiento de la actividad económica mundial es el informe sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report), que como el de las Perspectivas de la economía mundial, se publica dos veces al año. Este informe se centra en los mercados financieros mundiales y abarca la evolución de los mercados financieros maduros y emergentes y el análisis de cuestiones estructurales relacionadas con el sistema financiero mundial. Su objetivo es detectar las fallas que pueden afectar al sistema financiero mundial a fin de contribuir a prevenir las crisis sistémicas. El Directorio Ejecutivo examinó dos informes: uno en agosto de 2003 y el otro en marzo de 2004.

Informe de agosto de 2003

En sus deliberaciones de agosto, los directores señalaron que los mercados financieros mantuvieron su flexibilidad durante el primer semestre de 2003, a pesar de la atonía persistente del crecimiento económico, la incertidumbre geopolítica y la fuerte inestabilidad de los mercados. Advirtieron, sin embargo, que persisten ciertas inquietudes debido a los riesgos relacionados con las perspectivas macroeconómicas, el aumento de los rendimientos de los bonos a largo plazo, la probabilidad de una reducción de las ganancias de las empresas y la vulnerabilidad de los mercados emergentes de bonos a una corrección.

Los directores se refirieron a algunas de las repercusiones de la evolución de los mercados en la política económica. Instaron a las autoridades de los principales mercados financieros a perseverar en la aplicación de reformas orientadas a afianzar los cimientos de sus mercados, lo que permitirá fortalecer el gobierno de las sociedades a fin de restablecer la confianza de los inversionistas, mejorar la reglamentación y supervisión de las compañías de seguros y perfeccionar las prácticas contables y la reglamentación de los planes jubilatorios de prestaciones definidas.

Si bien las condiciones de financiamiento externo para los mercados emergentes mejoraron ligeramente en 2003, los directores advirtieron que el nivel de deuda del sector público de esos países sigue siendo alto y que los prestatarios no deben actuar con excesivo optimismo. Instaron a los países a aprovechar el mayor acceso a los mercados internacionales de capital para avanzar en la aplicación de políticas sanas y mejorar la estructura de sus obligaciones, incluso prorrogando los vencimientos y reduciendo la dependencia de la deuda vinculada al dólar. Los directores señalaron que varios países han logrado poner en marcha operaciones de gestión de sus pasivos. También manifestaron su satisfacción por la utilización de cláusulas de acción colectiva en los recientes contratos de emisión de bonos soberanos.

Los directores se mostraron complacidos por el análisis del informe Global Financial Stability Report sobre la inestabilidad de los flujos de capital hacia los mercados emergentes y convinieron en la necesidad de fomentar la inversión extranjera directa. No obstante, los directores señalaron que la transparencia y una política económica acertada pueden ayudar a los países a estabilizar los flujos de capital, aunque cierta inestabilidad de dichos flujos es inevitable. Además, los países emergentes pueden hacer mucho para protegerse ellos mismos de los efectos de la inestabilidad: por ejemplo, administrar los activos y pasivos, adaptar el régimen cambiario en función del grado de apertura de la cuenta de capital, fortalecer las instituciones financieras internas, fomentar la supervisión y la reglamentación, y desarrollar los mercados nacionales de valores. Los directores indicaron que es cada vez más importante desarrollar fuentes de financiamiento internas estables y eficaces ya que los países de mercados emergentes, como grupo, se han convertido en exportadores netos de capital en los últimos años. Los directores también examinaron las repercusiones del aumento de las tenencias de reservas internacionales de algunos países.

Informe de marzo de 2004

Las condiciones de los mercados financieros habían mejorado considerablemente cuando el Directorio Ejecutivo celebró su reunión sobre el informe Global Financial Stability Report en marzo de 2004, y las perspectivas con respecto a la estabilidad financiera mundial parecían más halagüeñas. Los directores señalaron que este mejoramiento se sustentó en el afianzamiento de la recuperación de la actividad económica mundial, el aumento de los ingresos empresariales y el fortalecimiento de los balances de las empresas. Los prestatarios de los mercados emergentes, muchos de los cuales tomaron medidas para mejorar la situación de las finanzas públicas y la estructura de la deuda interna y externa, se beneficiaron de un aumento de la demanda de exportaciones y de los precios de los productos básicos.

Supervisión de los mercados financieros mundiales

Los directores observaron que, como consecuencia del mejoramiento de las perspectivas económicas y el nivel excepcionalmente bajo de las tasas de interés a corto plazo, los mercados financieros mundiales registraron una sólida recuperación general en 2003. Si bien el bajo nivel de las tasas de interés a corto plazo sigue influyendo en el comportamiento de los inversionistas y alienta, en algunos casos, a asumir mayores riesgos en la búsqueda de altos rendimientos, la mayor parte de los índices de los mercados maduros y emergentes parecen mostrar el inicio de un período de estabilización durante el cual los inversionistas se mostrarán más prudentes y más selectivos.

Los directores hicieron hincapié en que este mejoramiento de las perspectivas de estabilidad financiera tiene sus riesgos y señalaron que estos riesgos requerirán un seguimiento constante, sobre todo porque están interrelacionados. La primera serie de riesgos guarda relación con un entorno caracterizado por el bajo nivel de las tasas de interés durante un período prolongado y por la abundancia de liquidez. En este entorno, el valor de los activos puede superar los niveles justificados por el mejoramiento de las variables fundamentales y tarde o temprano tendrá que aumentar el nivel de las tasas de interés en los mercados maduros. Ello puede tener consecuencias generalizadas, como una mayor volatilidad de los mercados de bonos si los inversionistas deciden revisar bruscamente sus perspectivas con respecto a las tasas de interés —como ocurrió en 1994 cuando vendieron masivamente sus bonos mundiales de renta fija— o si la valoración de los activos, basada en un nivel excepcionalmente bajo de las tasas de interés de los instrumentos sin riesgo, sufre una corrección abrupta. Para protegerse frente a estos riesgos, los directores instaron a las autoridades económicas a establecer oportunamente estrategias de comunicación prospectivas que alienten a los inversionistas a basar sus decisiones en las variables fundamentales y no en la expectativa de que las tasas de interés se mantendrán en niveles muy bajos por un período indefinido. Los directores señalaron que los posibles efectos del aumento de las tasas de interés en las economías de mercados emergentes serán amortiguados por el hecho de que muchas economías han logrado reducir sus vulnerabilidades, y que el afianzamiento del crecimiento mundial también contribuirá a compensar el impacto de la subida de las tasas de interés.

Asimismo, los directores ejecutivos examinaron el riesgo de inestabilidad de los mercados como consecuencia de los grandes desequilibrios externos mundiales, en particular la posibilidad de que la evolución desfavorable de los mercados cambiarios repercuta en otros mercados de activos. Señalaron que hasta la fecha la depreciación del dólar de EE.UU. frente a otras monedas principales ha sido ordenada. La mayoría de los directores consideraron que, en vista del sustancial volumen de flujos de capital que deberá seguir atrayendo la economía estadounidense, no puede descartarse, sin embargo, el riesgo de una depreciación pronunciada del dólar de EE.UU., lo que probablemente dará lugar a un aumento de las tasas de interés de los instrumentos denominados en esa moneda y a una corrección del valor de los activos. Para la comunidad internacional una de las prioridades clave de política económica seguirá siendo realizar un esfuerzo concertado, vigoroso y sostenido, que garantice un ajuste ordenado de los desequilibrios mundiales a mediano plazo.

Al referirse a las mejores condiciones de financiamiento externo para los prestatarios de los mercados emergentes, los directores señalaron que el mejoramiento de la calificación crediticia de muchos de ellos y el bajo nivel de las tasas de interés en los principales mercados financieros contribuyeron a la extrordinaria reducción que registraron las primas de riesgo de los bonos de los mercados emergentes en 2003. Los directores respaldaron las medidas aplicadas por muchos mercados emergentes en el favorable entorno actual del mercado para satisfacer una parte importante de sus necesidades de financiamiento, mejorar la estructura de la deuda y prolongar los vencimientos. Se prevé que la corrección en 2004 de la depreciación excesiva que sufrió en 2003 la moneda de muchas economías de América Latina contribuya a reforzar aún más la sostenibilidad de la deuda de estos países. Los directores también expresaron su satisfacción por la tendencia a que la inclusión de cláusulas de acción colectiva en los contratos de emisión de bonos soberanos se convierta en una norma. A pesar de la evolución alentadora de la región en general, algunos países parecen haber reducido sus esfuerzos en el ámbito de la política y la reforma estructural. Si no adoptan oportunamente medidas correctivas, advirtieron los directores, estos países se enfrentarán a un mayor riesgo de que sus vulnerabilidades queden expuestas si se produce un cambio de tendencia de las actuales condiciones favorables de financiamiento externo.

Los directores expresaron su satisfacción por el afianzamiento continuo de los balances de los hogares, empresas y bancos a lo largo de 2003, lo que puede atribuirse a que las empresas y los hogares siguieron acumulando liquidez y a que el aumento de los valores de los activos reforzó su patrimonio neto. No obstante, la subida de las tasas de interés podría aumentar la carga del servicio de la deuda, en particular en varios países europeos donde los niveles de deuda del sector empresarial siguen siendo altos. Los directores señalaron que la disminución de los rendimientos a largo plazo ha intensificado las actividades de refinanciamiento en el mercado hipotecario estadounidense, lo que reactiva la posibilidad de que se lleven a cabo operaciones de cobertura de riesgos que podrían amplificar las fluctuaciones de los rendimientos. En este contexto, los directores expresaron su satisfacción por las propuestas encaminadas a reforzar la reglamentación de los organismos hipotecarios estadounidenses y resolver la cuestión de la garantía implícita del Estado.

Los directores hicieron hincapié en que las condiciones relativamente favorables imperantes, en general, en los mercados maduros y emergentes brindan la excelente oportunidad de centrar la atención en varias reformas estructurales clave que favorezcan la estabilidad financiera a largo plazo. En los mercados maduros, los escándalos financieros en el sector de los fondos de inversión y de algunas empresas, como Parmalat, subrayan una vez más la necesidad de seguir mejorando el gobierno de las sociedades y reforzando los cimientos del mercado. Concretamente, los directores recomendaron adoptar medidas para intensificar la supervisión ejercida por los inversionistas y las autoridades reguladoras de las empresas cuya estructura de capital y de propiedad es compleja, y para establecer un mayor control por parte del público de las prácticas de auditoría. Los países de mercados emergentes deberán centrarse primordialmente en seguir reduciendo el nivel y la vulnerabilidad de la deuda pública, promover los mercados financieros locales y redoblar los esfuerzos para mejorar las condiciones para la inversión extranjera directa, que se ha mantenido a un nivel decepcionante a pesar del repunte general de los flujos de capital.

Transferencia del riesgo y actividad aseguradora

El Directorio analizó varias cuestiones de reglamentación y divulgación de información relacionadas con la transferencia del riesgo de las instituciones bancarias a las instituciones no bancarias en los mercados maduros, incluido el sector de los fondos de inversión de alto riesgo (“hedge funds”), en el que a pesar del seguimiento directo por las contrapartes y los inversionistas, parece que se requiere una transparencia más amplia y más sistemática en cuanto a los riesgos y prácticas. Los directores señalaron que la labor futura del personal técnico del FMI se centrará en el sector de los fondos de alto riesgo y el de los fondos de pensiones.

Los directores señalaron que la transferencia del riesgo de crédito al sector de los seguros, así como el mejoramiento de la gestión de riesgos en ese sector, parecen haber contribuido a reforzar la estabilidad financiera general. Además, al asignar una proporción más importante de su cartera a instrumentos de crédito, muchas compañías de seguros de vida consiguieron rendimientos más previsibles. Si bien la inversión de las compañías de seguros en instrumentos de crédito merece ser respaldada, los directores hicieron hincapié en que esta debe ir acompañada de esfuerzos continuos por mejorar la gestión de riesgos y la fiscalización del sector. Entre otras recomendaciones se ha propuesto ampliar la aplicación por parte de las autoridades reguladoras de las normas de capital ponderado por riesgo; mejorar los medios de supervisión en muchos mercados maduros; intensificar el intercambio de información entre los organismos de supervisión y fortalecer los requisitos de divulgación de información. Los directores expresaron su satisfacción por el debate actual sobre las normas contables internacionales para las compañías de seguros y esperan con interés que se elaboren normas convergentes que reflejen con exactitud la situación financiera de las compañías de seguros. Los directores señalaron que debe exigirse la divulgación de información completa, que incluya datos sobre las cuestiones delicadas y los riesgos. Si bien las agencias de calificación crediticia contribuyen en forma importante a divulgar información sobre los riesgos, los directores advirtieron que estas agencias no pueden reemplazar a una supervisión eficaz.

Inversionistas institucionales en los mercados emergentes

Con respecto a la base de inversionistas institucionales en los mercados emergentes, los directores consideraron que la creación de una base de inversionistas estable es esencial para reducir la volatilidad de los flujos de capital que reciben los mercados emergentes. Si bien las reformas en marcha han contribuido a una conveniente ampliación y diversificación de dicha base, la reducción del número de inversionistas estables con respecto a los oportunistas también puede haber contribuido a aumentar la inestabilidad de los flujos de capital. Otra fuente de posible inestabilidad es el impacto que pueden tener las variaciones, incluso ligeras, de las carteras de los inversionistas institucionales en los mercados emergentes, dado el volumen considerable de activos que administran estos inversionistas. Los directores coincidieron en que los factores que influyen en el carácter cambiante de la base de inversionistas, así como sus repercusiones en la política económica, en particular en las políticas y prácticas de gestión de la deuda en los mercados emergentes, exigen un minucioso análisis continuo. Hicieron hincapié en la importancia de la debida transparencia y divulgación de información con respecto a las políticas de las autoridades económicas y la evolución de las empresas, y consideraron que, en este sentido, los programas de relaciones con los inversionistas son un instrumento especialmente útil. Además, los directores señalaron que el establecimiento de una infraestructura de mercado eficaz en las economías emergentes contribuiría a atraer a inversionistas institucionales de los mercados maduros y de los mercados locales.

Los directores se refirieron asimismo a las repercusiones que tiene en la supervisión y reglamentación la expansión de las carteras de inversionistas institucionales no bancarios en los mercados emergentes, en particular el rápido crecimiento de los fondos de pensiones. Señalaron que, en vista de la desproporción creciente entre los activos administrados por estos fondos y los valores disponibles, será necesario coordinar estrechamente la reforma del marco reglamentario, la expansión de los mercados financieros locales y la progresiva flexibilización de los límites a las inversiones extranjeras en los fondos de pensiones para brindarles más oportunidades de diversificar sus carteras. Los directores consideraron que la expansión de los mercados de valores locales es un elemento esencial para garantizar la gestión adecuada de los riesgos por parte del sector de seguros. En vista del rápido crecimiento y la complejidad cada vez mayor de las actividades de los inversionistas institucionales locales en los mercados nacionales e internacionales, los directores indicaron que también sería importante redoblar los esfuerzos para mejorar los conocimientos de los inversionistas y de las autoridades reguladoras en materia de gestión de riesgos.

Supervisión regional

Políticas económicas de la zona del euro

En septiembre de 2003, el Directorio Ejecutivo examinó las políticas económicas de la zona del euro y las políticas comerciales de la Unión Europea (UE).

Los directores señalaron que las autoridades de la zona del euro se enfrentan a muchas dificultades de política económica. Observaron, en particular, que el crecimiento económico prácticamente se paralizó a partir del último trimestre de 2002; las exportaciones netas y la inversión disminuyeron y el desempleo aumentó. También indicaron que persisten algunos problemas relacionados con el envejecimiento de la población y la desaceleración de la expansión de la fuerza laboral que se están convirtiendo en un lastre cada vez mayor para el crecimiento potencial, la sostenibilidad fiscal y el sistema de pensiones. La ampliación de la UE, si bien beneficiará a todos los países, también planteará nuevas dificultades. Los directores advirtieron que deberán aplicarse en forma sostenida políticas nacionales con más visión de futuro y reformas estructurales más vigorosas para superar con éxito estas dificultades. Si bien las dificultades experimentadas han inducido a aplicar este tipo de políticas, en particular en el ámbito estructural, el Directorio señaló que es esencial que estas medidas, potencialmente prometedoras, se mantengan una vez que se superen las dificultades.

Los directores consideraron que la atonía de la actividad económica en toda la zona obedece a una serie de perturbaciones, así como a rigideces estructurales y fallos de política económica. Entre las perturbaciones cabe señalar el estallido de la burbuja de los mercados de valores, el bajo nivel de confianza de las empresas y los consumidores, la reducción de la demanda interna, la corrección del euro a niveles de equilibrio a más largo plazo, y las incertidumbres geopolíticas. Las rigideces en los mercados de trabajo y la menor utilización de financiamiento del mercado contribuyeron, en cierta medida, a mitigar los efectos de las perturbaciones, pero también retrasaron los ajustes después del estallido de la burbuja y los ajustes dentro de la zona. En consecuencia, se prevé que el estancamiento general se superará solo en forma progresiva y que el crecimiento se situará en niveles inferiores a los esperados a lo largo de casi todo 2004. No obstante, el Directorio expresó satisfacción por el mejoramiento de los indicadores de las encuestas y de la confianza, lo que apunta a un repunte gradual del crecimiento en el segundo semestre de 2003. Con respecto a los riesgos para las perspectivas, los directores consideraron que se han equilibrado.

A pesar de las repercusiones que pueda tener la reciente apreciación del euro en las perspectivas a corto plazo de la zona, los directores consideraron que esta apreciación es beneficiosa en general y que contribuyó a reducir la inflación; señalaron asimismo que la competitividad de la zona del euro ha vuelto a situarse en su nivel medio a largo plazo. La mayoría de los directores estuvo de acuerdo en que la zona del euro soportó una parte desproporcionada de la carga del ajuste provocado por el debilitamiento del dólar y señalaron que en el futuro es necesario lograr una distribución mundial más equitativa de dicha carga a fin de reducir los desequilibrios en la economía mundial y alcanzar un crecimiento equilibrado en las principales zonas monetarias.

Los directores consideraron que la política monetaria fue eficaz y logró afianzar su credibilidad. Dicha política se mantuvo acorde con la evolución de la inflación y el producto, y el marco monetario se modificó a tono con la experiencia de los últimos cinco años. Concretamente, el Banco Central Europeo (BCE) definió más claramente el objetivo de inflación, establecido “por debajo pero cerca del 2%”, lo que contribuyó a reducir considerablemente el riesgo de errores de interpretación y a establecer un ancla explícita para las expectativas de inflación a más largo plazo. La mayoría de los directores señaló que este objetivo de inflación a mediano plazo permite que la inflación varíe de un país miembro a otro y sirve para amortiguar las perturbaciones que podrían llevar a toda la zona del euro a la deflación. Los directores expresaron su satisfacción asimismo por la definición más explícita de las funciones de análisis monetario a largo plazo y análisis económico a corto plazo en la estrategia antiinflacionista del BCE.

Los directores estuvieron de acuerdo en que el BCE debe tener en cuenta los riesgos de corrección a la baja de la inflación y señalaron que se han atenuado las presiones inflacionarias. Los riesgos se han equilibrado en cierta medida al frenarse el avance del euro, pero los efectos acumulativos de la atonía de la actividad económica, el continuo exceso de oferta en los mercados de trabajo y la apreciación considerable del euro en períodos anteriores contribuirán a reducir el nivel general de inflación a una tasa muy por debajo del 2% para finales de 2004. Los directores señalaron que los costos de no alcanzar el objetivo de inflación son mayores que los de sobrepasarlo. Un nivel bajo de inflación no favorecerá el ajuste de los balances y dejará menos margen de maniobra y, por lo tanto, aumentará los costos del ajuste de los precios relativos en toda la zona. Esto, a juicio de los directores, junto con el riesgo de una apreciación del euro, justifica aún más la necesidad de que la política monetaria mantenga una orientación acomodaticia a fin de respaldar la confianza hasta que se afiance la reactivación autosostenida de la demanda interna.

Japón

El diálogo de política económica entre las autoridades japonesas y el FMI en el ejercicio 2004 se centró en las medidas que podrían impulsar un crecimiento alto y sostenido a mediano plazo. En la reciente consulta del Artículo IV, el FMI hizo hincapié en la necesidad de revitalizar los sectores empresarial y financiero, atacar la deflación, lograr un saldo fiscal sostenible a mediano plazo y emprender reformas reglamentarias para facilitar la redistribución de recursos.

Las autoridades compartieron la opinión del FMI y tomaron medidas para resolver estos problemas. Elaboraron un programa de reestructuración empresarial, reforzaron la supervisión y reglamentación bancarias, tomaron medidas monetarias para luchar contra la deflación, redujeron el gasto en obras públicas y lo asignaron en forma más eficiente, a la vez que comenzaron a liberalizar sectores importantes.

Además, Japón participó en el programa de evaluación del sector financiero. Las autoridades seguirán resolviendo los problemas identificados en la evaluación, en la que se hace hincapié en la necesidad de que el gobierno aplique nuevas reformas bancarias y reduzca su participación en el sector bancario japonés a mediano plazo.

Actividades de Japón y el FMI en el ejercicio 2004
Agosto de 2003El Directorio Ejecutivo del FMI concluye la consulta del Artículo IV correspondiente a Japón.
Septiembre de 2003Se publica la evaluación de la estabilidad del sistema financiero y la información suplementaria.
Febrero de 2003Visita de Horst Köhler, Director Gerente del FMI.

Es necesario aplicar una política fiscal orientada hacia el futuro para mejorar la calidad y asegurar la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas en vista de las posibles presiones fiscales creadas por el envejecimiento de la población. A este respecto, el Directorio señaló que la evolución fiscal no ha sido favorable, en particular en las tres economías principales, donde casi todas las políticas han tenido un enfoque a corto plazo y los excesos fiscales durante los años de auge han acrecentado las dificultades para mantener el déficit nominal por debajo del tope fijado. Los directores estuvieron de acuerdo en que esta evolución subraya la necesidad de establecer un marco fiscal en la Unión Económica y Monetaria (UEM). Los directores consideraron que, a más largo plazo, los parámetros básicos del Tratado de la UE y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) son, en general, adecuados. Con respecto a los casos en que el déficit público supera el límite del 3%, los directores hicieron hincapié en que la falta de disciplina fiscal en el pasado, y no el marco fiscal por sí solo, es la causa del limitado margen de maniobra fiscal en las tres principales economías de la zona del euro. El envejecimiento de la población exige que la mayor parte de los países de la zona del euro avance por lo menos hacia un equilibrio básico a mediano plazo. Si lo logran, habría margen para que funcionen los estabilizadores automáticos, y el tope del 3% no sería una limitación absoluta, salvo en circunstancias excepcionales, como prevé el pacto.

Los directores subrayaron el posible conflicto entre la necesidad a corto plazo de aplicar un estímulo fiscal para reactivar el crecimiento económico y la de sanear las finanzas públicas a fin de restablecer la credibilidad del PEC y lograr la sostenibilidad fiscal. No obstante, consideraron que podrían aplicarse políticas fiscales con más visión de futuro que ayuden a alcanzar la sostenibilidad a largo plazo y al mismo tiempo permitan una mayor flexibilidad a corto plazo. El PEC debería centrarse tanto en el crecimiento como en la estabilidad, pero el crecimiento significa primordialmente la aplicación de reformas estructurales y no la gestión de la demanda a corto plazo. Dentro de este marco, la mayor parte de los directores reconoció que hay margen para sustituir la consolidación fiscal a corto plazo por compromisos multianuales creíbles de aplicar reformas estructurales que favorezcan el crecimiento y la consolidación, en particular, recortar el gasto y crear más incentivos en lugar de aumentar los impuestos. Si bien se señaló que esto plantea riesgos de credibilidad para el PEC, en la medida en que implica nuevos incumplimientos del límite del 3% fijado para el déficit, la norma continúa siendo que los países con un situación fiscal básica débil deberán adoptar medidas discrecionales de política fiscal para lograr un ajuste fiscal básico de alta calidad del 0,5% del PIB al año. No obstante, muchos directores reconocieron que en los casos en que se logren avances sólidos en el ámbito macroeconómico y en las reformas estructurales a largo plazo, los retrasos que cumplan la norma en forma acumulativa, es decir, el 1,5% del PIB en el período 2004-06, también permitirán equilibrar en forma adecuada los objetivos a largo y a corto plazo. No obstante, varios directores advirtieron que no sería conveniente apartarse del compromiso de lograr un ajuste fiscal básico sostenido del 0,5% del PIB al año.

Los directores instaron a los países a llevar a cabo las reformas estructurales de manera más vigorosa y sostenida. Señalaron que, si bien el bajo nivel de la tasa básica de crecimiento obedece, en parte, a la desaceleración del crecimiento demográfico, hay un margen considerable para aumentar las tasas de utilización de los recursos de mano de obra e intensificar el progreso tecnológico y la innovación. El prolongado período que se requiere para que se materialicen los aumentos de las tasas de participación laboral requerirán la adopción de medidas concertadas lo antes posible para frenar, si no revertir, la caída del crecimiento per cápita potencial derivada del envejecimiento de la población y el deterioro de las finanzas públicas. En este contexto, los directores hicieron hincapié en la importancia de llevar a cabo la reforma del mercado de trabajo y de los sistemas de pensiones. La pérdida del tipo de cambio como mecanismo de ajuste dentro de la unión monetaria, en particular en un contexto de limitada movilidad laboral, exige mayor flexibilidad en los mercados de productos y de trabajo.

Los directores expresaron su satisfacción por las reformas alentadoras adoptadas recientemente en algunos países, pero subrayaron que hay que hacer mucho más para lograr los objetivos acordados en Lisboa por el Consejo Europeo en 2000. Los directores se manifestaron especialmente alentados por los progresos logrados en la creación de un mercado único de servicios financieros. Además, señalaron que se ha reactivado el proceso de reforma en los países más grandes, en particular en el ámbito de los mercados de trabajo y los sistemas de seguridad social. En algunos casos, los progresos superan las expectativas. También se reconoce cada vez más que es necesario aprovechar las sinergias —no explotadas, en general— entre las reformas estructurales, el mejoramiento de los resultados económicos y la sostenibilidad fiscal. Estas sinergias podrían mejorar las perspectivas de crecimiento a mediano plazo y restablecer la credibilidad del PEC. No obstante, los directores señalaron que la lista de reformas que deberán aplicarse es larga y varía de un país a otro, y sigue habiendo una fuerte resistencia a las reformas, que probablemente se intensificará a medida que mejore la situación económica. Es esencial que el nuevo impulso de reforma no se convierta meramente en una reacción ante las dificultades económicas, y que sea en cambio un proceso sostenido por muchos años. Por consiguiente, los directores expresaron su satisfacción por las medidas adoptadas por la Comisión y respaldadas por el ECOFIN para reforzar la supervisión dando una orientación más precisa y una mayor visión de futuro a las directrices generales de política económica.

Los directores respaldaron la reciente decisión de reformar la Política Agrícola Común y señalaron que el acuerdo de “desvincular” las subvenciones agrícolas de la producción reducirá las presiones a la baja sobre los precios mundiales. Muchos directores observaron que para lograr los objetivos de la Ronda de Doha de negociaciones comerciales multilaterales será esencial un compromiso más firme de la UE de abrir sus mercados y que la UE y otras economías avanzadas deberán hacer más concesiones a los países en desarrollo para crear un entorno de comercio multilateral que favorezca el desarrollo económico y la reducción de la pobreza.

Adopción del euro en Europa central

En febrero de 2004, los directores ejecutivos analizaron los desafíos que enfrentan los cinco antiguos países en transición de Europa central —Eslovenia, Hungría, Polonia, República Checa y República Eslovaca—, junto con los Estados bálticos, Chipre y Malta, durante el período de transición hacia la adopción del euro.

El debate se centró en dos cuestiones fundamentales: cuándo adoptar el euro y cómo prepararse para la adopción de dicha moneda. Los directores señalaron que, si bien el ingreso en la Unión Europea plantea desafíos para todos los países, las cuestiones macroeconómicas que entraña la adopción del euro serán especialmente complejas para los países de Europa central, que mantienen regímenes de tipos de cambio flexibles. Observaron que para abordar estas cuestiones deberá examinarse detenidamente cada caso por separado, y que el proceso y el ritmo de adopción del euro variarán según las circunstancias de cada país.

Los directores indicaron que la adopción del euro podría generar importantes ventajas para los países de Europa central, siempre que se apliquen firmes medidas de respaldo. Estas ventajas se derivarán de la eliminación del riesgo cambiario, la reducción de los costos de transacción, la mayor disciplina en materia de políticas, la disminución de las tasas de interés y la mayor transparencia de los precios. Si bien son difíciles de cuantificar, estas ventajas se traducirán principalmente en la expansión del comercio y la inversión, y en un aumento más rápido de la productividad y de los ingresos. Los directores hicieron hincapié en que, para lograr estos beneficios, los países tendrán que mantener condiciones macroeconómicas y estructurales sólidas y fomentar aún más el desarrollo del sector privado. Concretamente, los mercados de bienes y de factores productivos deberán ser flexibles, y tendrá que asegurarse la viabilidad de las finanzas públicas, reduciendo al mínimo las rigideces derivadas del gasto no discrecional. Los directores señalaron que las estrategias de política económica de los países de Europa central ya muestran una trayectoria promisoria que les permitirá lograr estas condiciones en muchos ámbitos importantes.

Los directores observaron que la adopción del euro también implicará costos derivados de la pérdida del instrumento de política monetaria, habida cuenta de que esta puede contribuir a contrarrestar las perturbaciones asimétricas de la demanda y constituir un mecanismo para contener las presiones de la demanda. Si bien la mayor convergencia de los ciclos económicos ayudará a reducir el riesgo de perturbaciones asimétricas, sería conveniente que, antes de la adopción del euro, los países desarrollaran la flexibilidad suficiente para hacer frente a las perturbaciones subsistentes. La entrada en la zona del euro permitirá eliminar eficazmente el alto grado de volatilidad derivada de los tipos de cambio a la que están expuestos los países de Europa central.

El proceso de transición al euro comprende la participación en el mecanismo de tipos de cambio (MTC 2) y el cumplimiento de los criterios de Maastricht. Los directores reconocieron que las fechas para estas dos medidas deberán decidirse según las circunstancias de cada caso, teniendo en cuenta todas las cuestiones de política pertinentes. Cabe considerar tres cuestiones de gran importancia para garantizar que los candidatos a la adopción del euro estén bien preparados para participar en la UEM.

  • Antes de la adopción del euro, deben armonizarse las condiciones económicas, en particular en lo que respecta a la correlación de los ciclos económicos y los vínculos comerciales. Si bien cabe prever que los ciclos económicos estén aún más sincronizados una vez que los países adopten el euro, un grado suficiente de convergencia cíclica, antes de la adopción de la moneda única, contribuirá a mejorar las perspectivas de que la participación en la zona del euro sea provechosa.

  • Deberán establecerse mecanismos de ajuste —flexibilidad de precios y salarios y la capacidad de aplicar una política fiscal anticíclica— para asegurar que puedan absorberse eficazmente las perturbaciones asimétricas sin el instrumento de política monetaria.

  • Los países candidatos a adoptar el euro deberán lograr un grado adecuado de convergencia nominal. Los directores indicaron que convendría analizar nuevamente cuál es el mejor parámetro para medir la convergencia nominal. Varios directores juzgaron prudente la propuesta de utilizar el objetivo de inflación del BCE como base para definir los “Estados miembros con mayor estabilidad de precios” al establecer el límite de inflación de Maastricht. Este enfoque garantizaría que se consideren adecuadamente las condiciones imperantes en cada uno de los países candidatos. No obstante, otros advirtieron que los criterios de Maastricht no deben interpretarse de forma que puedan plantearse cuestiones de tratamiento desigual entre los nuevos miembros y los actuales.

Los directores señalaron que será necesario redoblar los esfuerzos para cumplir estas condiciones, pero en muchos aspectos, en particular en el ámbito de la integración comercial, los países de Europa central ya se encuentran por lo menos en condiciones similares a las de algunos de los actuales países miembros de la UEM en la misma etapa del proceso de adhesión.

El debate puso de relieve varios factores de vulnerabilidad que deberán manejarse con cautela. Los directores señalaron que los países de Europa central seguirán atrayendo flujos de capital que pueden ser inestables debido a su volumen y a la posibilidad de que se especule con respecto a la fecha y las condiciones de adopción del euro. También observaron que la perspectiva de que aumente rápidamente el crédito, a partir de las bajas tasas actuales de intermediación bancaria, implica el posible riesgo de que se produzcan un recalentamiento de la economía y burbujas en los precios de los activos. Los directores advirtieron que la aplicación de políticas macroeconómicas firmes y coherentes y una supervisión sólida y eficaz de los bancos serán elementos esenciales para mitigar estos factores de vulnerabilidad y ayudar a los países de Europa central a que la participación en el MTC 2 y la etapa inicial en la zona del euro sean experiencias fructíferas. Si bien se reconoció que en algunas circunstancias excepcionales la aplicación temporal de restricciones a los flujos de capital puede tener una función complementaria, también se consideró que esta opción pondría en peligro el objetivo de una mayor integración.

Los directores coincidieron en que probablemente el principal desafío para los países de Europa central durante la preparación para adoptar el euro sea lograr nuevos avances en la consolidación fiscal. Señalaron que esta tarea requerirá formular planes creíbles de ajuste fiscal a mediano plazo basados en un consenso firme y demostrar un progreso sostenido en el cumplimiento de los objetivos de ajuste. También se indicó que estos países deben estar dispuestos a acelerar el ritmo de la consolidación fiscal si se produce un auge del crédito bancario. Si bien reconocieron las dificultades para lograr este objetivo en la práctica, los directores opinaron que resulta acertado aplicar una estrategia a mediano plazo que permita reducir el déficit fiscal estructural a un nivel inferior al criterio del 3% del PIB, establecido en Maastrict, en el momento de la adopción del euro, con el objetivo de dejar que funcionen plenamente los estabilizadores automáticos cuando las condiciones cíclicas sean desfavorables. La reducción de los niveles de déficit también ayudará a los países de Europa central a lograr coeficientes de endeudamiento público que sean suficientemente prudentes teniendo en cuenta la volatilidad de los ingresos fiscales y el alcance de las rigideces del gasto. Al mismo tiempo, la necesidad de mantener la inversión pública a un nivel que permita lograr una mayor convergencia real subraya la importancia de aplicar medidas de ajuste fiscal de alta calidad centradas en restringir los gastos menos productivos, en particular las subvenciones y transferencias sociales.

El debate puso de relieve varios aspectos importantes del MTC 2 en el período anterior a la adopción del euro. Las decisiones sobre la paridad central con la que los países de Europa central deben entrar en el MTC 2 requerirán una evaluación difícil y delicada con respecto al nivel en que deberá establecerse esa paridad dada la incertidumbre acerca del tipo de cambio de equilibrio. En cualquier caso, los países participantes tienen que estar de acuerdo con la paridad y los tipos de conversión.

Para participar en el MTC 2 los países de Europa central también deberán formular estrategias de política bien concebidas. Algunos directores respaldaron la opinión de que estos países deben solicitar la entrada en el MTC 2 solo cuando ya hayan logrado progresos sustanciales en la reducción de la inflación, la corrección de los déficit fiscales y la aplicación de reformas estructurales. Esto permitirá limitar al período mínimo de dos años el tiempo en que los países permanezcan en el MTC 2. No obstante, algunos directores también secundaron la opinión de que el MTC 2 brindará a los países participantes un marco útil y flexible para evaluar la coherencia de la política y la eficacia de la paridad central y los ayudará a orientar las políticas económicas hacia una convergencia sostenible y la reducción de las fluctuaciones cambiarías. Según esta opinión, no sería acertado tratar de reducir el período en que participan en el MTC 2, que puede variar de un país a otro. Al mismo tiempo, se destacó que no debería retrasarse excesivamente la conversión al euro en el caso de los países que ingresen en el MTC 2 con variables fundamentales sólidas y políticas que les permitan participar plenamente en la zona del euro, dados los posibles riesgos de presiones especulativas que implica la participación en el MTC 2 durante un período prolongado y la obligación establecida en el Tratado de Maastricht de adoptar el euro una vez cumplidos plenamente todos los criterios.

Los directores señalaron la importancia de contar con un marco de política monetaria claramente definido durante la participación en el MTC 2. Con el respaldo de políticas sólidas, el objetivo debe ser establecer un marco que potencie los efectos estabilizadores de una paridad central establecida adecuadamente, aumente la posibilidad de cumplir los criterios relativos al tipo de cambio y la inflación, y permita hacer frente a las presiones especulativas. Los directores examinaron varios marcos posibles, pero advirtieron que no existe un régimen monetario que cumpla todos los requisitos que necesita cada país. Por lo tanto, hicieron hincapié en que el personal técnico del FMI y las instituciones regionales podrían contribuir en gran medida a alentar a las autoridades nacionales de los países candidatos a elegir el marco de política monetaria sopesando todas las ventajas e inconvenientes, así como los riesgos de cada decisión. Los directores también hicieron hincapié en la necesidad de que el marco seleccionado envíe señales claras a los mercados sobre la forma en que responderá la política monetaria a los diversos tipos de perturbaciones posibles.

Por último, el Directorio subrayó que, en vista de los considerables desafíos de política económica futuros, uno de los objetivos prioritarios de los países de Europa central será lograr que la estrategia de adopción del euro cuente con amplio respaldo. Una manera de lograr este objetivo es mantener una comunicación clara y oportuna con los mercados, y entre estos países y la Comisión Europea y el BCE. Ello implicará asimismo reducir al mínimo la incertidumbre con respecto a los criterios que se utilizarán para evaluar el cumplimiento de los requisitos para la adopción del euro, salvaguardando al mismo tiempo cierto margen de discrecionalidad para la evaluación final del cumplimiento de los criterios de Maastricht.

Comunidad Económica y Monetaria de África Central

En noviembre de 2003, los directores analizaron la evolución económica y las principales cuestiones regionales de política económica vinculadas a la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (CEMAC), integrada por Camerún, Chad, Gabón, Guinea Ecuatorial, República Centroafricana y República del Congo.

La evolución macroeconómica de la región de la CEMAC fue en general satisfactoria en 2002: el crecimiento se mantuvo vigoroso y la inflación moderada, y aumentó el nivel de reservas oficiales. No obstante, la región sigue dependiendo excesivamente del sector del petróleo y los indicadores de desarrollo humano mejoraron muy poco a pesar de la riqueza de recursos naturales de la región. A nivel más general, los directores consideraron que la mayor convergencia de las políticas fiscales, monetarias y comerciales de los países miembros contribuirá a aprovechar plenamente el potencial de la integración económica regional.

Mozambique

Mozambique concluyó cuatro programas respaldados por el FMI entre 1987 y 2003. Estos programas ayudaron al país a llevar a cabo importantes reformas estructurales durante el período de transición de una economía de planificación centralizada a una economía de mercado, lograr la estabilización macroeconómica y reducir considerablemente la carga de la deuda. La tasa media anual de crecimiento del PIB ascendió a alrededor del 7% en ese período. El país aumentó las reservas de divisas y el valor presente neto de la deuda externa del sector público de Mozambique se redujo de un nivel equivalente a más del 500% de las exportaciones a finales de 1998 a menos del 100% a finales de 2003. La proporción de la población que vive por debajo del umbral de pobreza se ha reducido unos 15 puntos porcentuales desde 1997, cuando se situó en el 70%.

El programa de las autoridades para el año calendario 2004 incluye medidas para ampliar y mantener el nivel de crecimiento mediante la aplicación sostenida de una gestión macroeconómica prudente y llevando a cabo un programa importante de reformas pendientes para acelerar el desarrollo del sector privado.

El FMI brinda un nivel importante de asistencia técnica en el ámbito de los sectores financiero y fiscal en estrecha colaboración con otros organismos que fomentan el desarrollo y que también proporcionan respaldo financiero. Este asistencia ha ayudado a Mozambique a realizar muchos progresos en el fortalecimiento de las finanzas públicas, en especial la administración tributaria y aduanera.

Actividades de Mozambique y el FMI en el ejercicio 2004
Junio de 2003Concluye el quinto examen de los resultados económicos de Mozambique en el marco del programa respaldado por el SCLP.
Julio de 2003Visita de Horst Kóhler, Director Gerente del FMI, quien asistió asimismo a la segunda reunión de Jefes de Estado de la Unión Africana en Maputo.
Noviembre de 2003Mozambique inicia su participación en el Sistema General de Divulgación de Datos; el FMI y el Banco Mundial publican la evaluación de la estabilidad del sistema financiero.
Diciembre de 2003El Directorio Ejecutivo del FMI concluye la consulta del Artículo IV y la evaluación ex post de los resultados económicos de Mozambique en el marco de los programas respaldados por el FMI.

En este contexto, los directores lamentaron el lento progreso en la convergencia macroeconómica e instaron a las autoridades a mostrar una mayor voluntad política para respaldar y fortalecer el proceso de supervisión. Expresaron su satisfacción por la introducción de criterios de convergencia más eficaces y recomendaron que se refuerce aún más el proceso de evaluación mutua. Habida cuenta de la volatilidad de los ingresos petroleros, instaron a las autoridades de la CEMAC a modificar el criterio sobre el déficit fiscal básico utilizando una regla fiscal y a dar más transparencia a la gestión de los recursos petroleros de conformidad con las prácticas internacionales óptimas. Los directores expresaron su satisfacción por los planes de flexibilizar la gestión de los fondos nacionales de estabilización y los fondos para las generaciones futuras y recomendaron que se consideren modalidades más eficaces para invertir estos recursos en el Banco de los Estados del África Central (BEAC).

Los directores consideraron que la orientación de la política monetaria en 2002 fue, en general, prudente, y que el programa monetario para 2003 es compatible, en gran medida, con el objetivo regional de inflación. No obstante, los directores señalaron que es necesario corregir aún más las persistentes deficiencias estructurales que obstaculizan la ejecución eficaz de la política monetaria en la región. Los directores instaron a las autoridades de la CEMAC a no retrasar aún más la emisión de letras del Tesoro que sustituirá el financiamiento de los déficit presupuestarios por parte del BEAC. En este contexto, instaron al BEAC a considerar la emisión de sus propios certificados de depósito negociables para aumentar la capacidad de gestión de la liquidez hasta que se generalice el uso de letras del Tesoro por parte de los gobiernos. Los directores también consideraron que el establecimiento de coeficientes de reservas obligatorias específicos para cada país puede causar distorsiones en todos los mercados financieros de la región, lo que podría socavar la competitividad de los proveedores de servicios financieros en algunos países miembros, y sugirieron realinear dichos coeficientes. Los directores instaron asimismo a adoptar medidas adicionales, como la liberalización de las tasas de interés, el fortalecimiento del sistema de pagos y la simplificación de los procedimientos utilizados para las operaciones de mercado abierto a fin de mejcrar el funcionamiento del mercado interbancario.

Los directores subrayaron la necesidad de redoblar los esfuerzos para reforzar el sistema bancario, que sigue siendo frágil a pesar de la reestructuración de los bancos en dificultades, e hicieron hincapié en que la Comisión Bancaria del África Central (COBAC) puede contribuir a que los bancos respeten las normas prudenciales. Recomendaron que la COBAC sea la única institución facultada para emitir y retirar las autorizaciones bancarias, y que se revisen las normas regionales de habilitación de bancos para facilitar aún más el establecimiento de sucursales bancarias en toda la región. Los directores expresaron su satisfacción por el plan de la COBAC de establecer progresivamente coeficientes de capital más rigurosos, pero hicieron hincapié en la necesidad de adaptar los coeficientes de capital a los altos riesgos operativos propios de las economías de la CEMAC debido a la poca diversificación de su estructura económica.

Los directores instaron a las autoridades de la CEMAC a llevar adelante otras reformas del sector financiero, como la aplicación rápida y eficaz de nuevos reglamentos para el sector de microfinanciamiento. Manifestaron su satisfacción por la adopción de normas contra el lavado de dinero, pero señalaron que deberán tomarse nuevas medidas para ponerlas plenamente en funcionamiento. En vista del modesto tamaño del sector privado en los países de la CEMAC, los directores consideraron que es preferible fusionar el incipiente mercado de valores de Libreville con el de Douala. También es importante que el banco de desarrollo regional (BDEAC), que ha sido reorganizado recientemente, adopte un enfoque prudente y limite sus operaciones de préstamo al refinanciamiento conforme a criterios financieros sólidos, basándose en sus propios fondos y en recursos a largo plazo obtenidos en el mercado regional.

Los directores lamentaron que los países miembros aún no apliquen uniformemente las disposiciones del arancel exterior común (AEC) y consideraron que es necesario acelerar lo antes posible la integración comercial entre los países miembros de la CEMAC. Deberán eliminarse las barreras no arancelarias existentes y habrá que armonizar los códigos aduaneros, las valoraciones y las exoneraciones. Además, deberá reestructurarse el AEC y, en particular, reducir la tasa máxima del 30%. Los directores alentaron a las autoridades a armonizar los impuestos también en otros ámbitos y a reforzar la recaudación de los impuestos regionales a las importaciones para garantizar el financiamiento de las instituciones regionales y los fondos de integración regional.

Los directores observaron que se han debilitado algunas de las ventajas en materia de competitividad derivadas de la devaluación del franco CFA en 1994. Subrayaron que para mantener la competitividad externa de la región y su cuota en los mercados de exportación, deberán aplicarse políticas orientadas a ampliar la base de producción y diversificar las economías, en particular, acelerando las reformas estructurales, fortaleciendo la infraestructura básica y adoptando políticas sectoriales comunes.

Los directores instaron a las autoridades a mejorar la calidad, la armonización y la distribución de los datos económicos de la CEMAC, en particular los relativos a los índices de precios, el sector real y las finanzas públicas. Dada la fuerte incidencia de la pobreza en la región, es particularmente importante recopilar estadísticas sobre el sector social para realizar un seguimiento de los indicadores de reducción de la pobreza y de desarrollo humano. Los directores respaldaron la propuesta de dar a los debates regionales sobre la evolución y las políticas económicas el carácter de una supervisión regional oficial de las cuestiones que afecten a toda la CEMAC en el contexto de las consultas del Artículo IV con los países miembros.

Reformas estructurales y crecimiento

Un tema que se puso de relieve en muchas de las reuniones del Directorio Ejecutivo durante el ejercicio es la necesidad de que muchos países redoblen sus esfuerzos en el ámbito de la reforma estructural, sobre todo para reforzar el crecimiento económico. Este tema se planteó en varios contextos: no solo en las deliberaciones sobre la supervisión a escala nacional, regional y mundial, sino también en las relacionadas con los programas de política económica respaldados por el financiamiento del FMI.

Muchos problemas económicos se deben a fallos de funcionamiento de los mercados, no a una escasez de recursos o un exceso o falta de demanda global. Hay consenso general en que en los países que tienen estos problemas, la aplicación de reformas estructurales, es decir, de medidas de política que modifiquen el régimen institucional y reglamentario que rige el funcionamiento de los mercados, se traduce en la asignación y uso más eficientes de los recursos y en mayores incentivos para la innovación y, por ende, no solo en un aumento de la productividad y los ingresos per cápita, sino también en una aceleración del crecimiento a largo plazo. Las reformas estructurales también pueden fomentar el crecimiento a corto plazo al incrementar el rendimiento de la inversión y dejar margen para que las políticas macroeconómicas den cabida a un aumento de los niveles de utilización de la capacidad sin originar presiones inflacionarias en la economía. No obstante, muchas reformas estructurales lamentablemente imponen costos a corto plazo en unos pocos individuos o grupos sociales, y a menudo quienes consideran que podrían verse perjudicados logran, por medio de su oposición, que las reformas no se apliquen.

Para la edición de abril de 2004 de Perspectivas de la economía mundial, un equipo de funcionarios del FMI examinó las reformas estructurales de los países industriales para extraer enseñanzas de la experiencia acumulada en los últimos 30 años, en particular con respecto a los obstáculos a la reforma y a lo que puede hacerse para superarlos. Del análisis se desprenden varias conclusiones que podrían contribuir en gran medida al éxito de las reformas:

  • 1. El período de recuperación después de una desaceleración de la actividad económica es un buen momento para emprender reformas. Con frecuencia, una situación económica difícil realza la necesidad de reformas, lo cual resta poder a los grupos de intereses tradicionalmente fuertes.

  • 2. Conviene comenzar por reformas que reporten beneficios claros y rápidos. Las reformas de los mercados financieros y el comercio exterior, por ejemplo, dan fruto a corto plazo. Si resultan, no solo tienen un efecto demostrativo sino que también pueden intensificar la presión competitiva, facilitando la aplicación de otras reformas.

  • 3. Cuando la situación fiscal es sólida, los países pueden compensar a las personas más afectadas por las reformas, de lo que se desprende que los países deberían tratar de mejorar su situación fiscal para contar con la flexibilidad de respaldar reformas de este modo.

  • 4. Convendría conseguir respaldo externo. La firma de un acuerdo internacional o el ingreso a un club internacional puede imponer la disciplina externa necesaria para acelerar la reforma. Por ejemplo, el ingreso en la Organización Mundial del Comercio fomenta la liberación del comercio. Otro ejemplo es el ingreso en el FMI.

A través de las actividades de supervisión, la asistencia financiera y la asistencia técnica, el Directorio Ejecutivo siguió impulsando, a lo largo del último ejercicio, la aplicación de reformas estructurales en muchos países y destacó el éxito de reformas anteriores.

En el marco de la supervisión de las políticas de los países industriales —a través de las deliberaciones sobre las perspectivas de la economía mundial y la supervisión a nivel nacional— el Directorio observó que la aplicación de reformas estructurales que estimulen el crecimiento es particularmente importante para la zona del euro y Japón, que han registrado un crecimiento poco vigoroso en los últimos años debido a la falta de margen de maniobra para adoptar políticas macroeconómicas más expansivas, habida cuenta del nivel ya bajo de las tasas de interés y de los desequilibrios fiscales efectivos y proyectados. Por lo tanto, los directores opinaron que las reformas estructurales en la zona del euro y Japón son un componente esencial de las políticas necesarias para reequilibrar el crecimiento mundial y reducir los desequilibrios de pagos. El Directorio también hizo hincapié en la importancia de llevar a cabo las reformas del mercado de trabajo en muchos países europeos para resolver los problemas de desempleo crónico.

Con respecto a muchos países de mercados emergentes, el Directorio hizo hincapié en la importancia de aplicar reformas fiscales y del sector financiero para fortalecer el crecimiento económico. Los tres Estados bálticos —Estonia, Letonia y Lituania—son ejemplos de países en los que la reforma ha dado fruto y el FMI pudo contribuir de forma decisiva a orientar a las autoridades ante alternativas difíciles. En estos tres países, en los últimos años, se han registrado tasas anuales de crecimiento del 6% al 9%, con un bajo nivel de inflación, a pesar de un entorno mundial difícil, lo que constituye una recuperación extraordinaria desde la recesión provocada por la crisis financiera de Rusia en 1998. Contribuyó a esta recuperación la aplicación de políticas macroeconómicas sólidas y reformas estructurales a menudo difíciles durante el proceso de preparación para la adhesión a la Unión Europea en mayo de 2004.

En lo que respecta a muchos países de bajo ingreso, el Directorio Ejecutivo subrayó, en particular, la necesidad de que las reformas mejoren la gestión de gobierno y otras condiciones para la inversión, debido a la importancia del crecimiento y la reducción de la pobreza para atraer inversión privada, incluida la inversión extranjera, y fomentar el ahorro interno.

En muchas consultas del Artículo IV con los países y en las actividades de supervisión multilateral y regional se analizaron los programas específicos de reforma del sector financiero, los sistemas comerciales y tributarios y los mercados de productos y de trabajo. En este informe se presentan ejemplos de países que se han beneficiado de la asistencia en el ámbito de las políticas estructurales, así como del asesoramiento macroeconómico del FMI.

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